viernes, 21 de marzo de 2014

LA SEMANA SANTA.... EL REPORTAJE LAICO Y OBJETIVO.....

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LA SEMANA SANTA.... EL REPORTAJE LAICO Y OBJETIVO..... NO APTO PARA FLOJOS MENTALES… SOLO PARA INTELIGENTES…
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La Semana Santa es la conmemoración anual cristiana y católica de la Pasión, Muerte y Resurrección de Jesús de Nazaret. Por ello, es un período de intensa actividad litúrgica dentro de las diversas confesiones cristianas. Da comienzo el domingo de Ramos y finaliza el Domingo de Resurrección, aunque su celebración suele iniciarse en varios lugares el viernes anterior (Viernes de Dolores) y se considera parte de la misma el Domingo de Resurrección. La fecha de la celebración es variable (entre marzo y abril según el año). La Semana Santa va precedida por la Cuaresma, que finaliza en la Semana de Pasión donde se celebra la eucaristía en el Jueves Santo, se conmemora la Crucifixión de Jesús el Viernes Santo y la Resurrección en la Vigilia Pascual durante la noche del sábado Santo al Domingo de Resurrección.

Durante la Semana Santa tienen lugar numerosas muestras de religiosidad popular a lo largo de todo el mundo, destacando las procesiones y las representaciones de la Pasión. La semana santa, es una fiesta cristiana-católica, que la iglesia católica, apostólica y romana, así como otras instituciones religiosas cristianas realizan año con año, por lo que, durante muchas décadas atrás ya se ha hecho una costumbre que no puede faltar. En todos lados hay mucha dedicación, por no decir locura o fervor por representar la historia de Jesús cristo, sin embargo, no en todas los templos cristianos o catedrales saben explicar bien el mensaje de tal historia, y del mensaje que representa el hecho de tales festividades anuales, ya que la misma iglesia, y clérigos, dan por sentado o sobreentendido que la gente lee y ha leído bien la historia de Jesús que aparece en la biblia y en otras fuentes que se conocen como apócrifas. Pero realmente no es así, de cada 100 personas que asisten a una religión y templo, solo el 5% en promedio ha leído la biblia, otros han leído la historia de Jesús de Nazaret pero no han entendido bien todos sus mensajes, y otros ni siquiera han leído la historia completa.

Por lo anterior, es importante en este reportaje expresar que al final del mismo, les he dejado toda la historia de Jesús de Nazaret completa, para que al leerla se den cuenta que si en verdad existió un Jesús de Nazaret, este quería que en realidad pusieran en práctica y transmitieras sus enseñanzas, sus mensajes positivos acerca del amor entre humanos, y no solo que una vez al año se volvieran pura fiesta y pachanga, representando su vida con puras costumbres inútiles sin beneficio para la mente de las personas, pues de nada sirve hacer tanto teatro de la vida y muerte de Jesús, si la gente es inconsciente del saber de lo que en realidad quería Jesús que la humanidad supiera, de sus mensaje de amor verdadero a la humanidad y de su aplicación práctica entre los humanos para una convivencia más feliz entre ellos.

Este reportaje no es para hablar bien de tal celebración o costumbre religiosa, también escribiré las verdades de que hay detrás de tal celebración, que en los medios de comunicaciones tradicionales no dicen, como la tv, radio, etc. veremos la historia de la iglesia católica y todo lo que conlleva en su presente y su pasado de tal celebración de la semana santa. El estado del vaticano con su líder el papa, y todo el equipo eclesiásticos, como los cardenales, sacerdotes, etc... Se han encargado de que durante cientos de años, se imponga las costumbres de la celebración de la semana santa, pero también de la celebración de la navidad, que es la celebración del nacimiento de Jesús de Nazaret, de esa forma dos o más veces al año, siempre se cercioran de recordarle a la gente la historia de Jesús el cristo, de que la gente tenga en la mente y recuerden siempre la vida de este personaje que mencionan las escrituras bíblicas del nuevo testamento. Aparte hay otras costumbres que también hay impuesto para asegurarse de que la gente siempre dependa y se creen el habito mental de recordar a las instituciones religiosas más importantes y dominantes del mundo, tales costumbres son... promover la evangelización de las personas en templos o de casa en casa, promover y ejecutar la doctrina religiosa mediante libros que ellos mismos editaron y venden para su beneficio económico como lo son; la biblia, el catecismo, la serie de rosarios, aguas benditas embotelladas, cruces, y todo tipo de libros o utensilios para tal fin; también están las costumbres que le han inculcado en la mente de las personas de generación en generación, como el bautismo, la confirmación, la primera comunión, el matrimonio por la iglesia, etc, etc... Una serie de enseñanzas y costumbres que se transmiten de año en año, generación tras generación, y que las instituciones religiosas que lucran con la fe, aprovechan para sacar beneficio económico, político y social al rededor del mundo, instituciones religiosas que coinciden y se pusieron de acuerdo en aprovechar la historia del mismo Jesús de Nazaret, quien después se conociera como Jesús cristo o Jesucristo,  aunque cada religión y templo, tenga su librito adecuado y con diferencias en relación a las demás religiones de la competencia, y varíen la historia y la explicación de tal historia para adecuarla a sus necesidades y conveniencias.

Todo lo expresado hasta el momento tiene que ver con la semana santa, pues se celebra a la vida y muerte del mismo personaje de Jesucristo,  el mismo que profesan todas, así que empecemos por describir la historia de tal celebración....

El primer Concilio ecuménico se celebró en el año 325 en Nicea (actualmente Iznik), ciudad de Asia Menor, en el territorio de la actual Turquía,  y de la que recibe el nombre por el que es conocido, Concilio de Nicea I. Fue convocado por el emperador Constantino I el Grande, por consejo del obispo San Osio de Córdoba. El Primer Concilio de Nicea fue convocado por el emperador romano Constantino I, quien acababa de imponer su dominio sobre la totalidad del Imperio Romano después de vencer a Licinio. Previamente, Constantino ya había dado muestras de sus simpatías por el cristianismo al dictar el Edicto de Milán del año 313, que daba a los cristianos libertad para reunirse y practicar su culto sin miedo a sufrir persecuciones. No obstante, el emperador era consciente de las numerosas divisiones que existían en el seno del cristianismo, por lo que, siguiendo la recomendación de un sínodo dirigido por Osio de Córdoba en ese mismo año, decidió convocar un concilio ecuménico de obispos en la ciudad de Nicea, donde se encontraba el palacio imperial de verano. El propósito de este concilio debía ser establecer la paz religiosa y construir la unidad de la Iglesia cristiana. En aquellos momentos, la cuestión principal que dividía a los cristianos era la denominada controversia arriana, es decir, el debate sobre la naturaleza divina de Jesús. Un sector de los cristianos, liderado por el obispo de Alejandría, Alejandro, y su discípulo y sucesor Atanasio, defendía que Jesús tenía una doble naturaleza, humana y divina, y que por tanto Cristo era verdadero Dios y verdadero Hombre; en cambio, otro sector liderado por el presbítero Arrio y por el obispo Eusebio de Nicomedia, afirmaba que Cristo había sido la primera creación de Dios antes del inicio de los tiempos, pero que, habiendo sido creado, no era Dios mismo. Este fue el primer concilio general de la historia de la Iglesia cristiana, a excepción del llamado concilio de Jerusalén del siglo I, que había reunido a Pablo de Tarso y sus colaboradores más allegados con los apóstoles de Jerusalén encabezados por Santiago el Justo y Pedro.

Aunque todos los obispos cristianos del Imperio fueron formalmente convocados a reunirse en Nicea, en realidad asistieron alrededor de 300 (según san Atanasio), o quizá un número ligeramente inferior. La mayoría de los obispos eran orientales, si bien participaron también dos representantes del Papa Silvestre. El concilio fue presidido por Osio de Córdoba. También estuvo presente Arrio y algunos pocos defensores de sus posiciones teológicas. La posición contraria a Arrio fue defendida, entre otros, por Alejandro de Alejandría y su joven colaborador, Atanasio. Constantino, aunque simpatizaba con los cristianos, no se bautizó hasta que se hallaba en su lecho de muerte. Sin embargo, aparentemente ya se había convertido al cristianismo tras su victoria militar sobre Majencio en 312, ya que había invocado al Dios de los cristianos antes de la batalla. Por ello interpretó su victoria como indicio de la superioridad del Dios cristiano, aunque se guardó de compartir esta interpretación con sus tropas. La visión que presenta Eusebio de Cesarea en su obra "Vida de Constantino": el Emperador participando e influyendo activamente en el desarrollo del Concilio. Sin embargo, el autor J. M. Sansterre, en su obra “Eusebio de Cesarea y el nacimiento de la teoría cesaropapista”, ha rebatido esta posición, señalando que la actuación de Constantino fue respetuosa de los temas que eran de estricta competencia de los Padres Conciliares. Esto se ve reforzado por los artículos de la Enciclopedia Católica, que sostiene que Constantino nunca pudo influir sobre los temas teologales, ya que su formación a este respecto era prácticamente nula. Por el contrario, sostiene la misma fuente, Constantino se encargó de dar el marco físico y político al Concilio, con el fin de evitar que los disensos dogmáticos (herejías) pudiesen desembocar de hecho en una fractura política del Imperio. Después de Nicea los debates sobre este asunto siguieron por décadas y el propio Constantino y sus sucesores fueron alternando su apoyo entre los arrianos y los partidarios de las resoluciones de Nicea. Finalmente, el emperador Teodosio estableció el credo del Concilio de Nicea como la norma para su dominio y convocó el Concilio de Constantinopla en 381 para aclarar la fórmula. Aquel concilio acordó colocar al Espíritu Santo en el mismo nivel de Dios y de Cristo y empezó a perfilarse la doctrina trinitaria.

Es en el Concilio de Nicea I (en el año 325) donde se llega finalmente a una solución para este asunto. En él se estableció que la Pascua de Resurrección había de ser celebrada cumpliendo unas determinadas normas:

-      Que la Pascua se celebrase en domingo.
-      Que no coincidiese nunca con la Pascua judía, que se celebraba independientemente del día de la semana. (De esta manera se evitarían paralelismos o confusiones entre ambas religiones).
-      Que los cristianos no celebrasen nunca la Pascua dos veces en el mismo año. Esto tiene su explicación porque el año nuevo empezaba en el equinoccio primaveral, por lo que se prohibía la celebración de la Pascua antes del equinoccio real (antes de la entrada del Sol en Aries). No obstante, siguió habiendo diferencias entre la Iglesia de Roma y la Iglesia de Alejandría, si bien el Concilio de Nicea dio la razón a los alejandrinos, estableciéndose la costumbre de que la fecha de la Pascua se calculaba en Alejandría, que lo comunicaba a Roma, la cual difundía el cálculo al resto de la cristiandad. Finalmente, Dionisio el Exiguo (en el año 525), desde Roma convenció de las bondades del cálculo alejandrino, unificándose al fin el cálculo de la pascua cristiana. La Pascua de Resurrección es el domingo inmediatamente posterior a la primera Luna llena tras el equinoccio de primavera, y se debe calcular empleando la Luna llena astronómica. Por ello puede ocurrir no antes del 22 de marzo y el 25 de abril como muy tarde.

Posteriormente a todo esto, ahora veamos en cuales días se celebra la semana santa, paso a paso.........

1).- Domingo de Ramos. Entrada triunfal de Jesucristo en Jerusalén.

2).- Lunes Santo. Unción de Jesús en casa de Lázaro. Jesús expulsa a latigazos a los mercaderes del Templo de Jerusalén.

3).- Martes Santo. Jesús anticipa a sus discípulos la traición de Judas y las Negaciones de San Pedro.

4).- Miércoles Santo. Judas Iscariote conspira con el Sanedrín para traicionar a Jesús por treinta monedas de plata.

5).- Jueves Santo. Lavatorio de los pies. La Última Cena. Eucaristía. Oración de Jesús en el huerto de Getsemaní. Arresto de Jesús.

6).- Viernes Santo. Prisión de Jesús. Los interrogatorios de Herodes y Pilato. La flagelación. La coronación de espinas. Vía Crucis. Crucifixión de
Jesús. Sepultura de Jesús.

7).- Sábado Santo. Vigilia Pascual.

8).- Domingo de Resurrección. Pascua.

En estos últimos 2 días de PASCUA, se impuso la costumbre católica-cristiana de no comer carne, simbolizando el respeto por el cuerpo de Jesús (hecho de carne).

Durante toda esta festividad religiosa acostumbrada de SEMANA SANTA, se tiene la creencia, que durante la misma, las personas tienen que asistir a la iglesia para el perdón de sus pecados, por lo que tienen y se imponen (al menos hacen la faramalla o finta) de mentalizarse a ser más santitos que en los demás días del año, por lo que acostumbran confesarse con el padre o sacerdote, rezar, comer ostias bendecidas, persignarse con agua bendita, cerrar la boca y piernas para que no le entren ni las moscas ni nada. Aunque saliendo de la iglesia insulten a su hermano o vecino y tengan sexo a morir. Jajajajaja. Es por esto, que cuando termina la semana santa, viene otra fiesta que es muy esperada, por lo mismo, por la supuesta abstinencia de los placeres mundanos, y se trata del CARNAVAL, que es donde supuestamente representa la festividad de la carne, para contrarrestar la abstinencia y desquitarse de todo lo que no hicieron en semana santa... ESTAMOS LOCOS LUCAS!!!!, y después nos llaman locos!!!!! jajajajajajaja, ahhh pero también sucede que en semana santa, las familias se reúnen para convivir, he allí una de las cosas buenas y positivas de tal celebración, las familias conviven más, se van de día de campo, se van a pasear fuera de su ciudad, o a algún balneario, a un rio, alberca, etc...

Ya seas religioso o no, creyente en Jesús y en dios con o sin religión, etc., siempre es bueno saber o conocer las verdades del pasado de las historias y personajes que se celebran, en este caso, sabremos más de la historia de la iglesia católica apostólica y romana, que es una de las principales instituciones religiosas que se encargan del monopolio mental de esta celebración, y se aseguran de que el personaje Jesús, y todo lo que representa, este siempre presente en la mente de las personas a lo largo de todo el año... es una de tantas instituciones que usan la historia de Jesús para sus conveniencias de todo tipo, por lo que empecemos, en nuestro largo viaje hacia el pasado......

En la antigua roma, entre los políticos o senadores de aquel antiguo gobierno, era costumbre decir la frase… AL PUEBLO PAN Y TEATRO para mantenerlos entretenidos y contentos, frase que se usa hasta la actualidad por los gobiernos, y todos los políticos la aplican a sus gobernados, razón por la cual, en el antiguo coliseo de roma hacían grandes y espectaculares luchas de gladiadores y en las calles obras de teatros de todo tipo, pero los políticos o gobernantes de aquella época de la antigua roma, tenían otra arma de manipulación mental en su poder, tan efectiva como el pan (programas sociales), teatro y el vino, se trataba de la manipulación o influencia mental de las religiones, de esa forma se aseguraban que la mente de las personas estaría muy ocupada en pensar, pensar y pensar, filosofar, filosofar y filosofar, distracciones que ellos hábilmente aprovechaban para saquear al pueblo con impuestos en demasía y aumentar sus riquezas personales, pues a pesar de que si usaban parte de los impuestos para mejoras de su pueblo, también era cierto que ellos también se beneficiaban personalmente, pero con tales distracciones se aseguraban de mantener al pueblo contento y entretenido, razón por la cual, proviene la frase… CHINGA PERO DEJAME CONTENTO.

Y precisamente, una de esta armas de manipulación mental, era la religión preponderante de aquella época la cual era la cristiana-judía, que luego paso a ser católica-cristiana, y que fue la que se encargó de instaurar muchas enseñanzas-costumbres y de sus representaciones teatrales, resultando entre ellas, la de la semana santa, herramienta que los políticos del pasado y del presente siguen usando muy bien, pues es muy bien sabido por muchos, que los gobiernos de todos los niveles en el mundo, siempre han simpatizado con las religiones, pues las ven precisamente como utensilio para mantener entretenidos, convencidos y contentos a sus gobernados, razón por la cual, siempre ha habido buenas relaciones entre los gobiernos y las instituciones religiosas, y estas últimas se han enriquecido y florecido en todos los aspectos gracias al apoyo político, económico y social, que les dan tanto de parte de los gobiernos como de la gente creyente. Y claro, por eso resulto el derecho constitucional de que cada quien era libre de creer y profesar su creencia y religión o en el dios o cosa de su gusto, derecho que favoreció aún más el crecimiento de las instituciones religiosas y sus relaciones con los políticos del mundo.

Sobre lo anterior, hay millones de personas alrededor del mundo que lo saben, pero muchas más que lo ignoran y no lo saben, por siglos el ser humano mismo se ha encargado de manipular las mentes de los propios humanos, en muchos aspectos, pero el aspecto que nos interesa más aquí es precisamente el de la manipulación mental religiosa, ya que de eso se trata la semana santa, de seguir enseñando y recordando a las masas, la doctrina cristiana, pero usando la historia de Jesús, e incluso exagerando sobre su historia al punto de convencer a los creyentes de que en realidad Jesús era un humano que existió en realidad (cosa que nadie puede demostrar), y también exagerando la divinidad de tal personaje, haciéndolo comparable con el mismo dios, vinculando estos pensamientos, se obtiene la creencia y fe ciega de pensar que dios es igual a Jesús y se logra mantener y reforzar en la mente de los creyentes, la filosofía de la divina trinidad. Pero eso no es lo más grave, lo más grave es que desde el pasado, hace más de 1000 años, las instituciones religiosas en concordancia con los gobiernos del mundo, han venido instaurando e imponiendo esta filosofía (que no es ciencia o saber), que solo es una creencia, pero lo más grave aún es que paralelamente a esto, también se ha alentado el mantener a la mente humana en el obscurantismo mental, es decir, en hacer que la gente piense que el pensar, el conocer, el saber o la ciencia, es el pecado original, que dios no quiere que el ser humano sepa lo mismo que él, esto es muy antiguo, pero a lo largo de toda la historia se ha mantenido en mayor o menor grado,  porque tanto a los políticos o gobiernos del mundo así como a las instituciones religiosas, les conviene que el ser humano no se prepare, no crezca mental o intelectualmente, porque si lo hace e incremente el nivel de su conciencia mediante la luz del saber y conocimiento llegaran a descubrir la verdad inevitable de la manipulación mental para beneficio de unos cuantos seres humanos, convirtiendo en verdadero pecado, el hecho de que unos pocos seres humanos (gobiernos + instituciones religiosas) esclavicen mentalmente a la mayoría de seres humanos en el nombre de uno o más dioses (Yahveh, Ala, Zeus, etc), o en el nombre de un solo hombre (Jesús o Mahoma), porque cuando el todos los seres humanos despierten de su inconciencia, desconocimiento e ignorancia en este aspecto, ya no se dejaran usar, manipular, o influenciar por ninguna institución política o religiosa, para beneficio económico, político y social de unos cuantos. Y fue así, y sigue siendo así, el cómo y el por qué, las instituciones religiosas inventadas por los mismos seres humanos, con dolo, le han mentido a la mayoría de los humanos, diciéndoles que ellos y sus instituciones son las representantes de los dioses aquí en la tierra, y para seguir enseñando y acostumbrando a la gente todo el tiempo, durante mucho tiempo, es precisamente que han impuesto tradiciones y costumbres religiosas, tales como LA SEMANA SANTA.

En vista de que la festividad-costumbre religiosa de la SEMANA SANTA, proviene de una o varias instituciones religiosas, pero que estas se pusieron de acuerdo, viajemos en nuestra nave del tiempo aún más atrás en el tiempo, al pasado, veremos como la actual y más poderosa institución religiosa llamada IGLESIA CATOLICA, APOSTOLICA, ROMANA, y sus representantes del vaticano, en común acuerdo con otras instituciones religiosas, adquirieron tanto poder en todos los sentidos (social, político y económico), y como desde épocas antiguas han manipulado las mentes humanas……

Según la historia o narraciones de las mismas sagradas escrituras, que provienen supuestamente de pergaminos encontrados en el mar muerto,  los discípulos vieron que su maestro Jesús se alejaba de ellos flotando por los cielos hasta desaparecer. Fue otra prueba más, aunque sus discípulos ya habían quedado convencidos, por la resurrección de Jesús, de la verdadera misión que debían cumplir, de allí en adelante: Decirle al mundo la verdad. Así lo hicieron, y cuando el gobierno romano y los fariseos o sacerdotes se dieron cuenta de esto, hicieron circular el rumor de que los discípulos habían robado el cuerpo de Jesús, para llevar a cabo un grandioso fraude. Sin embargo, esto no afectó a los discípulos. Pedro, quien era el dirigente de todos, y que ya se había dado cuenta de por qué Jesús le había dicho que tendría las llaves de la tierra, empezó a organizar a sus compañeros para seguir pregonando el mensaje de Jesús por toda la ciudad, el cual era de amor verdadero a la humanidad.    

El deseo de Pedro era esparcir la semilla de la verdad y el amor por todo el mundo, para que el hombre empezara a cambiar internamente. Pedro comenzó a predicar abiertamente en las calles, así como en las casas de su ciudad y de los alrededores (así lo hacia su maestro Jesús); también hizo varias curaciones en nombre de Jesús. Juan y los demás se dividieron estratégicamente por todas las ciudades, para hacer lo mismo, por lo que la noticia no tardó en llegar a los oídos de Herodes, de los fariseos y el gobierno romano. Como de costumbre, los romanos le ordenaron a los fariseos que resolvieran ese problema. Estos hicieron buscar a Pedro y a todos los discípulos. Luego los reunieron en el Sanedrín, donde el  sumo sacerdote les preguntó:

-¿Con qué derecho, con qué poder y en nombre de quién han enseñado, sanado, curado y hecho todos esos milagros?

-Quiero que sepan, y que todo el territorio de Israel lo sepa también, que las enseñanzas y todos los milagros que hemos hecho han sido en nombre de Jesús de Nazaret, a quienes ustedes crucificaron. Por eso nosotros le hemos llamado Jesucristo –les respondió Pedro.

Antes de que el Sanedrín tomara una decisión, sus miembros se apartaron un momento para hablar entre ellos. Decían:

-Todos en este pueblo y en los alrededores están enterados de que los milagros son verdaderos, esta vez no lo podemos desmentir. ¿Qué es lo que haremos?

 Por fin, llegaron a una conclusión y le dijeron a los discípulos:

-Esta vez los perdonamos, pero no vuelvan a predicar o hacer algún milagro en nombre de Jesús, de lo contrario los mataremos a todos como  lo hicimos con él.

-Díganme, ustedes que dicen amar Dios, ¿es correcto que los obedezcamos a ustedes primero que a Dios? –les dijo Pedro.

Los sacerdotes se enfurecieron de nuevo, pero como no pudieron ganarle a la razón, los dejaron en libertad, bajo una amenaza bien aclarada.

Los discípulos continuaron con su misión, sanaban, ayudaban y enseñaban a otros el mensaje de Jesús. Pronto su fama se extendió por todo Israel y por sus alrededores, por lo que toda la gente acudía a Jerusalén, para ser sanada y aprender las enseñanzas de Jesús.         

Ante tal situación, los sacerdotes arrestaron nuevamente a los discípulos, pero la gente de Jerusalén, y de los demás lugares, protestaron, por lo que los fariseos se vieron obligados a dejarlos en libertad nuevamente. Por tal situación, el sumo sacerdote ordenó que se les fabricara un delito ficticio, para poder tener un pretexto de encerrarlos permanentemente. Así lo hicieron, y los discípulos fueron encerrados, pero, durante la noche, según la historia, un ángel se apareció y los dejó en libertad.

Al día siguiente, el sumo sacerdote convocó a todos los fariseos, le ordenaron a los guardias que buscaran a los discípulos en sus celdas. Cuando los guardias regresaron, le comunicaron a los fariseos que los discípulos ya no estaban allí. El sumo sacerdote dijo:

-¿Entonces, en dónde están?.

-No sabemos. Es imposible escapar, las celdas estaban cerradas y había  muchos guardias vigilando –dijeron los carceleros.

Un sacerdote entró en ese momento y les avisó que los discípulos estaban otra vez en el templo enseñando las palabras de Jesús.

El sumo sacerdote los mandó a traer nuevamente y les dijo:

- ¿No les hemos advertido que ya no prediquen sobre Jesús?

-Lo siento, pero tenemos que obedecer a Dios antes que a los hombres –contestó Pedro.

El Sanedrín tomó la decisión de matar a todos los discípulos, pero, un respetado y famoso maestro y sacerdote dijo:

-Si lo que estos hombres enseñan proviene de impulsos personales, entonces se desvanecerá con el tiempo y la gente los olvidará. Pero si proviene de Dios, no podrán detenerlos. Además, a lo mejor podríamos descubrir un día que hemos estado peleando contra la voluntad de Dios.

El Sanedrín estuvo de acuerdo, a sus miembros les pareció razonable lo que había dicho este gran sabio. Entonces, sólo mandaron a azotar a los discípulos y luego los liberaron. Pedro y los demás se sintieron felices de haber tenido la oportunidad de sufrir por Jesús. A pesar de todas las amenazas de los fariseos, los discípulos continuaron enseñando y sanando. Así, el número de seguidores de Jesús aumentó tanto que Pedro decidió nombrar a otros para que los ayudaran a esparcir la verdad de Dios.

Los sacerdotes observaron el progreso de los discípulos y, como no les convenía que la gente aprendiera a amar (ya que si no, las sinagogas se quedarían sin ofrendas), decidieron pagar muy bien a testigos falsos para que dijeran por todo Jerusalén que los discípulos predicaban leyes y preceptos en contra de la ley de Moisés, para lograr que cayeran en una trampa y que todo el  pueblo se les echara encima. El plan resultó según lo planeado y pronto algunos de los nuevos seguidores de Jesús fueron apedreados y asesinados por algunas personas del pueblo. Los fariseos tomaron fuerzas con esto y, aprovechando la situación, lograron que los soldados romanos buscaran y persiguieran a los discípulos principales.

Por orden de Roma, se formó una comisión especial de búsqueda y aniquilación de los seguidores de Jesús, la cual quedó a cargo de un enviado especial, un soldado y letrado romano llamado Pablo. Éste se había puesto de acuerdo con los fariseos, pues a ambos no les convenía que las personas salieran de su esclavitud mental, porque si no, el gobierno romano y el Sanedrín se quedarían sin manipular a las personas y, lógicamente, sin beneficios a costa de otros.

Pablo pensaba: “Pronto se acabarán los amigos de Jesús en Jerusalén y esa secta se desintegrará”.

Ante tanta persecución, los discípulos se vieron obligados a abandonar Jerusalén para proteger sus vidas. Así fue como los jefes judíos y los romanos provocaron que las enseñanzas de Jesús se transmitieran por toda Palestina, pues los discípulos aprovecharon esta huida para esparcir la semilla de la sabiduría de Dios, es decir, las enseñanzas de Jesús, por todo el mundo. Aunque muchos seguidores murieron por ayudar a los discípulos, estos continuaron nombrando a otros. Uno de ellos fue Felipe, quien se encargó de enseñar el mensaje de Dios a toda Samaria.

Pablo, al enterarse de que los discípulos estaban enseñando en el norte y en el sur de Palestina, organizó una tropa para ir en busca de ellos y cazarlos como animales, pero, según la historia, cuando se dirigía a Damasco, Jesús se le apareció y le pidió que cambiara su actitud mental. Cuando vio esto, Pablo pensó que era sólo su imaginación, entonces Jesús, para demostrarle que era realidad, le quitó la vista, pero le dijo que fuera a Damasco, que allí podría recuperarla.

Pronto Pablo llegó a Damasco con la ayuda de sus soldados y les dijo que se regresaran a Jerusalén, entró en un templo a orar y permaneció ahí algunas horas. Jesús se le apareció a un predicador que se llamaba Anaias, le dijo que fuera a ese templo y le devolviera la vista a Pablo en el nombre de Dios. Desde ese momento, Pablo aceptó estar equivocado, se arrepintió sinceramente de su pecado, es decir, de su desobediencia a la verdad de Dios, y se convirtió en discípulo de Jesús.

Pedro y los demás, al oír esto, se alegraron, porque en adelante podrían enseñar por toda Palestina, sin tener que esconderse de Pablo.

Pablo regresó a Jerusalén y fue a visitar a Pedro, este le dijo:

-Yo creo en lo que te pasó. Por eso, te invitamos a que prediques la palabra de Dios, pues esa fue la orden que nos dejó Jesús.

Pablo aceptó y empezó a predicar en Jerusalén, pero, al poco tiempo, sus antiguos amigos fariseos y romanos se enteraron de todo y decidieron asesinarlo por traidor. Con la ayuda de los discípulos, Pablo escapó hacia su pueblo natal, pero pronto los romanos dieron con su paradero y se vio en la necesidad de escapar nuevamente. Esta vez se fue a ver a un amigo suyo llamado Bernabé, a otra ciudad romana, Antioquia.

Allí, en Antioquia, Pablo y Bernabé lograron que un gran número de personas abrazaran la verdad y la fe cristiana, personas que eran de todos los sectores: pobres, ricos, famosos, malos y buenos. Y por primera vez los discípulos llamaron “creyentes” a las personas que se unían a ellos.

Después de un largo tiempo, lograron construir varios templos en cada uno de los muchos pueblos de toda Palestina, allí la gente se reunía para aprender las enseñanzas de Jesús. Luego Dios les comunicó a todos los dirigentes de esos templos, que Pablo y Bernabé debían llevar el evangelio a todas las ciudades del extranjero. Ellos aceptaron la misión con gusto y partieron junto con su compañero Marcos.

Note que hasta esta época, sólo existía un grupo de creyentes, todos llamados cristianos, por lo que el viaje tenía como objetivo cumplir con la voluntad de Dios, es decir, que todos los hombres de la tierra se unieran y fueran hermanos, juntos en una sola agrupación cristiana. Más adelante se explicará cómo fue que los hombres crearon muchas divisiones de la misma iglesia cristiana.

Así, Pedro, Pablo, Bernabé y todos los demás discípulos se encargaron de difundir el evangelio, en todos los lugares que visitaban, arriesgando sus vidas, pues siempre ocurría que había gente irracional y egoísta que no estaba de acuerdo con los discípulos, por lo que en muchas ocasiones fueron azotados, apedreados y perseguidos. No obstante esto, siempre obedecieron la voluntad de Dios.

Pablo y Bernabé hicieron que la iglesia cristiana creciera muchísimo, pero un día, los sacerdotes de Jerusalén convencieron al hermano de Jesús de que él era el único heredero de la fe cristiana, por ser de la familia de Jesús. Le dijeron que debía hacer que los demás discípulos respetaran las leyes judías, es decir, las leyes de Moisés, ya que él era el dirigente de la Iglesia Cristiana Judía (usted se acordará de que una de las leyes judías era, por ejemplo: “Ojo por ojo y diente por diente”, es decir, que no eran normas muy piadosas). El hermano de Jesús Santiago, se dejó manipular y pronto mandó a unos sacerdotes a darle esas órdenes a todas las personas cristianas que no eran judías y a los demás discípulos.

Pronto Pablo se enteró de esto. Sabiendo que la única iglesia de Dios corría peligro de dividirse, se comunicó con Pedro, y entre todos los discípulos llegaron a un acuerdo con los judíos, aceptaron que todos los gentiles se convirtieran en judíos, pero le aclararon a los sacerdotes que eso no les afectaba, ya que no importaba la nacionalidad o clases sociales para ser un cristiano. Les aclararon que Jesús dijo que no vino a anular las leyes de los profetas anteriores, sino a mejorarlas mediante el perfeccionamiento de las personas; los sacerdotes se enfurecieron, pero no pudieron hacer nada ante tal argumento y todos los miembros de los templos se reconciliaron de nuevo. Pedro y Pablo llegaron a un acuerdo con Santiago el hermano de Jesús, y él se les unió, ayudándolos a esparcir las enseñanzas de Jesús por todos lados, pues esa era su verdadera voluntad, y toda la demás familia de Jesús se dispuso a hacer lo mismo.

Pablo continuó su camino y llevó el evangelio cada vez más lejos, a toda Asia y a Macedonia. Un día llegó a una ciudad llamada Tesalónica, allí los griegos invitaron a Pablo a predicar en una reunión en la que estaban los sacerdotes y dirigentes más famosos de Atenas.

Pablo dijo:

-He podido ver que en estas regiones son muy religiosos, tienen un Dios para cada cosa, y hasta tienen un altar dedicado a un Dios desconocido. Mi misión aquí es decirles que ese Dios desconocido por ustedes, me ha mandado a explicarles que él es el único Dios creador del cielo y el universo. No habita en los templos o estatuas que el hombre construye y ni está lejos de nosotros, porque en él vivimos, nos movemos, respiramos y somos.

Los atenienses escucharon atentamente la historia y las enseñanzas de Jesús. Quedaron asombrados y convencidos. El siguiente lugar al que se dirigió Pablo fue a Corinto, donde pasó dos años. Luego, continuó su viaje y su misión, hasta esparcir el evangelio por dos continentes.

Entre Pedro, Pablo, Santiago y los demás discípulos, lograron abrir muchos templos, pero, desafortunadamente, tarde o temprano estaban condenados a morir, pues los gobernantes los atacaban, no les convenía que la organización cristiana tomara tanto poder y dominio. Por esta razón, a menudo los discípulos tenían que huir a otras regiones para predicar. Gracias a eso, la palabra de Dios se hacía más conocida en todo el mundo. En tanto, el gobierno romano dejó de confiar en el Sanedrín y fue asesinando uno por uno a todos los primeros discípulos de Jesús, entre ellos a Pedro, quien murió crucificado cabeza abajo, y a Pablo, a quien mataron en el año 64.

El gobierno de Roma se había encargado ya de eliminar a todos los primeros seguidores de Jesús, pero luego observó que había actuado tarde, pues las enseñanzas de Jesús eran conocidas en muchos lugares del mundo. Así fue como la historia de Jesús terminó por vencer a todos los gobiernos del mundo, a todas las personas malas y egoístas. Los nuevos gobernadores romanos no habían conocido a Jesús, ni sabían si la historia era cierta o no, sin embargo, el efecto que tal historia tenía sobre sus gobernados era impactante y transcendental, y tenían que hacer algo al respecto. El gobierno romano sabía perfectamente que finalmente se había cumplido la voluntad de Jesús el de la historia, pero, todavía les quedaba un recurso. Pensaron: “Ya las enseñanzas de la historia de Jesús están muy difundidas y existen cada vez más seguidores secretos, aprovecharemos el trabajo de los cristianos, aprovecharemos sus enseñanzas y su poder de convicción sobre la gente, para manipular a todas las mentes humanas para nuestra conveniencia”. Así, el gobierno de Roma utilizó los templos ya fundados y a todos los seguidores de Jesús. Pronto legalizaron la filosofía de los cristianos, pues el gobierno de roma era dueña de las leyes jurídicas, y anunciaron el perdón para todos los seguidores de Jesús, con tal de que estos se unieran con el gobierno romano, con su líder Constantino el grande. Roma declaró que a través de esto se lograría “una convivencia más justa y feliz”. En el año 313 en adelante, Roma anunció en todos sus dominios que existía una nueva institución de los hombres, gracias a Jesucristo, LA IGLESIA CATÓLICA, APOSTÓLICA Y ROMANA.

Roma se convirtió en un país católico, entonces los romanos empezaron con sus manipulaciones, empezaron por borrar de la historia al hermano de Jesús, pues no convenía que la gente supiera que Jesús tenía un hermano mayor, hijo de José esposo de María, después continuaron con imponer muchas creencias y costumbres en todas las mentes de las personas, acomodadas, por supuesto, a su conveniencia. Impusieron poco a poco, a través de los años, la costumbre de que las personas fueran varias veces a la semana a los templos, diciéndoles que si no iban a visitar a Dios, Jesús no los aceptaría y no podrían ser perdonados y entrar al reino de los cielos. De este modo, lograron que las personas se sintieran mal si no iban a los templos a rezar, pues los habían convencido de que solamente se podían comunicar con Dios allí. Para reforzar más ese engaño, los romanos colocaron muchas estatuas en dichos templos, colocaron las imágenes más importantes (la imagen de Jesús crucificado y de su madre María), apelando a esos símbolos hicieron que la gente se arrodillara, rezara, se sintiera culpable de todo. Con todo este trabajo de “propaganda” no sólo lograron controlar a las personas, sino recaudar una inmensa fortuna, a través del dinero, propiedades y todo tipo de riquezas materiales que la gente donaba voluntariamente. Los romanos estaban muy contentos, ya que gracias a la manipulación, y al poder económico conseguido a través de ésta, podrían aspirar a ser la más poderosa y grandiosa nación del mundo, al poder político y social. En adelante, Roma logró que los nuevos seguidores de Jesús trabajaran arduamente para ellos y que siguieran convenciendo a las masas de este fabuloso fraude, en este momento del tiempo, fue cuando los romanos manejaron la idea de Jesús como un DIOS, la idea de que si no se confesaban y se arrepentían de sus pecados donando dinero o bienes, Jesús no los perdonaría, los castigaría y no entrarían al Cielo, cuando en realidad, Jesús solo quería que las personas del mundo aprendieran a amarse y a amar a los demás con sus enseñanzas, para que la gente del mundo fuera más feliz. Los romanos siguieron con este engaño, a pesar de que sabían perfectamente que esas no eran las intenciones de Jesús, pues él únicamente vino para enseñar a los humanos a amar de verdad, Él predicaba y enseñaba abiertamente de casa en casa, de plaza en plaza y de lugar en lugar, nunca pedía algo a cambio. No necesitaba riquezas materiales de los hombres, pues vivía de lo que daba el creador por medio de la naturaleza, sólo pedía fe, es decir, un cambio sincero en el corazón y la mente de todos los humanos para que salieran de la ignorancia, para que vivieran en armonía, para que amaran de verdad, y demostraran de este modo la verdadera superioridad de la evolución de la mente humana. Sin embargo, los romanos continuaron con su fraude histórico a tal grado que ordenaron y convencieron a los nuevos discípulos para que escribieran en unos pergaminos toda la historia de Jesús, tal y como se la habían contado los primeros discípulos. Hubo muchos escritos dejados por los anteriores discípulos, otros de nuevos cristianos, todos llegaron a manos de los romanos, pero estos sólo eligieron los que consideraron los más completos (que fueron cuatro), para modificarlos un poco a su conveniencia. Las historias que eligieron contenían realmente muchas verdades de la historia de Jesús y sus discípulos, pero los romanos le agregaron cosas que le convenían para poder manipular más eficientemente a las personas. Algunos religiosos dicen que la Biblia fue sacada de unos pergaminos supuestamente encontrados en algún momento del pasado, y aseguran que dichos pergaminos fueron escritos directamente por los apóstoles de Jesús. Es lógico pensar que la Iglesia alteró la historia y sacó de ella lo que más le convenía para su juego de manipulación mental, por lo cual, la procedencia no tiene en sí importancia para este escrito. Lo único que nos interesa recalcar es el daño que causó la Iglesia Católica a la mente humana y a su evolución.

Cuando estos escritos estuvieron modificados y revisados, los romanos decidieron ponerle el nombre de un autor a cada uno, así que les pusieron los nombres de “San Mateo”, “San Marcos”, “San Lucas” y “San Juan”. Ellos sabían que ni Mateo ni ningún otro de los primeros discípulos de Jesús habían escrito estas obras, solo fragmentos de la historia, pero eso no les preocupaba, pues de eso se trataba, de un engaño grandioso. Los romanos decidieron que esos escritos se unieran al “Antiguo Testamento”. Una vez que ese libro estuvo terminado, los romanos lo llamaron Biblia. Contenía en su primera parte el “Antiguo Testamento” (la historia de los profetas y del pueblo de Israel), y en la segunda y última parte el “Nuevo Testamento”, el cual contiene la historia de Jesús y de lo que hicieron sus discípulos después de su muerte. Las piezas del rompecabezas estaban por fin todas juntas, la ayuda de los nuevos discípulos, las estatuas o ídolos, los crucifijos, y por último, el libro, que terminaría de convencer a todas las personas de la existencia y enseñanzas de Jesús pero como un DIOS. Todo estaba listo para empezar a manipular a las mentes ignorantes, para beneficio económico y político-social de los romanos; se organizó un gran comercio alrededor de la Iglesia, que le vendía imágenes, oraciones inventadas, crucifijos y Biblias a todas las personas. Lograron que no sólo los templos, sino que también en las casas hubiera estos adornos y libros. La manipulación se impuso tanto y por tantos años, que pronto ir a los templos los fines de semana, tener esos adornos, utensilios y libros se hizo una tradición y terminó por convertirse en casi una obligación moral.

De esta manera, los romanos manipularon a muchas poblaciones y la Iglesia romana adquirió cada vez más poder económico, social, cultural y político. Ese poder hizo que la iglesia católica tuviera preferencia ante los representantes de la ley de muchas regiones, es decir, las propias leyes jurídicas ya no fueron independientes sino católicas. El Imperio Romano y la Iglesia católica eran cada vez más poderosos, pero la adopción de esta fe representó una contradicción para los romanos, por un lado, estaban manipulando a las personas, pero, al mismo tiempo, estaban enseñando la filosofía de Jesús a las personas sin saberlo. Los nuevos discípulos incluyeron en la Biblia muchas frases que los romanos no entendían, que en realidad eran verídicas y que les comunicaban a las personas la esencia misma del amor de Jesús hacia los humanos, la mayoría de esas frases son las más importantes de las enseñanzas de Jesús. Los romanos no modificaron completamente estos escritos, porque no los entendieron del todo o porque creyeron que algunas partes no afectaban a su conveniencia. Así los romanos le hicieron un mal a las personas, pero, al mismo tiempo y sin quererlo, estaban haciendo en realidad la voluntad de Jesús, pues él había pensado todo por anticipado. Él sabía que los hombres irracionales y egoístas tratarían de hacer lo que ya estaban haciendo y, por eso, la mayoría de sus frases eran parábolas que no podían entender las personas ignorantes, pero que sí las podían comunicar a otras que sí las entendieran. Sabía que tarde o temprano las personas buenas y racionales del futuro sabrían interpretar sus enseñanzas. Jesús siempre le llevó la delantera en el juego de la manipulación a los romanos. Quizás estos pensaron que habían triunfado sobre Jesús, pero nunca se imaginaron que todo era un plan estricto y cuidadosamente planeado, pues Jesús según dice su historia, era un gran maestro con mucha sabiduría, raciocinio, inteligencia, quien estaba a favor de la no manipulación mental, y si a favor de la verdad, la justicia, el amor, y la razón en beneficio de la humanidad.

Los romanos ciertamente cambiaron muchas cosas de aquellos escritos, pero nunca pudieron cambiar la esencia de los mensajes de Jesús (es decir, el mensaje de amor verdadero en sus enseñanzas). La Iglesia romana de ese tiempo nunca se dio cuenta de todo esto, por lo que los romanos continuaron con su supuesto juego de manipulación. En tanto, muchas personas que iban a los templos daban enormes cantidades y donaban enormes terrenos a favor de la Iglesia Católica, en señal de arrepentimiento de sus pecados (por miedo a no conquistar el cielo si no lo hacían), y por vanidad y orgullo, es decir, para que las demás personas las alabaran, para obtener aceptación, prestigio y reconocimientos sociales. De este modo, también quedaban bien con la Iglesia, por cualquier problema legal que pudieran tener y para asegurarse de que su familia no tuviera problemas. La Iglesia Católica Apostólica Romana fue creciendo, hasta llegar a tener un poder más allá del que se habían imaginado. Todo esto pasó aproximadamente entre los años 300 y el 1000. En adelante, el poder de la Iglesia Católica se reforzó prohibiendo todo tipo de inventos, libros filosóficos, así como cualquier manifestación cultural o científica, ya que no les convenía que las mentes humanas hallarán la manera de salir de la obscuridad de la ignorancia, ya que si las personas descubrían la verdad de la manipulación de los romanos, los beneficios de estos se acabarían. Así fue como, la ciencia y la verdad, fueron frenadas por el Imperio Romano y por la iglesia. Los romanos no entraban ni dejaban entrar a las demás personas al reino de los cielos, al reino del amor, la ciencia, la felicidad y la verdad. Por más de 1000 años las personas continuaron viviendo en la ignorancia, dejándose manipular como corderos, y todo por la ambición de unos cuantos que se organizaron para su propia conveniencia, por no saber o querer imponer la razón sobre los instintos primarios. Los romanos notaron que muchos se les revelaban porque no creían que Jesús tuviera algo que ver con Dios, así que los romanos idearon la última de sus estrategias mentales, convencieron a las personas, mediante anexos en la biblia, que Jesús siempre dijo que era uno con dios, que por lo tanto eran lo mismo, y así fue como diseñaron la idea de la santísima trinidad, explicada con anterioridad.

Tan sólo aproximadamente del año 1100 en adelante, algunos estudiosos se atrevieron a continuar con las investigaciones que dejaron escritas muchos de los primeros filósofos y científicos como PLATON, ARISTOTELES, ETC., continuaron con la ciencia, pero a escondidas, teniendo cuidado de no ser detectados por la iglesia católica o gobierno romano, ya que si no, serían tomados como brujos, herejes, traidores, etc., Estos primeros científicos descubrieron muchas cosas importantes para el crecimiento del pensamiento humano, y pronto se dieron cuenta de todas las manipulaciones e injusticias de la Iglesia Católica Romana, por lo que ésta reaccionó, tomando medidas drásticas.

A la gente que se opuso a la manipulación, así como a los científicos se los llamó “herejes”, y la Iglesia Católica se aseguró de comunicarles a las personas de todas partes, que un hereje era todo aquel que tenía pensamientos o hacía cosas que estaban en contra de las leyes de Dios. De este modo podían convencer a todos de que ellos eran los buenos y de que los herejes eran los malos, con el propósito de seguir manipulando. Cada vez hicieron más sutiles sus formas de dominar a la gente, empezaron a prohibir totalmente la lectura y la escritura sobre otros temas no relacionados con los que la Iglesia permitía, luego organizaron y legalizaron muchas instituciones para acabar con las personas rebeldes. Una de ellas fue la “Santa Inquisición”, que se encargaba de investigar a todas las personas, para imponerse a los supuestos herejes, y asegurar la supervivencia de la manipulación mental de la Iglesia. Entre los años 1100 y 1500, todos los supuestos herejes, que en realidad sólo eran personas estudiosas y buenas que querían superarse mentalmente, fueron perseguidos. Cabe señalar aquí, que también existían personas realmente malas, que sí eran dañinas para la sociedad, pues se dedicaban al satanismo, a asesinar personas inocentes y buenas, y a hacer muchos tipos de cosas perjudiciales para los demás. Pero, tal vez esto también sea responsabilidad de la propia Iglesia católica, ya que ella fue la que propició la ignorancia de las personas y dió lugar a estos aberrantes pensamientos y comportamientos. Unas de las mentiras más sobresalientes que la Iglesia impuso en las mentes fue el temor a Dios, el temor al infierno y a Satanás. Cuando aparecieron personas que le dieron culto al personaje del diablo, que fue creado por la propia Iglesia, se horrorizaron y dijeron: “¡Dios mío, por qué será que las personas adoran a Satán, son tan malas, irracionales y se perjudican entre sí!”.

La Inquisición investigaba a los supuestos herejes y, por cualquier, motivo eran torturados para que confesaran que eran herejes. La iglesia actuaba de modo irracional, ya que nunca les daban la oportunidad a las personas de probar su inocencia, los torturaban a muerte para que confesaran que eran malos, si los condenados decían que no eran herejes, eran torturados cada vez más fuerte hasta que morían. Cuando sucedía esto, los inquisidores decían: “Si este no era un hereje en realidad, Dios lo recibirá en su gloria” y se conformaban con esto. La Inquisición y sus cruzadas, no eran en realidad santas, fue en realidad una organización asesina que estaba respaldada y legalizada por las autoridades. Tanto a la iglesia como a los gobernantes del Estado (la ley), les convenía que esto pasara, muchas veces los supuestos herejes que la iglesia quería apresar, eran personas que tenían grandes propiedades y riquezas. Cuando asesinaban a estas personas, todas las riquezas y propiedades eran expropiadas (o mejor dicho robadas) y repartidas entre la Iglesia y el Estado. Cuando la iglesia le explicaba al pueblo por qué una persona había sido torturada, le respondían que era una bruja o brujo, que trabajaba para Satán o que, simplemente, tenía pensamientos y comportamientos contrarios al cristianismo, ósea un hereje.

La Iglesia Católica Romana se volvió tan poderosa mediante la confiscación de bienes y riquezas, que la Inquisición no se limitó a un continente. No sólo estuvo en Europa, sino tuvo influencia en otras partes del mundo, y se instaló también en América luego del descubrimiento. Por todas partes se oían los lamentos y matanzas de la Inquisición, esta situación atrasó el avance científico, por lo que continuó predominando la irracionalidad, la ignorancia, el poder mal usado, la injusticia, la envidia, la manipulación, el orgullo y el egoísmo. Este período de oscurantismo duró hasta 1800, época en la que hubo un gran movimiento de oposición a las injusticias de la Iglesia Católica, Las personas de todo el mundo empezaron a crear otras organizaciones religiosas, a conveniencia de cada grupo, que también se basaban en las ideas o filosofía de Jesús, aparecieron los evangelistas, los mormones, los testigos de Jehová, los sabatistas, y otros grupos (a pesar de que Jesús no deseaba que las personas se dividieran en religiones distintas, o por rangos, conveniencias y prejuicios sociales, ni por cualquier diversa filosofía, sino que se unieran todos por medio del amor). Cada una de estas nuevas ramificaciones de la fé y filosofía de Jesús, pronto empezó a hacer sus propias interpretaciones de sus enseñanzas, de acuerdo con sus conveniencias. Fue una nueva prisión de ignorancia y superstición para la mente humana. Los dirigentes de estas nuevas organizaciones siguieron manipulando a las personas para obtener beneficios económicos, vendían fe, esperanza y engaños existenciales, y los humanos continuaban separándose cada vez más.

Pero, a la vez, de 1800 en adelante, las personas comenzaron a abrirse camino y a liberarse un poco de su esclavitud mental, surgieron muchos científicos e inventos, además, los antiguos dictadores de la Iglesia romana perdieron poder, la iglesia se volvió más flexible y comprensible, porque ya había logrado su cometido, el cual era acostumbrar a las personas, a través de la manipulación mental, a que tuvieran una dependencia de la religión cristiana. La Iglesia Católica decidió abolir a la Inquisición en 1820, a todos los pueblos les fue anunciado que ese no era el camino que Jesús quería, que perdonaran las injustas matanzas de esa institución y la equivocación tan tremenda de la Iglesia Católica, la que atribuyeron a la ignorancia de algunos antiguos dirigentes. Pero, a pesar de las disculpas, no le dijeron a la gente toda la verdad y dejaron que siguieran con la costumbre de idolatrar ídolos, de ir a los templos a dar riquezas, de creer en Satán. Fue una maniobra hábil de la Iglesia para reposicionarse. En estos años, el Estado se separó de la iglesia.

Parece increíble que hasta la fecha todavía las personas sigan visitando los templos católicos sin saber su verdadero pasado sombrío y perjudicial para la mente humana. La gente sigue con los mismos engaños mentales impuestos por los romanos y por muchas otras religiones del mundo, sin darse cuenta de que la única voluntad de Jesús era que se amaran los unos a los otros y que salieran de la esclavitud mental de la ignorancia, para que la mente creciera, se desarrollara y la humanidad fuera libre y feliz. Todas estas situaciones hicieron que la capacidad de amar se opacara en los humanos, es decir, hicieron que la gente no pudiera expresar con todo su esplendor su verdadero potencial humano. Pero, gracias a la curiosidad y a la tenacidad humana, la ciencia empezó a crecer, a florecer cada vez más y más. No obstante, ya la gran mayoría de las personas del mundo estaban demasiado acostumbradas a la manipulación mental de la Iglesia Católica y no fue muy fácil que se liberaran de ese yugo:

1) Para desgracia de la gente, impusieron la idea errónea de que los religiosos católicos de ambos sexos que trabajaran para la iglesia, debían olvidarse de toda satisfacción sexual y material. Les metieron en la cabeza a las personas que no podían casarse o tener familia, a pesar de que Jesús nunca dijo algo al respecto. Esto le causó muchos daños a la gente, pues las pobres mujeres y hombres que trabajaban (y trabajan) para la iglesia tenían que masturbarse, tener relaciones sexuales o casarse a escondidas, con los consiguientes remordimientos y sentimientos de culpa innecesarios, ya que no es cierto que alguien los castigue, es natural que toda persona sea lo más feliz que pueda ser sin perjudicarse a sí mismo y a otros.

2) Otra idea equivocada fue la de que el pecado original era la sabiduría y el conocimiento. Esto se debe a que, como ya se dijo, a la Iglesia no le convenía que las personas salieran de la ignorancia, porque si no, se darían cuenta de que eran manipuladas mentalmente. De este modo, para impedir el crecimiento de la mente humana inventaron la historia de Adán y Eva, que dice que la tentación por el conocimiento era un pecado. Sólo fue cuestión de inyectarle este pensamiento-enseñanza a la gente por todos los medios posibles, con el correr de muchísimos años, para cumplir el objetivo de confundir a la mente humana y mantenerla sumergida en la ignorancia, y para obtener muchos beneficios, así como poderío mundial. Así fue como se crearon miles de mitos que las personas creen en la actualidad, que han sido transmitidos de generación en generación. Si no nos detenemos a meditar para cambiar lo que está mal en esas enseñanzas, lógicamente, se las seguiremos transmitiendo a nuestras futuras generaciones, si no detenemos este círculo vicioso, el futuro no conocerá la verdad y todo seguirá estando igual, el homosapiens jamás podrá evolucionar y convertirse en un verdadero ser humano.

Ahora bien, antes de la historia de Jesús existieron grandes filósofos, como Platón, Aristóteles, y muchos otros. Estos pensadores antiguos hicieron importantes descubrimientos, su trabajo fue grandioso, de hecho, si no se hubiera atravesado la Inquisición, otras personas hubieran continuado sus investigaciones y en la actualidad nuestra ciencia y tecnología serían mejores. Pero la Inquisición vino a atrasar el avance científico, es decir, el crecimiento mental del hombre. Incluso en las épocas en las que imperaba el oscurantismo de la Iglesia, surgieron científicos. En 1680, aunque la Inquisición estaba en auge, surgió un gran científico llamado Newton, quien aprovechó todos los conocimientos de los filósofos del pasado. Trabajaba arduamente y en secreto, para no ser acusado de brujo por la Iglesia Católica. Murió en 1727, pero dejó muchos inventos y escribió varios libros que contenían todas sus investigaciones y descubrimientos. Afortunadamente, después de la Inquisición, sus trabajos fueron reconocidos por los científicos que siguieron. Gracias a él, los nuevos investigadores no tuvieron que empezar de cero.

En 1800 hubo un gran desarrollo de la ciencia. Tomas Alva Edison nació en 1847, él también hizo muchas investigaciones y fue un gran inventor. Perfeccionó todos los descubrimientos e investigaciones de Newton. Cincuenta años más tarde, el 14 de Marzo de 1879, nació Albert Einstein, quien definitivamente fue uno de los que más ayudaron al mundo a salir de la obscuridad de la ignorancia. Muchos de estos descubrimientos fueron aplicados por el hombre benéficamente, pero otros no. Los gobiernos egoístas y avaros aplicaron los conocimientos científicos para crear tecnologías destructoras, para dañar a otros países. Edison murió en 1931 y Einstein en 1955, fueron hombres que aportaron muchas cosas útiles para beneficio y crecimiento del mundo, y que impulsaron a la mente humana a superarse un poco más. A partir de estos grandes hombres en adelante, es decir, de 1955 a 1970, la humanidad aprendió mucho e incluso se superó en su vida exterior, descubrió cómo combatir muchas enfermedades mortales (gracias a Luis Pasteur y a otros grandes científicos de la biología), el hombre hizo grandes avances en la ciencia y la tecnología.

A pesar de que las guerras y los hombres malos como Hittler, siempre atrasaban a la humanidad en dicho progreso; pronto el hombre dominó muchas ramas de la ciencia. Aprendieron a volar (gracias a los hermanos Write), modificaron su forma de vestir, su forma de comunicarse, sus costumbres, sus tradiciones, tuvieron adelantos en química, en biología, en la física tradicional, en física cuántica, en genética, en aerodinámica y en la tecnología en general. Sin embargo, el avance en el interior del hombre siguió detenido, ya que los científicos siempre estudiaron el mundo exterior del hombre, fueron muy pocos los hombres que se preocuparon por el mundo interior del hombre; entre ellos Siddharta Gautama, Jesús de Nazaret, Mahoma, Gandhi y otros. Por consiguiente, el hombre sigue comportándose como un ser irracional, sigue sin poder dominar su egoísmo, continúan las guerras, los crímenes, las enfermedades mentales, y las peleas entre distintas religiones. El avance interno del hombre está incompleto, aún todo sigue casi igual.

A esta altura, usted, lector, ya se habrá dado cuenta de cuáles fueron y son las razones por las que el avance mental del hombre se detuvo, ya se dio cuenta de por qué el hombre no ha terminado de cambiar internamente, de por qué no ha podido desarrollar su verdadera capacidad de amar. La solución para erradicar la violencia y la maldad, no consiste en la venganza, en poner castigos o en encerrar a las personas, sino en enseñar las verdades y en curar la ignorancia y del desconocimiento de quienes están enfermos de ellos. Este es el camino para que las futuras generaciones no se contagien, para que no continúe el juego de nunca acabar. Por eso, Jesús tenía razón al decir que solamente por medio del cambio interior positivo, se cambiaría todo lo demás en el exterior, para bien de la humanidad, hay que investigar hasta estar seguros de la verdad, pues la verdad nos hace libres, y la única verdad es la finalidad de la vida en el universo, que es el único y verdadero amor.

Este escrito fue para que ustedes estén conscientes del pasado de las religiones, de que en realidad el amor es la única y verdadera religión que debe existir en el mundo, y para que se den cuenta de que para ser un prisionero no se necesita estar encerrado corporalmente, también se puede ser un esclavo mental mediante las creencias. Es momento que usted medite, que razone, investigue, y se supere en todos los sentidos en su interior, para que el mundo cambie y sea mejor, primero usted y todos nosotros debemos de cambiar.

Las costumbres religiosas como la SEMANA SANTA, son bonitas porque la gente en tal proceso convive, pero de eso se valen las instituciones religiosas de manipular eso, se valen de los bautizos, de las confirmaciones, de las bodas, porque precisamente a la gente le gusta sentir el calor afectivo de la compañía de otras personas, y este es un ingrediente muy conveniente para que las instituciones religiosas se aprovechen y lo usen a su favor. Pero lo que no le dicen a las personas estas instituciones religiosas, es que el CREER EN UN DIOS, en sí, no tiene nada de malo, y esto no tiene nada que ver con una religión, una persona AL NO SABER ALGO, puede CREER en lo que quiera, sin necesidad de pertenecer a una religión especifica. Se puede creer sin ser religioso, así como hay muchos fanáticos religiosos que no creen, ya que la religión solo es el acto de agrupación de humanos para un mismo fin, que en este caso es creer en algo. Pero de tal agrupación de personas llamada religión, es lo que da lugar a que con el tiempo, sus propios líderes religiosos se corrompan por el poder y dinero, y la historia de siempre que ya leyeron, vuelve a comenzar en un ciclo sin fin. Por eso la única religión que existirá en el futuro, será el amor, al menos así dicta la razón. Incluso, hay mucha gente que no sabe ni siquiera lo que es CREER, y piensan que es lo mismo que SABER, o que es lo mismo que SENTIR una emoción o sentimiento placentero, CREER solo es PENSAR QUE ALGO ES VERDAD, en cambio SABER es no solo pensar, sino comprobar que algo es verdad, mediante la verificación o demostración de ese algo, en el mundo practico-real o perceptible para nuestros 5 sentidos.

Y para terminar con este reportaje especial de la semana santa, y como ya conocieron la verdadera historia de las instituciones religiosas y lo dañina que han sido para la mente humana, y también conocieron la historia de lo que paso con los discípulos de Jesús, después de fue crucificado, es tiempo, que viajemos todavía más al pasado, para conocer bien y de manera muy completa la historia de Jesús, pues de él se derivaron muchas religiones y salieron muchas costumbres como la de la semana santa… no importa si en realidad existió o no, aquí lo único que importa es la utilidad de su historia y sus mensajes para la superación personal y mental humana… así que si la quieres leer ya es opcional para ti, el reportaje ya termino, pero el que quiera profundizar más, a continuación puede seguir leyendo…..

Nota: mucha información aquí mostrada fue tomada el primer libro que escribí que se llama EL UNICO Y VERDADERO AMOR, y si gustas lo puedes descargar gratis a tu PC, de la siguiente pagina web....

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-------------- FIN DEL REPORTAJE -----------

HISTORIA COMPLETA DE JESUS DE NAZARETH

Hay una gran controversia entre los hombres de ciencia y los religiosos, estos últimos afirman que la historia de Jesús es la que está narrada y escrita por sus discípulos en el “Nuevo Testamento” de la Biblia. Por su parte, los científicos afirman que no puede haber mucha veracidad en unos papeles que no fueron escritos directamente por Jesús, y que, además, lo escrito pudo haber cambiado mucho a través de los años, debido a que primero la historia se encontró en unos pergaminos del mar muerto y luego fue pasada a los demás libros religiosos a conveniencia de cada quien, pero nuevamente hago la aclaración de que no nos interesa si en realidad Jesús existió o no, no lo tomamos como referencia histórica a él, sino a el mensaje de amor y de bondad que se narra en su historia. Por otra parte, quién o quiénes escribieron la historia de Jesús no desmerece su validez, pues es la historia más grandiosa de todos los tiempos, ya que describe la máxima esencia del ser humano, el amor verdadero. Una historia de superación personal no es mala por sí misma, lo son en cambio, aquellos hombres o mujeres que quieran usarla para sus fines egoístas personales, como la manipulación de mentes para fines destructivos, dominación de masas de personas para beneficios de poder económico, político, social, etc. De hecho, aunque no haya existido ni Jesús, ni Mahoma, ni algunos de los conocidos profetas del pasado de las diferentes religiones del mundo, eso es muy independiente y no significa que no pudiese existir UN ORDEN, fuente o fuerza cósmica superior al ser humano y a su intelecto o conciencia, por lo tanto, es irrelevante comprobar la existencia de Jesús, de Mahoma o de cualquier otro, solo nos interesan los mensajes positivos de la historia de superación personal de Jesús.         

De Jesús se ha hablado mucho, es el hombre que más ha transcendido en más de 2000 años, Tanto ha transcendido, que todavía lo seguimos recordando en la Semana Santa o en Navidad. Él fue llamado Rey de reyes e hijo del verdadero y único Dios, porque, en realidad, como lo veremos en su historia, él fue el único que se preocupó por que las personas de todo el mundo creyeran y estuvieran seguras de que existe un solo Dios. Es lógico suponer que Jesús estudió todas las religiones Y filosofías antiguas, tomó lo bueno de cada una, las unificó, y así enseñó su mensaje y filosofía de amor a un único Dios y a toda la humanidad, de aprecio a uno mismo y a los demás. Fue el ser humano que se dio cuenta de que Dios no castiga, pues es todo amor, y que la verdadera solución para los hombres no son las amenazas, temores, castigos o matanzas, sino sólo que salgan de su ignorancia, desconocimientos e inconciencia en muchos aspectos, para que puedan dominar a su egoísmo con sus mentes-consciencias.

Veremos ahora la historia de Jesús de Nazaret, pero desde el punto de vista racional, lógico y con una mente abierta, tomando su historia, como un ejemplo de superación personal, y al mismo tiempo, haremos comparaciones, aclaraciones y expondremos evidencias desde el punto de vista analítico o lógico-racional (indicadas en esta historia por y entre los símbolos **.........**), hasta llegar a una sola conclusión, es decir, a la más probable verdad, ya que en las misas de los templos religiosos, no explican con mucha profundidad los mensajes de la historia de Jesús. Esta será un viaje objetivo, donde se expondrán evidencias expuestas por muchos científicos reconocidos del pasado ya nombrados con anterioridad, para demostrar que la ciencia y la religión, no son tan diferentes en buscar la meta final, la de encontrar a la verdadera fuente transformadora de todo lo que existe en el universo y su infinita vida.

Voy a reconstruir la historia de Jesús de una forma mucho más ordenada, a partir de los cuatro libros del “Nuevo Testamento” y otros escritos o fuentes apócrifas sobre Jesús, pero alteraré el orden para mejorarlo y hacerlo más completo. En la Biblia aparecen narraciones de la perspectiva de cuatro de los discípulos de Jesús, que no están ordenadas tomando en cuenta o comparando a una con las otras, por lo que, por ejemplo, la historia de Mateo narra ciertas cosas que Juan no dice y viceversa. Por esta razón se decidió escribir la historia de Jesús ordenadamente, para que llevara una secuencia más lógica y completa, de manera que no le faltara nada. Esta historia no sólo fue tomada de la Biblia católica, sino también de los libros de las demás religiones que existen y que se basan en el mismo Jesús de Nazaret, por lo que no hace falta nombrar libros de referencias, ya es una historia demasiado popular. Nuevamente hago la aclaración de que esta historia sólo es narrada como una historia de superación personal, para sacarle provecho a sus buenas y positivas enseñanzas…

Según esta historia, Jesús nació en el territorio de Judea, en un pueblo llamado Belén. Su madre, que se llamaba María, había sido preñada por causas desconocidas. Su padre se llamaba José, era carpintero y se casó con María, y juntos tenían la tarea de criar a Jesús. En aquella época, hace ya más de 2000 años, los romanos gobernaban a los judíos, era un gobierno muy cruel y despiadado; Jesús tenía un primo llamado Juan, y este tenía la orden especial de anunciar la llegada de su primo Jesús, como “El Salvador”.

María, José y Jesús vivieron un tiempo en Egipto cuando Jesús era un bebé, luego regresaron a su tierra y se asentaron en un pueblo de Galilea llamado Nazaret, en donde Jesús creció sin problemas. Cuando Jesús tenía 12 años, sus padres lo llevaron a Jerusalén por las fiestas de pascua. En aquel lugar Jesús se perdió por accidente, sus padres, angustiados, lo estuvieron buscando por todos lados, hasta que, por fin, luego de tres días, lo encontraron en un templo sentado entre doctores, sacerdotes, escribas y ancianos de gran saber de aquel tiempo, llamados fariseos, a los cuales se les consideraba muy sabios en aquella época. Jesús platicaba e intercambiaba preguntas y respuestas con ellos acerca de las leyes y de las Escrituras, éstos se quedaron asombrados y admirados por la sabiduría que tenía Jesús, a pesar de que era un niño. Cuando lo encontró María, ella y Jesús tuvieron un diálogo:

-Hijo, ¿por qué te has portado así con nosotros? Considera que tu padre y yo te buscábamos llenos de aflicción -dijo María.

-¿Por qué me buscan?, ¡no saben que debo estar en los asuntos de mi padre! –respondió Jesús.

 Sus padres no entendieron lo que les quiso decir.

 Jesús volvió con ellos a Nazaret, en donde siguió creciendo en estatura y sabiduría. 

**No se escribió nada de la vida de Jesús desde ese entonces hasta que Jesús cumplió 30 años. Ese es un lapso de su vida que permanece siendo un misterio. Algunos piensan que hizo un largo viaje y conoció muchos lugares, entre ellos la India, país en el que aprendió la sabiduría de Siddharta, donde se cree, desarrolló toda su sabiduría, y sus capacidades, habilidades o poderes mentales**.

Cuando Jesús tenía 30 años, su primo Juan comenzó a predicar:

-Arrepiéntanse, porque ya viene el reino de los cielos. Hay que preparar el camino del señor, componer sus senderos, toda barranca será rellenada y todo cerro será aplanado. Yo los bautizo con agua para que se arrepientan y para que sus pecados puedan ser perdonados, pero el que viene enseguida de mí, es más poderoso que yo, es uno a quien yo no soy digno de llevar ni de desatarle las sandalias, él los bautizará con el espíritu santo, llevará el bieldo en la mano y limpiará su era. Todo árbol que no dé buen fruto será cortado y echado a la lumbre, él reunirá el trigo en su granero y quemará la paja en un fuego que no se apaga - le decía a las multitudes.

-¿Qué tenemos, pues, qué hacer? – preguntaban éstas.

-El que tenga dos túnicas, que le dé una al que no tenga; el que tenga alimentos, que haga lo mismo; no denuncien falsamente a alguien, no hagan mal ni sean violentos con nadie, conténtense y confórmense con sus salarios, y no le roben a nadie –  les respondía Juan

Por su prédica se le conoció como  Juan, “El Bautista”.

**… Según esta historia, Juan fue un hombre que vivió para anunciar la llegada de El Salvador. Era un hombre con buenas intenciones, trataba de que en realidad las personas malas cambiaran su egoísmo mediante el arrepentimiento sincero en sus mentes y corazones, y de que fueran solidarios. El bautismo con agua era una costumbre muy común de aquel tiempo, simbolizaba el verdadero arrepentimiento de una persona, la cual demostraba su renacimiento mental a una nueva vida siendo buena y obedeciendo a Dios. Como en aquella época la mayoría de la gente todavía no estaba capacitada para entender “los por qué y los como” de algunas cosas, Juan dio a conocer que el pecado, es decir, la desobediencia al mandato del único Dios de ser buenos, de apreciarse y amar a lo demás, era castigada con el fuego que no se apaga y, si obedecían a Dios, ganarían entrar al reino de los cielos. Este mensaje tenía un sentido figurado que significaba que si alguien elegía amar a su prójimo, la armonía y la felicidad (el reino de los cielos) entraría a su corazón; en cambio, si su elección era el odio y el camino negativo, se autocastigaría con un sufrimiento interior y exterior en su vida (el fuego que no se apaga), ya que una persona egoísta tarde o temprano se quedará sola y sufrirá porque quiere y, encima de todo, siempre culpará a los demás de su infelicidad autocreada. Pero, las personas no entendieron este mensaje en sentido figurado, lo malinterpretaron y pensaron que Juan se refería a un Dios que castigaba con fuego eterno a todo aquel que se portara mal o que fuera egoísta. Por esta confusión se repitió la historia, otra vez las personas se acostumbraron a temer, pero ahora a un solo Dios. En la actualidad sabemos que estas creencias no son correctas, pues causaban y causan en las personas sentimientos de culpa, infelicidad y daño mental; pero, en el tiempo de Jesús parecía seguir siendo la forma más fácil, segura y conveniente de convencer a las personas irracionales para que dejaran de lado su impulso de destruirse y destruir a otros e hicieran un cambio interior…**.

Cuando Jesús tenía 30 años de edad, fue a ver a su primo Juan que estaba en el río Jordán, en Betania, bautizando a toda la gente, y le pidió que lo bautizara.  Juan le dijo:

-Yo mismo necesito que tú me bautices, ¿y tú vienes a mí?

-Hazlo, porque conviene que se cumpla toda clase de justicia –contestó Jesús.

Juan lo bautizó e, inmediatamente, Jesús salió del agua, entonces Juan vio cómo los cielos se abrieron y el espíritu de Dios se apareció y se posó sobre Jesús en forma de una paloma. A continuación, una voz exclamó desde lo alto:

-Este es mi hijo amado en quien tengo mis complacencias.

Entonces El Bautista les dijo a las personas, entre las cuales estaban Andrés y Juan, hijo del “Sebedeo”, dos de sus más fieles seguidores:

-Ese es aquel de quien yo he dicho que enseguida de mí venía un varón que es superior a mí, porque ya existía primero que yo.

Luego, el espíritu de Dios hizo que Jesús fuera al desierto, en donde estuvo 40 días siendo tentado por Satanás. Allí vivió entre animales salvajes y  fue servido por los ángeles. Habiendo pasado muchos días sin comer y cuando el hambre se había apoderado de Jesús, el tentador se le acercó y le dijo:

-Si eres hijo de Dios, di que estas piedras se hagan panes.

-Está escrito, no sólo de pan vivirá el hombre, sino de toda palabra que sale de la boca de Dios- respondió Jesús.

 Enseguida, el diablo lo llevó a la ciudad santa y le dijo:

 -Si eres hijo de Dios, échate de aquí para abajo, porque está escrito que te mandará ángeles y te alzarán en sus manos para que no tropiece tu pie con alguna piedra.

-Pero también está escrito, no tentarás al señor tu Dios –le respondió Jesús.

 Luego, el diablo lo llevó a un monte muy alto; desde allí, le enseñó todos los reinos y la gloria del mundo y le dijo:

-Te daré todo esto si te postras y me adoras.

Pero Jesús le dijo:

-Retírate Satanás, porque escrito está, adorarás al señor, tu Dios, y a él sólo darás culto.

Entonces, el diablo lo dejó y unos ángeles se acercaron a servirlo.

**…Cuando Jesús le pidió a Juan que lo bautizara, era probablemente porque sabía que era justo que pasara por aquel acto que representaba el perdón de los pecados delante de todas las personas presentes y, además, quería que Juan lo presentara ante las mismas como “aquel que debía llegar”, a quien esperaban con tanto anhelo y desesperación. Muchos opinan que Jesús nunca habló acerca del príncipe de las tinieblas, que sólo enseñaba a amar, y que fueron los discípulos de Jesús, o la misma iglesia católica, los que en realidad inventaron este personaje para infundir temor, como siempre se había hecho cuando se quería conseguir que siguieran las leyes morales. Sin embargo, en mi opinión muy personal, y que considero la más lógica, es que Jesús no lo hizo, ya que es imposible que un hombre completamente racional utilizara el miedo o el sentimiento de culpa para hacer que las demás personas entiendan o se comportaran bien; un hombre sabio sólo usa la razón para comunicar la verdad. Quien haya sido el que personificó a las tentaciones (es decir, le puso Satanás a ese impulso de las células que nos ordena sólo la autosatisfacción del cual proviene el orgullo y el egoísmo, es decir, al instinto de supervivencia), sabía que era la manera más fácil de hacer que las personas de su tiempo respetaran a los otros, porque si les explicaba la verdad no la entenderían. Así cuando Jesús se fue al desierto, probablemente no fue tentado por algún personaje exterior a él, luchaba contra su enemigo más poderoso, el mal o el egoísmo en su interior, porque sabía que para poder enseñar y guiar a los demás, primero tenía que conquistarse a él mismo. Jesús tenía que demostrarse también que podía dominar a su cuerpo (conveniencias o necesidades físicas, afectivas y sexuales) mediante su mente (tal como lo había hecho muchos otros grandes sabios del pasado), para luego continuar con la misión de Dios, enseñar a las personas lo que es amar. Sus discípulos probablemente no entendieron bien esto y escribieron sus propias interpretaciones, causando que las personas de aquel tiempo hasta la fecha crearan y transmitieran muchos mitos e informaciones erróneas, generación tras generación a todas las personas del mundo. Con la creación de la figura del diablo, se hizo que la gente tuviera aún más miedo, además de temer a Dios comenzaron a temer también a esa encarnación del mal, a ese ser ficticio, y nunca meditaron sobre las terribles consecuencias de esto. En la actualidad ya hemos comprobado, que existen personas trastornadas por un personaje imaginario, creen en la existencia de Satanás y forman cultos, sectas, o sencillamente grupos que adoran a este ficticio personaje, no solamente desperdician su tiempo, sino que le quitan la vida a algún inocente animal para “ofrecerlo” a este ser imaginario. En ocasiones se toman tan a pecho sus juegos, que llegan incluso a matarse o a asesinar a personas inocentes en honor al imaginario príncipe de las tinieblas. A veces buscan a través de él, poder, fama y aceptación, dañando el regalo de la vida. Esta información distorsionada también se refleja en los medios de comunicación, por ejemplo en las películas de Satán, que tanto miedo le dan a los niños, a los adolescentes y a todas las personas que no tengan un amplio criterio (ya que a veces no saben distinguir lo real de lo imaginario); con ellas crean un temor innecesario e inútil para la humanidad. En realidad, lo más lógico, es pensar que “el instinto de supervivencia” es sólo un programa celular que tenemos para asegurar nuestra supervivencia y la continuidad de las especies sobre la tierra, pero también nuestras neuronas poseen un programa llamado: “conciencia, razón o capacidad de amar” para controlar al egoísmo, para que seamos considerados y que no nos destruyamos los unos a los otros. Por eso existe esta eterna lucha de la razón contra el instinto, de la capacidad de amar contra el egoísmo y orgullo, es decir, del bien contra el mal. Usted puede comprobar esto en la práctica en el mundo real de la siguiente forma: 

1) Cuando le den ganas de comer o se sienta con ganas de tener relaciones sexuales, sólo pregúntense: “¿Acaso yo sólo con mi voluntad y conciencia puedo impedir que ese programa haga su labor?, ¿Puedo dejar de sentir hambre o de sentir atracción sexual sólo con mi voluntad?”, Inevitablemente usted se contestará: “No se puede impedir, tal vez sólo se puede dominar hasta ciertos límites”. Pues bien, ese es el programa de nuestras células corporales (al cual, en la antigüedad erróneamente le llamaban diablo o Satanás), pero sólo es un programa para hacer que el hombre tenga la voluntad y ganas de satisfacer sus necesidades primarias, es decir, de que la alimentación y la reproducción del hombre continúe indefinidamente y así se conserve la vida. Pero sucedió que no supimos controlarlo y nos volvimos egoístas, creando así, en ocasiones, mal y sufrimientos para nosotros y los demás.     

2) Cuando sienta un impulso por ayudar o hacer algo bueno por alguien desinteresadamente, o cuando usted sienta felicidad o sufrimiento por la felicidad o sufrimiento de un ser amado suyo, respectivamente, pregúntese: “¿Acaso yo sólo con mi propia voluntad y conciencia puedo alterar o impedir que sienta amor por sus seres amados?”, Inevitablemente usted se contestará: “Podremos algunas veces inhibir, entumir o atenuar esa capacidad de amar con nuestros traumas, prejuicios sociales, creencias o erróneas enseñanzas, pero hasta el criminal (consciente de sus actos) más despiadado del mundo, no puede evitar sentir felicidad al ver a su hijo o padres gozar, ni evitar sufrir al ver a su hijo o padres sufrir”, por lo tanto, “la razón, conciencia o capacidad de amar” es el programa que tenemos en nuestras células cerebrales o neuronas que nos hace ponernos en el lugar de los demás, para que todos nos ayudemos, seamos solidarios, considerados, y conservemos la armonía y paz entre nosotros, a través del control de los instintos primarios, y sobre todo para perpetuar la propia especie en un heredero. Así en los dos anteriores casos, nosotros no podemos cambiar tales programaciones celulares, el único regalo que realmente tenemos, y que sí podemos cambiar para bien o para mal, es el libre albedrío o libre toma de decisiones, eso es lo único que realmente nos pertenece, al menos por cierto tiempo.

En la actualidad, debido a todas estas interpretaciones-experiencias erróneas, han surgido personas abusadoras, son los llamados “brujos”, curanderos espirituales, chamanes, etc. Estas personas se aprovechan de la ignorancia y desconocimiento de otros, de quienes creen en el mal y en Satanás, para obtener así, sólo beneficio económico y reconocimiento social. Ojala que algún día todas las personas del mundo se den cuenta de que el mal en realidad no existe, sólo existe el egoísmo y la enfermedad mental llamada “ignorancia, inconsciencia y desconocimiento”; de este modo se logrará que la mente de los hombres evolucione y sean libres de mente, o como decía Einstein, el mal solo es producto del no amor en nuestros corazones.

Retomando la historia de Jesús, quiero señalar que hay otro motivo por el cual debía estar solo un tiempo en el desierto, él probablemente lo sabía muy bien. La cuestión es que hay personas que dicen apreciar a los demás pero, en realidad, sólo buscan la compañía de otras personas para no sentirse solas, la soledad es normal, lo que no es normal, y es considerado como una enfermedad mental o una patología, es buscar a los otros única y exclusivamente porque los necesitamos para algún fin personal o para no sentirnos solos, si hacemos esto los abandonaremos pronto, cuando ya no necesitemos su compañía. Esto significa utilizar a las personas, y no apreciarlas en verdad por lo que son, porque cuando apreciamos y amamos de verdad nos dan ganas de visitar a nuestros seres queridos, ya que a cada uno de ellos lo consideramos como si fuera una misma persona con nosotros, los apreciamos y los amamos por lo que en realidad son, y nos sentiremos bien estando o no estando con ellos, no los buscaremos solamente para salir de nuestra soledad, sino sólo por aprecio y amor verdadero. Además, si uno ama de verdad no exige, no condiciona una compañía, no está con las personas sólo por conveniencias o necesidades afectivas, acepta lo que los demás le quieran dar y da más de lo que quiere y recibe. Es decir, que la compañía de las personas que amamos no debe ser una exigencia y nosotros podemos conservar en nuestra mente y corazón el amor que sentimos por ellos, aunque no estén presentes físicamente. Pero, además de amar a nuestros familiares y a las personas que consideramos afines a nuestro carácter, también podemos sentir amor por las demás personas del mundo, aunque no nos convenga o agrade tanto su personalidad; si nos apreciamos a nosotros mismos, apreciamos también a los demás, ya que el amor proviene de la capacidad de amar que tenemos nosotros los seres humanos, y esta solo existe y proviene de nuestro interior hacia al exterior y no al revés.            

Hay muchos otros motivos por los que la gente busca compañía de manera equivocada, uno (que también es considerado una enfermedad) por el cual muchas personas deciden tener una amistad o pareja, e incluso se casan o se juntan, es la atracción y necesidad sexual). La soledad y la necesidad sexual, cuando se combinan, son los más mortales consejeros, son esas vocecitas internas, que muchas veces nos dicen: “¡Sí!, acepta a esa persona, sólo porque ahora la necesitas para satisfacer tus necesidades sexuales y afectivas, si no te conviene, luego la desechas”, y aunque nuestra razón, con una voz muy disminuida y cansada de luchar contra estos malos consejeros nos diga: “No, no lo hagas, mejor sólo ama a las personas como seres humanos y por lo que son, no por lo que te puedan dar”, nosotros cedemos ante esa tentación, sólo porque nos conviene temporalmente o porque muchas veces sabemos de antemano que sólo utilizaremos a esa persona por un tiempo y no nos importan sus sentimientos. Pero la soledad, la necesidad sexual o las conveniencias, son apenas unos ejemplos de los malos consejeros que nos impiden amar de verdad, también están nuestros traumas o conflictos mentales, que hacen que percibamos una realidad que nosotros pensamos que es verdad, pero sólo es una percepción distorsionada. Estas percepciones muchas veces nos hacen aceptar relaciones dañinas para nosotros, o nos hacen dañar a los demás. Por todo lo anterior, Jesús tenía que estar mucho tiempo en el desierto, para dominar el sentimiento de soledad, necesidad sexual, y otras cosas que él siempre consideraba en su historia como debilidades corporales, a esto él le llamaba “tentaciones”. Una vez que uno está seguro de no necesitar a los demás sólo para algún fin o beneficio propio, tan sólo entonces uno domina a las tentaciones (en esta historia representadas por Satanás) y empieza a apreciar con sinceridad y a amar a las personas en realidad por lo que son y como son en realidad, ¿no es asombroso todo lo que sale de nuestras células?…**.

Cuando Jesús venció al tentador, Juan lo vio en su camino a Galilea y le dijo a Andrés, uno de sus dos más fieles seguidores:

- Seguidle, ese es el cordero de Dios.

Andrés siguió a Jesús para conocerlo.

En su camino a Galilea Jesús hizo una parada en Cana, junto con su madre, para ir a una boda, ella, al darse cuenta de que el vino se había terminado, le dijo a su hijo:

-Ya no tienen vino.

-Déjame en paz mujer, mi hora no llega todavía –contestó Jesús.

 Su madre, entonces, le dijo a los ayudantes de esa casa:

-Por favor,  hagan todo lo que les diga mi hijo.  

Jesús les indicó que llenaran unas tinas de agua. Los ayudantes lo hicieron y luego quedaron sorprendidos de ver cómo aquella agua se había convertido en vino, este fue el primer milagro de Jesús, el cual fue presenciado por Andrés. Jesús continuó su camino predicando en todas las sinagogas de los pueblos, decía:

- Arrepiéntanse, porque ya viene el reino de los cielos, ya viene el reino de Dios.

Un sábado, mientras Jesús enseñaba en un templo de Cafarnaum dijo:

-Los mandamientos dados a Moisés hace tanto tiempo, no deben ser piedra muerta que los no pensantes reverencien.

-¿Las tablas de Moisés, piedra muerta? Explícanos qué quieres decir -replicó un hombre enojado.

- La ley está escrita en piedra, pero la ley misma está viva, y lo vivo cambia constantemente – respondió Jesús.

- Pero, la ley es eterna, ¡no se puede cambiar la ley de Moisés! –agregaron algunos hombres que estaban en el templo.

-El hombre está vivo, es de carne y hueso, y cambia; ¿y no sigue siendo el mismo hombre?, Dios quiere la ley en el corazón de los hombres, no sólo escrita y plasmada en piedra o papel –dijo Jesús.

-Jesús, tú dices que traes buenas noticias a las personas de la tierra, ¿cuáles son esas buenas noticias? –Preguntaron los hombres.

- La buena noticia es que el cautiverio de los hombres ha terminado –dijo Jesús.

- ¿Qué significa que ha terminado el cautiverio? –Dijeron los hombres.

- El cautiverio del pecado e ignorancia. Dios cumple su promesa y viene a todos los hombres, incluso al más malvado. El reino de Dios ha llegado, está aquí, ahora –agregó Jesús.

**…Aquellas personas pensaron que la llegada del Salvador significaba que éste únicamente los rescataría de la opresión de Roma. Como hombres egoístas y débiles de mente, pensaron en ser salvados del gobierno romano, nunca se imaginaron que Jesús quería salvarlos de ellos mismos, de la ignorancia, desconocimiento e inconciencia, que les provocaba sufrimiento interior y exterior. Si todas las personas hacían un cambio interno, era lógico que, como consecuencia, ese sufrimiento exterior, es decir, la esclavitud, la violencia y la opresión de los seres humanos contra los seres humanos, se acabaría con el pasar del tiempo, los humanos conseguirían la libertad por el cambio interior, no por medio de la fuerza o las guerras; así todo el mundo aprendería a amar conscientemente, esa era la filosofía de Jesús en su historia…**.

Entonces, un hombre poseído por un espíritu impuro se le acercó y le dijo:

-Jesús de Nazaret, porque no nos dejas en paz. Ya sé quién eres, eres el hijo de Dios que ha venido a destruirnos.

- ¡Calla y sal de él! –dijo Jesús
Entonces ese espíritu impuro salió del hombre, y todos quedaron asombrados. Las personas de ese lugar se decían unos a otros:

- ¿Quién será este hombre que con autoridad y fuerza le ordena a los espíritus impuros que salgan y salen?

Pronto a todos los lugares de Galilea, y a muchos otros, llegaron los rumores de este y otros acontecimientos, como curaciones a los enfermos. El nombre de Jesús empezó a hacerse famoso.

Andrés regresó a donde estaba su hermano Simón y, convencido por las obras de Jesús, le dijo:

- Ya encontramos al Mesías.       
 
Jesús se fue a su pueblo, Nazaret, para predicar allí también, pues quería que el lugar en donde él había crecido, supiera la verdad. Un sábado fue al templo de allí y lo llamaron a leer un antiguo escrito del profeta Isaías:

- El espíritu del señor está sobre mí, porque me ha ungido para dar buenas noticias a los pobres, me ha enviado a anunciar a los cautivos su liberación, a curar a los ciegos, a aliviar a los oprimidos y a anunciar el año favorable del señor.

Jesús le devolvió el escrito al ministro, se sentó, y entonces dijo:

- Hoy se ha cumplido este pasaje ante sus ojos, hoy se han cumplido las escrituras.       

Las personas murmuraban:

- ¿Qué éste no es hijo de José, el carpintero? Cómo se atreve a decir eso. Sólo con la llegada del Mesías se cumplirá la escritura.

La gente de su pueblo se enojó, entonces Jesús dijo:

- Seguramente me dirán: médico cúrate a ti mismo, todos esos prodigios que hiciste en Cafarnaum, hazlos también aquí en tu tierra,  pero no se les hará ninguno.

 Luego agregó:

-En verdad les digo que ningún profeta es aceptado en su propia tierra.

Las personas se enfurecieron tanto con esto, que echaron a Jesús de su pueblo Nazaret.

**…La mayoría de las personas desde hace mucho tiempo hasta la fecha, han interpretado la frase de Jesús: “Arrepiéntanse porque ya viene el reino de los cielos” como una amenaza que significa “arrepiéntanse, porque si viene el reino de los cielos o el reino de Dios y encuentra al mundo lleno de maldad, entonces Dios nos castigará y nos mandará a las tinieblas”. En realidad la interpretación más lógica nos dice que no es ninguna amenaza, y no hay porque temer, simplemente aquella frase decía en sentido figurado que cambiaran sinceramente su interior y no cometieran más pecados (pecado es igual a la desobediencia del mandato de NO AMAR), y así, como una consecuencia, entraría la felicidad y la alegría a sus corazones (reino de Dios), a través del mensaje de Jesús. Por el contrario, si no se arrepentían o cambiaban en su interior, nunca verían el reino de los cielos (felicidad en el corazón), pues ellos solitos se castigarían al seguir siendo irracionales, egoístas o malos, ya que todo en la vida cae por su propio peso.                    

Según esta historia, Jesús curó a los que estaban poseídos por los espíritus impuros, se interpretó que estos espíritus eran espíritus malignos o demonios, pero, según los científicos, antes se creía que las personas que tenían epilepsia, esquizofrenia o alguna otra enfermedad mental, estaban poseídas por espíritus malignos. Podemos pensar que, si Jesús hizo todas esas curaciones, en realidad poseía una tremenda habilidad mental, el dominio total de la materia-energía por medio de su mente (Ahora a esas habilidades mentales, se le conocen como “telekinesis, telepatía, etc.), Si Jesús tenía tales habilidades, cosa que no es relevante en este libro si fue cierto o no, tuvo que hacer estas curaciones para que la gente de aquel tiempo le creyera que en realidad era elegido de Dios, así lograría que lo escucharan y aprendieran su mensaje de amor y paz. Pero, independientemente de esto, lo que significaba, es que los espíritus impuros representaban estar poseído por malos sentimientos, ser malo, egoísta, o envidioso. Por lo tanto, si aprendían a amar oyendo las enseñanzas de Jesús, entonces el reino de Dios (la felicidad), llegaría a sus corazones y, automáticamente, el mal o egoísmo saldría, y quedarían curados.

Cuando Jesús dice: “El espíritu del señor está sobre mí”, expresa que el espíritu de Dios domina su cuerpo, ósea, que su mente dominaba su cuerpo (la mente que es el resultado de la evolución del universo transformada en un ser humano que la contiene), es decir, que su mente podía controlar al tentador, al egoísmo o instinto, y lograr la perfección o equilibrio.                        

Cuando anuncia buenas noticias a los pobres, la liberación de los cautivos y la cura a  los ciegos, en realidad se refiere a los pobres de mente, a aquellas personas cautivas por su ignorancia, desconocimientos e inconciencia, que han recibido informaciones falsas, malos hábitos o erróneas enseñanzas, lo que ocasiona mucha infelicidad en sus vidas y no les permite amar. Las buenas noticias eran que venía a enseñarles a amar, y a que los ciegos (inconscientes e ignorantes) recuperaran la vista (conciencia, luz, saber, etc.). Esto último significa que los ignorantes podrían dejar de serlo, pues mediante las enseñanzas de Jesús, podrían ser más conscientes y ver así, la verdad y la justicia, por medio de la razón, es decir, ser ignorante y no consciente de algo, para Jesús era estar ciego en sentido figurado (pero, como ya se dijo, las personas pensaban solamente en la liberación del cautiverio físico, pues, como hombres irracionales e ignorantes que eran, era lo que más les convenía pensar y solo podían ver en ese momento)…**.

Jesús fue a la orilla del lago Genesaret y, sentado en una barca, comenzó a enseñarles a las personas su filosofía. Allí se encontró con Juan, el hijo del Sebedeo, y con Andrés, antiguos seguidores de Juan, El Bautista. Juan, el hijo del Sebedeo, se le acercó y le dijo:

- En mi familia, todos somos pescadores, Andrés me conoce bien, a mí me mandaron a estudiar.

- ¿Y qué aprendiste? –le preguntó Jesús.

- Que dos por dos son cuatro, que a casi todos les gusta ser mandados, que progresar es algo bueno, que el nacimiento es el comienzo de la muerte, pero debe existir algo más entre el nacimiento y la muerte. El día de hoy, cuando te escuché predicar, comencé a entender y eso me dio esperanza, a través de tus palabras, el Viejo Testamento cobra vida. Eso es lo que queremos, que las leyes estén vivas, escritas en nuestro corazón y no sólo esculpidas en piedra  -le respondió Juan.

Andrés llamó a su hermano Simón, el cual acababa de llegar de pescar sin éxito, y le dijo:

- Mira hermano, éste es de quien nos habló Juan, El Bautista, y quisiera que lo escucharas.

Simón saludó a Jesús con mal humor y dijo:

- Otro profeta que sólo habla sin actuar, cuando le den de comer a nuestros hermanos, tal vez entonces escuche un poco.

Jesús se le quedó mirando con una sonrisa y con gusto le dijo:

- Simón, lleva la barca de regreso y hecha las redes para pescar.

- ¡Pero, si acabamos de llegar!, Cómo crees que vamos a pescar algo, si ya lo intentamos muchas veces – dijo Simón.  

- Simón, por favor haz lo que dice Jesús –le dijo su hermano.

Simón hizo caso porque se lo había pedido su hermano, echaron las redes y tuvo una enorme y abundante pesca. Al ver esto, se admiró, y cuando regresaron a la orilla se inclinó ante Jesús y le dijo:

- Apártate de mí señor, porque soy un pecador.

Jesús le contestó a él y a su hermano Andrés:

No tengan miedo, de hoy en adelante serán pescadores de hombres.

Santiago y Juan, al presenciar este milagro, quisieron seguir también a Jesús.

Más tarde Jesús conoció a Felipe, amigo de Simón y de Andrés. Felipe se quedó también impresionado por Jesús, por lo cual, cuando se encontró con su amigo Natanael le dijo:

- Hemos encontrado a aquel de quien Moisés y los profetas escribieron en la ley.

- ¿Es posible que de Nazaret salga alguna cosa buena? –Contestó Natanael.

- Ven a ver –le dijo Felipe.

Cuando se aproximaba a Jesús, éste le dijo a Natanael:

 - Este es realmente un israelita sin dobles.

-¿Cómo es que me conoces? –Le preguntó Natanael.

- Antes de que Felipe te llamara, yo ya te había visto cuando estabas debajo de la higuera orándole a mi padre Dios–le respondió Jesús.

- ¡Maestro, ¡tú en verdad eres el hijo de Dios, el rey de Israel! –Exclamó emocionado el hombre.

**…Cuando Jesús dice: “Ahora serán pescadores de hombres”, se refería a que les enseñaría cómo ser guías o maestros de los hombres que quisieran cambiar, que quisieran aprender a amar por medio de su mensaje de cambio interior…**.

Jesús continuó enseñando en los templos. Un día al salir de uno de ellos fue a la casa de Simón y Andrés, acompañado de Santiago y Juan. La suegra de Simón estaba en cama muy enferma y con fiebre, por lo que le pidieron a Jesús que fuera a verla. Él la miró, le dio la mano y ella se levantó sana, por lo que con gusto les sirvió de comer a todos.

A partir de ese momento, Jesús empezó a sanar enfermos, como leprosos, inválidos y otros dolientes, por lo que todos  hablaban de él y lo seguían a todas partes, por estos hechos creían en su palabra. Un día Jesús pasó junto a un cobrador de impuestos llamado Mateo y le dijo: “Sígueme”; éste le preguntó a la gente quién era Jesús y ésta respondió que era un nuevo profeta que había venido a dar noticias recientes de Dios a todos los hombres.        

Un tiempo después, Jesús enseñaba en la casa de Simón y decía:

- Sed todos felices por lo que el creador les ha dado, pero estén preparados porque algún día les pedirá razón del regalo que les ha dado. 

Jesús ya era tan famoso, que la casa estaba muy llena y ya no cabían más personas en ella. La noticia de las curaciones llegó a oídos de un hombre paralítico que creía que no tenía remedio, por lo que sus dos hijos lo llevaron a aquella casa. Como no podían entrar a causa de la pequeña multitud, lo subieron y lo metieron por el techo. Jesús, al ver la fe de aquellos hombres, le dijo al paralítico:

– Hijo, tus pecados te son perdonados.

Entre aquella gente estaban algunos escribas y fariseos (algo así como los sacerdotes en la actualidad), que enojados dijeron:

– Cómo se atreve a decir eso, es una blasfemia, nadie puede perdonar pecados más que Dios.

Jesús les contestó:

– ¿Por qué piensan así? Qué es más fácil decir: “tus pecados te son perdonados” o “levántate y anda”, pues para que vean que el hijo del hombre tiene el poder de perdonar pecados, a ti paralítico te digo: ¡Levántate, toma tus cosas y vete a tu casa!

Aquel hombre se recuperó, se levantó, tomó su camilla y se fue a su casa. Mateo, al enterarse de esto, fue con temor a la casa de Simón, pues sabía que ambos se odiaban y se tenían un rencor muy fuerte, al entrar Mateo en la casa de Simón, éste le dijo delante de Jesús:

– Cómo te atreves a venir a mi casa, si tú eres malo y pecador.

Jesús se dirigió a Mateo, le dijo:

- Al parecer no eres bienvenido en esta casa. ¿Cómo te llamas?

- Mi nombre es Mateo, pero me conocen por muchos nombres, entre ellos Levi –contestó el hombre.

- ¡Y por muchos otros nombres más! –Dijo Simón.

- Mateo, ¿dónde vives? –Preguntó Jesús.

- ¡¿Por qué  lo preguntas?! –Preguntó a su vez Mateo.

- Me gustaría entrar a tu casa (a su mente y/o corazón) –contestó Jesús.

- ¿Entrarías en la casa de un pecador? –Volvió a preguntar Mateo.

-  ¡Entro en toda casa en la que me reciban! -respondió Jesús.

Mateo accedió y se retiró, pero Simón se quedó con celos y enojo, se preguntó y le preguntó a los demás:

- ¿Cómo puede ser posible que Jesús entre a la casa de malos y pecadores como Mateo y su gente?

Más tarde, Jesús fue a la casa de Mateo y se puso a hablar, Simón sintió curiosidad de saber lo que decía y fue a la casa de Mateo también. Cuando Jesús lo vio llegar dijo:                 

– Escuchen todos, voy a contar una historia. Había una vez un padre que tenía dos hijos, el menor le dijo un día: “Padre quiero ahora mi parte de la herencia”. El padre se la dio y aquel hijo se fue de la casa a otras regiones, donde malgastó todas las cosas de valor que tenía. Un día se quedó sin dinero y había mucha escasez en aquella región, tuvo que pedir un empleo cuidando cerdos, sufría mucho y había días que incluso la comida de los cerdos le sabía bien. Por fin, un día reflexionó y pensó: “En casa, hasta los trabajadores de mi padre comen bien y les sobra, iré allá y le pediré trabajo”. Así, aquel hijo tomó la decisión de regresar a casa, cuando su padre lo vio venir, con gran ternura y amor en su corazón, lo recibió en sus brazos y llamando a sus sirvientes les dijo: “Traigan buena ropa para mi hijo, vayan y maten al carnero más grande, pues hay que celebrar la llegada de mi hijo, porque perdido estaba y ha recapacitado”. Ahora bien, el hijo mayor se enteró de aquello por medio de los trabajadores, celoso y furioso fue a ver a su padre y le dijo: “¡Padre, he trabajado para ti muy duro todos estos años y nunca has matado ni siquiera al animal más pequeño para celebrar, en cambio, viene mi hermano después de haberte desobedecido y de haber gastado toda su fortuna en balde y todavía lo celebras en grande!”. Pero su padre con amor y comprensión en su corazón le contestó: “Hijo, trata de entender, tú siempre estás conmigo, todo lo que tengo es tuyo, pero tu hermano estaba perdido y se ha encontrado, muerto estaba y ha resucitado, y creo que es motivo para celebrar. Entiende que al bueno o ubicado no tiene nada que corregírsele, sólo se corrige al malo o desubicado”.

Cuando Jesús terminó de contar esta historia Simón fue hacia él y le dijo: “Perdóname, soy sólo un tonto celoso, egoísta y rencoroso”. Jesús lo tomó de la mano y lo llevó enfrente de Mateo, ellos, entendiendo el mensaje de aquella historia y conmovidos, se dieron un abrazo en señal de perdón.                 

De allí en adelante fueron grandes amigos, Mateo rectificó su camino y se unió a Jesús como todos los demás. Momentos más tarde, llegaron unos sacerdotes, escribas y fariseos, y con enojo le reclamaron a Jesús:

– ¿Por qué comes y bebes con pecadores o malas personas?        

Jesús les contestó:

– Los que están sanos no necesitan médicos, los que están enfermos sí. Yo no he venido a llamar a los justos, sino a los pecadores para que se arrepientan y tomen el buen camino.         

Los fariseos se molestaron y agregaron:

– Los discípulos de Juan, así como también los de los fariseos, ayunan y oran con frecuencia, mientras que los tuyos comen y beben.         

Jesús les respondió:

– ¿Acaso pueden hacer ayunar a los amigos de un esposo mientras él esté con ellos? Durante todo el tiempo que tienen de compañía al esposo, no deben ayunar, los días vendrán en que les quiten al esposo, y entonces si quieren, ayunarán. Nadie corta un pedazo de un vestido nuevo para remendar un vestido viejo, pues el pedazo nuevo haría que se rasgara el vestido viejo, y no serviría de nada, tampoco hay quien eche vino nuevo en cueros viejos, porque si no el vino nuevo se desperdiciaría, el vino y los cueros se echarían a perder, el vino nuevo debe echarse en cueros nuevos y así ambos se conservarán.

**…Así fue como Jesús le dio a entender a la gente que su mensaje era que se amaran, empezando por perdonarse y perdonar a los demás, les dijo claramente que hay que apreciarse o quererse a uno mismo, para poder amar a los demás, que el amor entra a toda casa que sea bien recibido, dando a entender con esto que la casa significaba la mente humana y que cada persona debía primero perdonarse y luego tomar la decisión de amar, para que su mente fuera feliz. No importa si una persona se cree mala, ha pecado mucho o es el delincuente o el asesino más cruel del mundo, todos merecen ser perdonados, siempre y cuando se arrepientan sinceramente de todo corazón, hagan un esfuerzo por cambiar y dejen entrar así, a través de su propia elección, dejar entrar al amor en sus corazones Esto es lo que significan las palabras: “Los que están sanos no necesitan médicos, los que están enfermos sí”. A través de estas ideas enseña que al bien no se lo puede corregir, sólo se corrige al mal, y por eso la misión de Jesús fue cambiar los corazones de los malos, no de los buenos, aunque no cuentan las personas que son destructivos o malos por estar enfermos mentales en mayor o en menor grado. Cuando Jesús dice: “...estén preparados porque algún día, tendrán que dar razón del regalo que les ha dado”, quiere decir que el regalo de la vida que recibimos del universo, es:

1) El mundo en el cual vivimos, es decir, las percepciones a las que todos estamos ya acostumbrados o conocemos (esta realidad).

2) La conciencia o habilidad de darnos cuenta que estamos en este mundo (de que estamos vivos) y la capacidad de amar.

En este sentido, algún día, cuando nos llegue la hora (morir), tendremos que meditar y preguntarnos a nosotros mismos si en realidad aprovechamos ese regalo (la conciencia y la capacidad de amar) para vivir felices, o si lo desperdiciamos y no dejamos un mejor mundo del que recibimos a nuestro descendientes o a nuestra sociedad. Jesús dijo que una cosa son las tradiciones-costumbres, y otra cosa es la verdad y la capacidad de amar, lo primero no tiene ni debe de interferir con lo segundo. Jesús dijo también que el vino nuevo y la tela nueva (conocimiento nuevo) no pueden mezclarse con algo viejo, porque la mezcla no resultaría, dando a entender con esto, que su palabra (la verdad y/o sabiduría, con la cual le enseñaría a las personas a amar), no puede entrar en la mente de un ser humano malo (una persona que ha recibido enseñanzas erróneas o ha interpretado mal las que los seres del pasado le transmitieron), sino que primero la persona mala, desubicada o ignorante tiene que estar dispuesta a cambiar interiormente, a desechar sus antiguas creencias para aprender a amar. El hombre primero tiene que querer cambiar y luego desechar las informaciones erróneas de su mente, para así recibir la única verdad que proviene de ese orden sabio cósmico, para poder amar con toda su mente y con todo su corazón, de igual manera que no se sirve agua limpia en un vaso sucio, sino primero se lava el vaso. Esta enseñanza es positiva, aunque yo creo también que si volcamos en forma continua agua pura y limpia en un vaso sucio, poco a poco desplazará a la suciedad del vaso hasta que éste se limpiará por completo. En resumen, su nueva filosofía de amor, llenaría el mundo desplazando todas las enseñanzas erróneas que conducen a veces a la maldad del hombre. He conocido personas que dicen: “No, el mundo ya no puede cambiar, el hombre ya no puede cambiar positivamente”, con esto sólo se aseguran que así sea, pues si uno mismo se da por vencido y se deja ganar, entonces quiere decir que uno no cambiará, y por lo tanto, el mundo tampoco, pues el cambio debe empezar por uno mismo, uno debe permitirse cambiar primero…**.

Días después Jesús fue de pueblo en pueblo predicando la palabra de Dios, poco a poco fue eligiendo a los que lo apoyarían en su misión. Un día sábado, estando Jesús en un templo, entró un hombre que tenía una mano tullida, los fariseos observaron si Jesús se atrevería a curar a un hombre enfermo en sábado, para así, acusarlo de quebrantar la ley (el día sábado en aquellos tiempos se consideraba un día santo, se impuso la ley por la costumbre. Tenían la creencia de que como era un día santo, las personas debían hacer ayuno, no tenían que trabajar, no debían curar. Porque si no, era un pecado, ya que el sábado era dedicado únicamente a Dios). Jesús, al ver esto, les preguntó:

-¿Se puede hacer el bien antes que hacer un mal en sábado; dar la vida en vez de quitarla?

Acto seguido,  Jesús curó la mano de aquel hombre y agregó:

-Escribas, fariseos y gente de gran saber, ¡hipócritas!, ¿Acaso ustedes no desatan a su buey para darle de beber en el día sábado?, ¿No lo sacarían si se cayera a un pozo el día sábado también? Entonces sí es correcto hacer el bien en sábado.

Los fariseos se fueron sin poder decir una palabra.              
                                                   
Otro día sábado Jesús y sus discípulos atravesaban un trigal, a su paso arrancaban las espigas y se comían los granos. Algunos fariseos se dieron cuenta y descontentos dijeron:

- ¿Por qué hacen eso que no se puede hacer en sábado según la ley?

Pero Jesús les contestó:

- ¿Qué no han leído en las escrituras lo que hicieron David y sus compañeros una vez que tenían hambre?, ¿cómo entraron a la casa de Dios, y él y sus compañeros se comieron los panes de la proposición, que sólo los sacerdotes pueden comer? ¡Escuchen y entiendan!, el sábado se hizo para el hombre y no el hombre para el sábado, ¿no saben acaso que mi padre Dios quiere compasión, misericordia, tolerancia, bondad, justicia y amor? Él no quiere sufrimientos o sacrificios, sepan así que el hijo del hombre también tiene autoridad sobre el sábado.          

Otro día, Jesús estaba enseñando en un templo y fueron a verle algunos escribas y fariseos, esta vez le preguntaron:

-Maestro, entendemos tus enseñanzas, pero dinos: ¿cómo esperas que las personas del mundo cambien, si ya tenemos establecidas un gran conjunto de normas de toda clase en nuestros estados, desde la época de Moisés hasta la fecha?

Jesús contestó:

- Las leyes no sólo son letras escritas en piedra, al igual que el hombre, ellas también evolucionan con él, crecen y cambian. En verdad les digo que si el hombre cambia, la norma cambiará.               
 
**…Claramente Jesús enseñó que las normas, leyes, costumbres y todas las demás cosas hechas, inventadas e impuestas por las personas del mundo, podían cambiar si primero las mentes y los corazones de las personas cambiaban. Jesús dijo que es mejor hacer algo y causar un bien, que no hacer algo y con eso causar un mal; es mejor violar una ley o costumbre causando un bien, que respetarla causando un mal. Así trató de que comprendieran que hay leyes y costumbres (erróneas o malas enseñanzas e interpretaciones) que nublan la mente de los hombres, frenan y no dejan emerger el amor desde el interior de la mente y el corazón de los humanos. Jesús aclaró que las mentes y los corazones deben cambiar primero para que después las leyes se perfeccionen, y pueda así salir a flote la verdadera justicia, la consideración y el verdadero amor…**.

En la región de Judea existía un grupo de personas que se hacían llamar los “zelotes” o “fanáticos”. Este grupo había tratado durante años de derrocar al gobierno de los romanos para poder salir de su terrible cautiverio, pero no lo habían logrado todavía, el dirigente de este grupo se llamaba Barrabás y sabía perfectamente que se necesitaba la cooperación de casi todo el pueblo de Judea para vencer a los romanos. 

Cuando Barrabás escuchó los rumores sobre Jesús y sus milagros, les dijo a sus compañeros:

-Necesitamos a una persona así, que atraiga a las masas, de manera que podamos utilizarlo y reunir a la gente que nos hace falta para derrocar al gobierno. Lo que hay que hacer es llevarnos bien con Jesús y convencerlo de que nos ayude.

Luego, Barrabás le dijo a un amigo suyo, llamado Judas Iscariote:

- Tú serás el encargado de esa tarea, ve a mezclarte con toda esa gente y trata de hacer amistad con Jesús, cuando lo logres, trata de convencerlo para que colabore con nuestra causa.

Judas fue a su misión, encontró a Jesús cuando éste estaba reunido con una masa muy grande de personas. Observó que elegía gente y que escogió a Simón, Andrés, Santiago, Juan, Felipe, Mateo, Tomás, Santiago de Alfeo, Tadeo, Simón “El Cananeo”, Bartolomé, y, para sorpresa de Judas Iscariote, Jesús lo observó y también lo eligió. A estas 12 personas las llamó discípulos. Jesús les dijo a los discípulos que fueron elegidos para ayudarlo a transmitir su mensaje de amor a todas las personas del mundo.

Jesús comenzó a hablar y a enseñar a todos:

- Bienaventurados los pobres de espíritu –les decía-, porque suyo es el reino de los cielos. Bienaventurados los apacibles y nobles, porque poseerán la tierra. Bienaventurados los que lloran, porque serán consolados. Bienaventurados los que tienen hambre y sed de justicia, porque se llenarán. Bienaventurados los misericordiosos, porque obtendrán misericordia. Bienaventurados los puros de corazón, porque ellos verán a Dios. Bienaventurados los que procuran la paz, porque serán llamados hijos de Dios. Bienaventurados los perseguidos por los hombres por causa mía y de mi palabra, porque suyo es el reino de los cielos. Ustedes son la sal de la tierra, y si la sal se hace insípida, ¿con qué se salará entonces la tierra? Ustedes son la luz del mundo, una ciudad edificada sobre una montaña no puede ocultarse, así como no se enciende una lámpara y se pone debajo de una mesa, sino que se pone en el candelero para que alumbre toda la casa y a  todos los que están en ella; que brille así su luz ante los hombres para que vean sus buenas obras y den gloria a nuestro padre que está en los cielos.

Judas, al oír estas enseñanzas, supo que Jesús no era un hombre interesado en la política o en querer dominar a la gente, comprendió que sólo hablaba con la verdad y siguió escuchando sus enseñanzas.                                 

Jesús continuaba enseñando:

- A ustedes que me escuchan, las antiguas escrituras dicen: “Ojo por ojo y diente por diente”, pero yo les digo el corazón de Dios es misericordia y amor, amen a sus enemigos, hagan el bien a quienes los aborrecen, bendigan a quienes los maldicen, oren por quienes los maltratan. Si alguien les pega en una mejilla, ofrézcanle también la otra; al que les quite un manto, ofrézcanle su abrigo; denle a todo el que les pida y al que les quite lo suyo, no se lo reclamen; si alguien los obliga a caminar una milla, vayan dos millas con él. Traten a los demás como quieren que ellos los traten a ustedes, porque si aman solamente a quienes los aman, ¿qué gracia o mérito merecen? También los malos y pecadores aman sólo a quienes los aman a ellos, ¿qué hacen de extraordinario entonces? Si hacen el bien sólo a aquellos que les hacen bien, harán lo mismo que hacen los pecadores, ¿qué hacen entonces de extraordinario? Si solamente prestan o dan a aquellos de quienes esperan recibir algo, ¿qué hacen de especial?, también los pecadores hacen lo mismo. Por esto les digo, amen a sus enemigos, hagan el bien, presten o den sin esperar recompensas, para que sean hijos del altísimo, de nuestro padre, porque él es bueno hasta con los ingratos y malos. Sean misericordiosos como nuestro padre lo es, él hace que llueva y que salga el sol sobre los buenos o justos y sobre los malos e injustos también, da todo sin esperar recibir, sean pues perfectos, así como nuestro padre es perfecto. Cuidado con hacer sus buenas obras a la vista de los demás con el fin de que los vean o alaben, porque si lo hacen así, no recibirán el premio de nuestro padre que está en los cielos. Cuando den no se anuncien con una trompeta, como hacen los hipócritas en las calles o en los templos para que los alaben y satisfagan sus orgullos (vanidad). Cuando ayuden o den algo, que no sepa su mano izquierda lo que hace la derecha, para que sus acciones sean en secreto y nuestro padre, quien mira lo secreto, les recompensará. Cuando le oren a nuestro padre celestial, no imiten a esos hipócritas a quienes les gusta hacer oración de pie en los templos y en las esquinas de las calles con la intención de que los vean y se admiren de ellos, cuando oren entren en sus cuartos, cierren la puerta y hagan entonces oración, oren, platiquen o mediten con su padre en secreto, y su padre que mira lo secreto y está en ustedes, les premiará. Cuando oren, no hablen de más como los paganos, que creen que a fuerza de mucho hablar serán escuchados, nuestro padre ya sabe lo que ustedes necesitan, mucho antes de que se lo pidan. No reúnan solamente tesoros materiales aquí en la tierra, donde la polilla y el moho los carcomen, donde los ladrones se los roban, reúnan tesoros en el cielo, en donde ni la polilla o el moho las corroen, ni los ladrones se los pueden robar, pues donde estén sus tesoros, allí estarán también sus corazones. El ojo es la lámpara del cuerpo, de manera que si el ojo está bueno, todo el cuerpo tendrá luz, pero si el ojo está malo, todo el cuerpo estará en tinieblas. Por eso, si la luz que hay en ustedes es obscuridad, ¿cómo será de grande la obscuridad? Nadie puede servir a dos amos, porque odiará a uno y amará al otro, o atenderá a uno y no hará caso del otro. No juzguen para que no sean juzgados, porque como juzguen, así serán juzgados, con la medida o vara que midan, así serán medidos, ¿por qué miran la paja en el ojo de un hermano y no se dan cuenta de la viga que traen ustedes en el suyo?, ¿cómo le dirán a un hermano “déjame quitar la paja de tu ojo”, si primero no quitan la viga que llevan en los suyos? ¡Hipócritas!, saquen primero la viga que llevan en sus ojos y luego podrán mirar con claridad para sacarle la paja en el ojo de un hermano. No den a los perros las cosas santas, ni echen a los puercos sus perlas, no sea que las pisoteen entre sus patas y luego se vuelvan contra ustedes y los desgarren. Pidan y se les dará, busquen y hallarán, toquen y se les abrirá, pues todo el que pide, recibe, todo el que busca, encuentra, y todo el que toque, se le abrirá; ¿acaso hay entre ustedes alguno que si su hijo le pide un pan, le dé una piedra?, y si le pide un pescado, ¿le dará acaso una serpiente? Si ustedes, a pesar de ser malos, saben dar buenas cosas a sus hijos, ¿con cuánta mayor razón nuestro padre que está en los cielos dará cosas buenas a aquellos que se las pidan? Entren por la puerta angosta, porque ancha es la puerta y espacioso el camino que lleva a la perdición, y muchos son los que entran por ella, angosta y estrecha es la  puerta que lleva a la vida y pocos son los quedan con ella. Tengan cuidado con los falsos profetas que vienen a ustedes disfrazados de ovejas en el futuro pero en realidad son lobos rapaces, por sus frutos los conocerán, ¿acaso se cosechan racimos de uvas de las espinas?; todo árbol bueno da frutos buenos, mientras que el árbol malo da frutos malos, un árbol bueno no puede dar frutos malos, ni un árbol malo dar frutos buenos, a todo árbol que no dé buen fruto se lo corta y se echa a la lumbre. No cualquiera que diga: “¡Señor!, ¡Señor!”, entrará en el reino de los cielos, sino sólo aquel que  haga la voluntad de mi padre celestial. Todo aquel que escucha mis enseñanzas y obedece o las aplica en su vida, se parece a un hombre sensato que construye su casa sobre roca, se desatan los vientos, vienen las lluvias, que azotan en la casa, pero no se cae, porque está construida con buenos cimientos de roca, pero al que escucha y no obedece o las asimila, su casa se le caerá cuando la azoten los vientos y las lluvias, y será su ruina. No se preocupen de más en esta vida pensando que comerán, que beberán o que vestirán, pues, ¿no vale más la vida que la comida y más el cuerpo que el vestido?, miren como las aves del cielo no siembran ni cosechan y, sin embargo, nuestro padre celestial las mantiene, ¿qué no valen ustedes más que las aves?, ¿quién de ustedes, por más que se preocupe por estas cosas, puede aumentar un sólo día a su vida?, ¿por qué se preocupan por sus vestimentas?, miren como crecen los lirios del campo, no trabajan, ni hilan y yo les aseguro que ni Salomón, con todas sus riquezas y lujos, se vestía como uno de ellos, y si Dios viste así a la hierba del campo que hoy vive y mañana la echan al horno, ¿no lo hará mucho más con ustedes, hombres de poca fe? Así que no se preocupen por estas cosas, nuestro padre ya sabe lo que necesitan, por lo tanto, al trabajador no le falta la comida. Hay que buscar primero el reino de Dios y su justicia. Hagan su voluntad, amen, y todas las demás cosas se les darán por añadidura o automáticamente. No se preocupen tanto por el día de mañana, dejen que el día de mañana se preocupe por sí mismo, basta su peso a cada día, sólo preocúpense lo suficiente. No he venido a anular la ley o a los profetas, no he venido a anularlos, sino a cumplirlos y perfeccionarlos. Saben bien que los antiguos profetas dijeron: “No matarás”, pero yo les digo que eso no basta, si alguien le lleva una ofrenda a mi padre celestial a un templo, pero antes se ha peleado con su hermano y lo ha insultado, vaya primero a reconciliarse con su hermano y luego lleve la ofrenda, porque si no lo hace, será un hipócrita, pues no cumple con la voluntad de Dios (amar) y lo ofende fingiendo ser bueno y alabándolo. Deben saber que el padre celestial quiere vida, bondad, felicidad, justicia, verdad y amor en sus corazones, no quiere sacrificios u ofrendas inútiles. Los profetas dijeron: “No cometan adulterio”, pero yo les digo que eso no basta, todo aquel que mire a la mujer de su hermano o ajena con deseos de gozarla, ya está cometiendo adulterio en su corazón. El reino de Dios es como un hombre que tira su semilla sobre la tierra, la semilla germina y crece de una manera que él no sabe, porque la tierra por sí sola produce su fruto, y cuando el fruto está ya maduro, él manda que ya es tiempo de cosechar.

Muchas personas le dijeron:

-Maestro, los antiguos profetas enseñaban a las personas a orar, ¿acaso no debemos orar?

-Orar o platicar con Dios está bien –respondió Jesús -, él nos escucha porque está dentro y fuera de nosotros. Pero, cuando lo hagan, hablen brevemente y con sinceridad, como lo hacen con su mejor amigo, no se pasen todo el día orando, ni oren sólo para quejarse o pedir cosas que dependen de ustedes, ya que Dios no dirá ni le dará al hombre lo que éste pueda obtener, investigar, saber, hacer o descubrir por sí mismo. Mejor den, vayan y hagan la voluntad del padre, es decir: amen; con eso Dios se contenta y los reconoce como sus hijos. Sólo así podrán entrar al reino de los cielos.

**…Fue así como Jesús les enseñó el “Padre nuestro”, y fue la única oración que trasmitió. Dijo que era la mejor forma para meditar y platicar con el creador, aunque aclaró que sólo era un ejemplo de plática, pero que cada cual podía platicar con el creador como con su mejor amigo…**.   

Cuando Jesús terminó de hablar, Judas quedó totalmente impresionado por sus enseñanzas y, a pesar de que fue uno de los escogidos, no se atrevió a comentarle nada acerca de las intenciones de los zelotes. Jesús frecuentemente se apartaba de toda la gente, subía a algún cerro y oraba a su padre celestial. Judas aprovechó para ir con Barrabás y sostuvieron el siguiente diálogo:

- ¿Ya le comentaste a Jesús de nuestra misión? –dijo Barrabás.

- No pude hacerlo, estaba rodeado de mucha gente, pero dame más tiempo para agarrar confianza con él –le contestó Judas-. Ahora se me facilitará platicar con él a solas, pues fui uno de los escogidos para ayudarlo.

Después de haber escuchado a Jesús, Judas estaba realmente interesado en descubrir si éste era hijo de Dios. Por eso, acostumbró a juntarse con los demás apóstoles y continuó observando muy de cerca las actividades de Jesús para ver si realmente hacía milagros. Con el tiempo, a Judas lo nombraron tesorero del grupo, por lo que se puso contento.

**…Jesús dejó muchas enseñanzas, pero algunas no fueron entendidas y muchas otras fueron malinterpretadas por los hombres de aquel entonces. A través del tiempo, y hasta la fecha, todavía siguen siendo malinterpretadas, he aquí algunas... Cuando Jesús dijo: “Los pobres de espíritu verán al reino de los cielos”, significa que una persona noble y buena (no importa su posición social, religión, apariencia, etcétera) sentirá felicidad eterna en su corazón. Cuando dice que nosotros somos “la sal de la tierra” y “la luz del mundo”, significa que los seres humanos somos la máxima transformación y finalidad del universo, sin nosotros la existencia de la tierra no tendría sentido, entonces, debemos darle el sabor (sal), condimento o sentido a la existencia, debemos ejercer nuestra capacidad de amar, debemos prender la luz que hay en nuestro interior (la luz del amor), de manera que ilumine y dé calor a los demás seres vivientes de la tierra; así valdrá la pena o quedará justificada nuestra creación o vida ante nuestra propia conciencia. Si un ser humano no ama: ¿de qué habrán servido entonces tantos millones de años de transformación, evolución y perfección de la materia-energía del universo mismo?, ¿cuál sería entonces el chiste de la existencia del ser humano? En realidad, resultamos a partir de esa fuerza u orden transformador universal para amar, fuimos programados por el universo para amar, y la prueba está en que, a pesar de que no queramos, no podemos vivir sin amar un poco cada día, nos es imposible no amar a nuestros padres, hijos, hermanos, parientes, amigos y demás personas o seres vivientes en la vida.

Muchos tampoco entienden por qué Jesús dijo “ama a tus enemigos”. Jesús, como hombre bueno que era, sabía bien que no se puede corregir a una persona mala a través del mal, porque se la obligaría a seguir siendo mala y, además, aquel que le haga al malo algo malo, ya no será bueno, se habrá convertido en malo. La maldad y la venganza no se justifican con nada. Jesús también sabía que si alguien no empieza por tratar de perdonar a su enemigo, nadie perdonará jamás a nadie, ya que las personas son orgullosas, y en consecuencia, nadie cambiará. Por todas estas razones creo que él pensaba que alguien tenía que empezar con el cambio interno.

Además, las personas que odian y no perdonan, piensan que con eso causan un daño o castigan a otra u otras personas, cuando en realidad sólo se causan un daño mental y corporal a ellos mismos, la persona odiada ni siquiera se molesta, ni se preocupa, a la persona odiada no le salen úlceras y tampoco se enferma de los nervios. Si se le quita la vida a alguien por venganza, en realidad no castigamos a nadie, sólo nos castigamos a nosotros mismos, nos convertimos en malos haciéndole algo malo al malo, e incluso lo premiamos, pues le damos un descanso permanente y nunca recuperaremos lo perdido, solo nos sentiremos más mal por haber quitado una vida y aumentamos nuestro sufrimiento. A una persona mala solamente se la puede cambiar mediante la comprensión. Al malo solo se le puede corregir mediante la ley, a veces privándolo de la libertad para que no siga haciendo daño a la sociedad mientras se rehabilita mentalmente (cambia interiormente), y a veces, cambiara haciéndole un bien, para que utilice su razón y descubra por qué se volvió malo, así llegará a la raíz del asunto y descubrirá que su maldad surgió porque antes fueron malos con ella. Eso la habrá llevado a pensar: “Como a mí me hicieron sufrir mucho, entonces yo también haré sufrir a los demás”. Jesús quería, un cambio sincero en el interior de la mente y corazón del hombre, para que pudieran sentir y experimentar al reino de los cielos en sus corazones (felicidad verdadera). Cuando Jesús decía: “Mi padre está en el cielo”, quería decir que Dios está en todo lugar, dentro y fuera de todo espacio-tiempo infinito y eterno. Pero las personas, erróneamente, pensaron que se refería a un lugar específico, en otro mundo o dimensión, llamado cielo, y hasta la fecha siguen mal interpretando esto. Jesús quería que las personas cambiaran para que mejoraran como humanos, pero no mediante castigos, violencia, sentimientos de culpa, o a la fuerza, sino sólo mediante la razón, la justicia y la conciencia. Creía que entre dos personas alguien tenía que empezar por bajar o dominar su orgullo y egoísmo para poder perdonar y amar.

La frase: “Si te pegan en una mejilla, ofrece la otra también”, ha sido criticada, censurada y malinterpretada por siglos, obliga a las personas irracionales a pensar: “Si alguien me pega no me dejaré y yo también le pegaré”, pero lo más lógico es pensar que sólo es una frase en sentido figurado que da a entender que “uno es el que tiene que empezar con el cambio primero”; si alguien nos hace un mal, a veces, hay que hacerle un bien para que recapacite sobre su error, si no entiende a la primera, hay que continuar siendo noble con esa persona, pues sólo cuando medite que estamos siendo buenos porque sale de nuestro corazón, porque nace de nosotros sin que nadie nos obligue a hacerlo, entonces surgirá el respeto y la admiración de esa persona hacia nosotros, pensará y cambiará en su interior. Las personas no son malas ni nacen malas, es el medio ambiente en el que viven, más su decisión (consciente o inconsciente), lo que las convierte en buenas o malas; aprenden de otras personas a ser malas, o a veces unas personas obligan a otras a ser malas. La mayoría cree que el mal existe como algo externo a nosotros, pero realmente el mal no existe, todo es producto o consecuencia de la ignorancia y de no saber controlar el cuerpo o instinto (del cual proviene el orgullo y egoísmo) con nuestra mente, para beneficio de todos. Si un hombre cambia, quiere decir que todos los demás pueden cambiar, sólo hace falta un estímulo o razón para hacerlo, ese es el primer paso que cada uno de nosotros debe empezar a dar, ya que todo empieza y termina en nuestro interior. Así, pues, poner la otra mejilla quería decir también “poner de nuestra parte para resolver el conflicto pacífica y racionalmente”. Cuando Jesús dice: “El ojo es la lámpara del cuerpo, de manera que si el ojo está bueno, todo el cuerpo tendrá luz, pero si el ojo está malo, todo el cuerpo estará en tinieblas. Por eso, si la luz que hay en ustedes es obscuridad, ¿cómo será de grande la obscuridad?”. Se refería a la luz de la vida y la sabiduría, y a la obscuridad o tinieblas de la ignorancia, es decir, el ojo (y todos los sentidos) es por donde percibimos o aprendemos, de manera que si entendemos mal algo todo nuestro ser estará lleno de las tinieblas de la ignorancia, pero si aprendemos o interpretamos bien, entonces todo nuestro ser tendrá la luz de la sabiduría, que es igual al amor e igual a una vida feliz. Pero los hombres ignorantes e irracionales de aquel tiempo, interpretaron “luz y cielo” como un lugar de felicidad eterna, al cual irían después de muertos, en lugar de “sabiduría y felicidad en la vida”, e interpretaron “obscuridad y tinieblas” como un lugar de sufrimiento eterno al cual irían después de muertos, es decir, “el infierno”. Debido a todas estas malas interpretaciones, el ser humano no pudo salir de su esclavitud mental y tuvo conductas erróneas que lo detuvo y atrasó en su cambio interior.

Jesús pone de ejemplo el amor de unos padres que dan todo a sus hijos sin esperar recompensas, que son buenos con sus hijos aunque estos en ocasiones sean malos y desagradecidos. ¿Pero a quién llamaba padre celestial Jesús?....

En la historia de Jesús, el llamaba padre celestial a un único y verdadero Dios, En la actualidad, gracias a descubrimientos de la ciencia, sabemos que el universo conocido está hecho de todo tipo de materia, hasta en lo que se cree vacío han encontrado materia, nosotros somos materia viviente, de hecho, toda la materia, aun la inorgánica, tiene vida, desde el punto de vista quántico, ya que los átomos están vivos y se mueven, puesto que todas sus partículas se mueven, toda la materia del universo contiene vida, las personas creen que la materia inorgánica no tiene vida y por eso se han pasado siglos tratando de investigar cómo pudo convertirse en materia viviente u orgánica, cuando en realidad siempre ha estado viva, sólo evolucionó para cambiar o transformarse de forma o estructura física, Por esta razón no encontraban una respuesta, ya que buscaban en el lugar equivocado, todo el universo y su materia-energía está vivo, de que tenga o no tenga una conciencia como nosotros la conocemos en nosotros mismos, o de alguna otra forma incognoscible para nosotros, eso ya es un tema aparte, e independiente, pero según la definición de vida, es “algo que existe y se mueve por sí mismo”, en la actualidad se considera vivo a todo lo que se mueve, no solo a las células, pues los átomos por sí mismos, también se transforman continuamente.

Albert Einstein, para mí, el mejor físico que ha existido en el mundo, demostró plenamente por medio de las matemáticas y experimentalmente por medio de la bomba atómica, que la materia es energía comprimida o solidificada relativamente, y que la energía es materia acelerada o liberada relativamente, la materia siempre se convierte en energía y la energía en materia, si toda la materia (orgánica o inorgánica) del universo la convirtiéramos en energía pura, tendríamos entonces la energía total del universo. Nosotros y toda la vida, provenimos y formamos parte de esa energía total y transformadora del universo, por lo tanto, nosotros que estamos en el universo, formamos parte y/o estamos dentro del universo. Se cree que el universo no tiene fin, es infinito y eterno. A nosotros, por ser materia o energía encerrada o sólida, se nos enseñó que en la tierra, y en todo, existe un principio y un fin, que existe un límite; esto es cierto, pero sólo en la materia, pues toda materia tiene límites o parámetros, en cambio, la energía no tiene límites, no tiene principio o fin, fue, es y será eterna e infinita, y se manifiesta de muchas maneras, dependiendo de cuál sea su forma física (energía calorífica, cinética, eléctrica, atómica, etcétera). La energía no la puede crear el ser humano, tampoco la puede destruir, sólo la puede manipular y transformar; todo es energía y de allí provenimos y para allá nos dirigimos. Por lo tanto, el universo fue, es y siempre será infinito, hasta las matemáticas reconoce la existencia del infinito, no pudo haber alguna explosión para iniciar el universo, porque si no, ¿qué había antes?, y la nada no pudo haber estado allí, pues No existe la nada, porque de la nada no se puede sacar nada, ni crear algo, porque la nada no existe, solo existe el todo eterno e infinito. El universo no se pudo haber creado, pero si se pudo haber formado, porque la energía solidificada relativamente hacia lo microscópico y macroscópico para formar materia, y así, se forma el universo conocido, que formo la vida, la naturaleza, e incluso al humano mismo. El hombre ha descubierto que la materia del universo se desplaza, se mueve indefinidamente, proviene del infinito y se dirige hacia el infinito, no se expande o se contrae, como algunos científicos creen, sólo se mueve porque está vivo. En la actualidad apenas están descubriendo y demostrando esto, primero el hombre analizó la materia que creía sin vida (materia inorgánica), se preguntó: ¿cómo puede ser posible que se haya creado vida a partir de la unión de algunos elementos que aisladamente no la poseían?, La respuesta es muy sencilla, como ya se dijo, la materia inorgánica, es decir, cada elemento material (juntos o separados) siempre estuvo viva. Los hombres se dieron cuenta más adelante que cuando se juntaron ciertos tipos de elementos de materia inorgánica surgieron los aminoácidos, las proteínas, y así, hasta llegar a la célula (materia orgánica). Dentro de ella, en el núcleo, encontraron las cadenas moleculares de ADN. Así, el ser humano descubrió el mapa o instructivo de construcción de todo organismo celular, esta materia viviente es la demostración de que esa energía-materia está viva, porque también el hombre se dio cuenta de que esta cadena molecular de ADN, se compone de cuatro componentes básicos o sustancias químicas, que cada una de estas sustancias por separado son materia o elementos inorgánicos en sí; luego entonces, si la unión de estos elementos inorgánicos e inertes dan como resultado un organismo viviente: ¿no es lógico o razonable que cada uno de esos elementos de materia inorgánica estén vivos también?, Así, el hombre supo que la materia inorgánica está y siempre estuvo viva, lo que demuestra que el universo mismo está vivo, es decir, se comprueba lógica-prácticamente la existencia de nuestra fuente, fuerza, orden o energía-materia eterna e infinitamente transformadora relativamente hacia lo micro o macroscópico. Ahora bien, por otro lado, a un hijo se le reconoce por el padre, es decir, es a imagen y semejanza del padre (refiriéndonos a nuestros cerebros y/o mentes), si nosotros somos resultado o provenimos del universo o energía eternamente transformadora, y podemos pensar, razonar, y ser conscientes (darnos cuenta de que estamos vivos), ¿por qué no podría pensar, razonar, o tener conciencia propia esa energía transformadora del universo de la cual nosotros salimos y somos a imagen y semejanza?, ¿por qué el universo no podría tener una conciencia propia, llamada conciencia transformadora universal eterna e infinita?. Que acaso la soberbia y el orgullo del ser humano es más grande que su razón, su lógica, su conciencia y que el mismo universo?. Por qué no podría el propio universo razonar a tal velocidad o de tal forma que nosotros apenas podemos captar lo que pasa en nuestro entorno a través de la observación de las reacciones que provienen de acciones?. Por qué el universo no podría tener una conciencia que funcionara de una manera que nuestro entendimiento microscópico comparado con él, no lo pudiera concebir?, por qué el universo no podría razonar a tal grado que nunca podremos saber, sólo percibir una pizca de su infinita y rapidísima actividad, a pesar de que formamos parte de él?. imaginen a esa energía-materia transformadora u orden universal, como un cerebro inmenso e infinitamente grande, dentro del cual suceden reacciones electro-físico-químicas a tal velocidad, que unos seres microscópicos, como cada uno de nosotros, ni siquiera nos podemos imaginar cómo suceden. Sabemos muchas veces “el por qué”, pero no siempre sabemos “el cómo” de las cosas. A esta energía total del universo (a la cual los chinos llaman “chi”, los japoneses “ki”, la tradición espiritual “prana o aliento”, los árabes “Alá”, y muchos le dan otros nombres), que siempre ha tenido y siempre tendrá vida propia, y de la cual ha surgido toda la vida que conocemos, Jesús la llamó “padre celestial”, por eso decía que el verdadero Dios es impersonal y está en todas partes, incluso dentro y fuera de nosotros, debajo de un ladrillo, dentro de un animal o en el aire. Esa energía infinita es nuestro padre/madre, nuestro formador, fluye a través de nosotros y también en nuestro exterior. Claro, que esto es una forma de explicar racionalmente, lo que Jesús interpretaba como padre celestial, objetivamente hablando, nadie puede saber realmente estas cosas, solo se presupone, se cree, que el universo, al ser nuestro formador y transformador, es eterno e infinito, y por lo tanto, debe de estar vivo por sí mismo, para que nosotros lo podamos percibir de manera objetiva, sino, no podríamos hacerlo, pues en la definición de realidad, todavía es ambiguo el hecho de que si el universo existe porque existe nuestra conciencia que lo percibe, o si existe el universo independientemente de nuestra conciencia y percepción, y mientras esto no se defina bien, no podemos más que conformarnos con decir, no lo sé, o simplemente se cree que el universo mismo está vivo, y es superior e independiente a la conciencia de los humanos.

Los científicos han demostrado que existe vida infinitamente pequeña o microscópica dentro de nosotros, estudiada por la física cuántica, y también vida infinitamente grande o macroscópica fuera de nosotros, estudiada por la física tradicional. La vida, por lo tanto, es sinónimo de energía infinita, eterna y continuamente transformadora con un orden cósmico propio, al parecer muy independiente al ser humano y su conciencia, voluntad, etc. Imaginen por un momento que el universo es una persona inmensa y nosotros somos las células o vida interior que la conforman, por esto, Jesús decía lógicamente que todos somos y formamos parte del universo, y en la historia, Jesús llamaba dios a este orden universal. Por lo tanto, esa energía transformadora infinita es igual al universo, igual a la naturaleza, igual a la materia (orgánica o inorgánica), igual a la vida, igual a los seres humanos e igual al amor, ¿por qué igual al amor?, porque como se verá más adelante, la capacidad mental-cerebral de amar, existe porque tenemos conciencia, y la conciencia de nosotros y nuestra moralidad, existen debido a que existe otra fuente, fuerza u orden cósmico superior de la cual provino, que la soporta y proporciona energía para existir. No se debe de estudiar a la materia y a la energía por separado, pues son lo mismo; una casa, el cuerpo humano y todas las cosas son materia y energía a la vez, una emoción, un sentimiento o un pensamiento también son materia y energía a la vez. Se preguntarán por qué? y la respuesta es: por la simple razón de que éstas surgen de procesos electro-físico-químicos en el cerebro y esas sustancias químicas poseen electrones y demás partículas físicas. Así, todo es materia y energía a la vez, ambas cosas solamente intercambian su forma existencial aceleradamente. No se puede decir, entonces, que algo es solamente energía o es solamente materia, primero fue energía, luego esa energía se solidificó, creando así toda la materia que conocemos (inorgánica y orgánica), mientras se conserva en ese estado material, poco a poco se va convirtiendo otra vez en energía. Los científicos se dieron cuenta de esto cuando descubrieron y comprobaron que cualquier material es radioactivo en menor o mayor grado, es decir, cualquier materia desprende energía o radiación, se va desgastando poco a poco, y es en ese proceso cuando la materia se va convirtiendo nuevamente en energía. Algunos materiales se convierten en energía más rápido que otros, así fue como descubrieron la radioactividad y la ley de la conservación de la energía (E = M . C²), y las leyes de la termodinámica. Así se dieron cuenta que por esa misma razón nuestros cuerpos se van convirtiendo lentamente en energía, lenta y relativamente volviendo a la fuente que nos formó, esa es la verdadera razón por la cual nuestras células y materia en general envejecen y morimos, o mejor dicho, nos transformamos al final, nuevamente en parte de nuestra fuente de energía cósmica, para tener un nuevo comienzo. Desgraciadamente, el hombre en lugar de utilizar todos estos conocimientos y descubrimientos de la energía para el bien y para su progreso mental, para educar a todos con las verdades universales de nuestra fuente u orden cósmico transformador, las personas irracionales de los gobiernos del pasado, le ocultaron información a la gente, y la poca información a medias que utilizo, la uso para dañar y destruir a sus semejantes con el fin de conquistar tierras, y con fines de obtener poderío económico, político y social, de allí la bomba que USA mando a los japoneses ya muy conocida en la historia, y la cual provoco que Einstein se sintiera culpable por haber descubierto tantas cosas; sin embargo, en aquellos días, los científicos que la descubrieron decían sorprendidos: “¡La energía, siempre está transmitiéndose, siempre está transformándose, nunca se acaba!”. Pero, se sorprendieron aún más cuando descubrieron que incluso en la propia energía radiada por la materia existían otras partículas de materia aún más pequeñas, y este proceso ocurre o se repite infinitamente hacia lo pequeño o microscópico, e infinitamente hacia lo grande o macroscópico. Los científicos no excluyen la posibilidad de que puede haber otros tipos de materia-energía que todavía no descubrimos, que todavía no estén en la tabla periódica de los elementos, el hecho de no conocerlos, de no poder verlos o no percibirlos, no quiere decir que no existan dentro del espacio-tiempo del mismo universo infinito y eterno dentro del cual existimos, solo pasa que no podemos afirmar que existan como una verdad, mientras no se hayan demostrado. Hay personas que no quieren, tal vez por terquedad, aceptar que hay que tener la mente abierta, para descubrir y analizar cosas nuevas de las cuales no somos conscientes aun, aunque no sepamos o hayamos descubierto que existen aún, ni el por qué ni el cómo, hay que estar conscientes de que nuestra ciencia aún está en pañales, y si nos cerramos a nuestros métodos actuales, la ciencia nunca progresara. Así, todo sucede y existe dentro del mismo universo, ¡no  hay nada del otro universo o mundo!, no hay nada de misticismo o más allá, todo está al alcance de la mente, es sólo que hay que descubrirlo o darse cuenta poco a poco de las cosas. Las cosas paranormales o la parapsicología se han confundido y malinterpretado diciendo que eran cosas del más allá o de otro mundo también, pero, en realidad, la palabra “para” quiere decir “más allá de lo”, por lo tanto, significan “más allá de lo normal” o “más allá de la psicología normal” respectivamente; la palabra “psíquico” (psique = alma o mente) también se ha malinterpretado o confundido, se interpreta que es algo del más allá o esotérico, pero, en realidad, todo está y existe en el mismo espacio-tiempo del universo esperando ser descubierto por nuestra razón/percepción/conciencia.              
             
Los científicos saben que “alma” o “espíritu”, es sinónimo de energía, cuando sucede lo que llamamos muerte, no morimos en realidad, sólo dejamos de darnos cuenta que estamos vivos (de que estamos en esta realidad), y nuestra memoria y conocimientos probablemente se borran, nuestra materia se transforma o convierte en otro tipo de materia-energía, la cual nunca sale del mismo espacio-tiempo, sigue estando en el mismo lugar, seguirá por siempre en el mismo ciclo de transformación, pero siempre, dentro del mismo universo, siempre está y forma parte de esa energía total del universo, Después, inevitablemente, otra vez esa materia-energía se volverá a transformar y formará parte de otro nuevo objeto o ser viviente con su propia y nueva conciencia y memoria, y este ciclo se repetirá por siempre, es decir, la materia-energía no se crea ni se destruye, sólo se transforma o recicla, pero siempre dentro del mismo universo. También hay que estar conscientes, que a lo mejor, esto no es del todo así, esto solo es un punto de vista lógico-racional-científico tal y como conocemos las leyes de la conservación de la energía-materia, pero eso no significa, que con una mente y punto de vistas abiertos, no pueda existir algo más allá de lo que nosotros conocemos como esta realidad, tal vez exista otra vida o realidad holográficamente existencial, y no porque nos creamos mucho con nuestra ciencia, vamos a descartar que todo puede ser posible en este universo.                

Para que se comprenda mejor lo anterior, haga usted el siguiente experimento, vaya a una playa, primero haga un castillo, luego una montañita y, por último, haga a un hombre de arena, véalos de cerca y observe que lo que usted ha creado, forma parte de la arena total de la playa, si usted pudiera ver la playa desde una altura mayor, notaria que a mayor altura ya no podrá ver las figuras, sólo verá toda la playa como una misma cosa. Después, si usted desbarata todas las figuras, ¿en dónde quedaron esas figuras?, Lógicamente, sólo en nuestra memoria, pues usted nunca las destruyó ni las creó, sólo le dio cierta determinada apariencia a parte de la arena de la playa, y luego la cambió de forma, y lo que le pertenecía a la arena, volvió a la arena, porque nunca dejó de ser arena, sólo usted hizo que cambiara por un momento de forma o aspecto. Lo mismo pasa con toda la materia-energía, sólo cambia de forma, sólo pasa a ser lo que siempre había, ha sido y será, es decir, los átomos y demás partículas subatómicas, nunca dejan de serlo, nunca dejan de existir, sólo se combinan para cambiar de forma al objeto o ser que conforman, pero siempre dentro de esa energía infinitamente. Los científicos hicieron un experimento más complicado que el de la arena, tomaron muchas células y las observaron de cerca con un microscopio, a través de este método notaron la individualidad de cada una de las células; luego hicieron un alejamiento y observaron que de lejos ya no se nota esa individualidad, se ve todo en un sólo conjunto. Los estudiosos se dieron cuenta de que esto sucede tanto a nivel microscópico, como a nivel macroscópico, cuando tomaron un microscopio más grande y potente, y esta vez le hicieron un súper acercamiento a las células, vieron que a nivel subatómico o cuántico, nada está separado de nada, o mejor dicho, todo está unido a todo. Así, todos formamos parte de todo y de todos, todos salimos, somos, estamos, nos movemos, existimos y siempre seguiremos estando en y dentro de la misma energía eterna que nos contiene.

Los científicos que estudian la física cuántica se dieron cuenta también de otra cosa muy importante que tiene que ver con nuestras percepciones del universo: entre cada átomo hay un espacio. Según los cálculos físico-matemáticos, dos partículas de materia nunca se llegan a tocar en realidad, en ese espacio vacío existen más subpartículas y a su vez, esas subpartículas nunca se tocan entre sí, por consiguiente, hallaron que tanto a nivel cuántico o microscópico, como a nivel macroscópico, ninguna materia se puede tocar entre sí relativamente. Por ejemplo, nuestra mano al tomar un material nunca lo toca realmente, aunque sintamos la solidez, solamente es la sensación que se crea por experimentar los campos electromagnéticos que chocan entre sí, es decir, si no fuera por campos electromagnéticos de nuestra materia y por los campos electromagnéticos del material que estamos tocando, en realidad podríamos atravesarlo sin ningún problema. Lo que sentimos y percibimos es resultado de la repulsión de campos electromagnéticos que se crean en cada partícula de la materia-energía, incluso los propios campos electromagnéticos de la propia radioactividad que emite cada elemento no nos permiten tocar verdaderamente a algo. Por todo esto, los científicos llegaron a una conclusión: lo que vemos, olemos, tocamos, escuchamos o percibimos en general, en realidad no tiene ninguna forma, todo es energía-partículas en su infinita totalidad, por ello, toda nuestra realidad es como un holograma, somos partículas percibiendo partículas. Cuando nosotros ponemos nuestros sentidos y los enfocamos en algún punto del espacio-tiempo, es cuando en realidad le damos una forma en común a un grupo de partículas subatómicas que se encuentran en ese momento en ese espacio-tiempo, según nuestra programación cerebral para captar esas formas de realidad, es decir, todos y cada uno de los seres humanos, percibimos algo de igual manera con nuestros sentidos, porque nuestros cerebros están hechos o diseñados para eso, para poder percibir o sintonizar las cosas de igual manera con nuestros sentidos, es como si el cerebro fuera un inductor sintonizador, este inductor fue diseñado para captar o sintonizar cierto rango de frecuencia existencial, y no nos podemos salir de captar ese rango de percepciones hasta que dejemos de estar en la forma material en que estamos y que conocemos como ser humano. Esto explica por qué ciertos animales ven el mundo de otra forma o ven el mismo objeto que nosotros vemos, pero con otro u otros aspectos, porque no todos los rangos de percepción o frecuencias existenciales (aparte de la muy particular constitución física de los diferentes tipos de cerebros) son iguales o coinciden en su totalidad. Por ejemplo, el de una mosca le permite ver por multiplicado cada objeto y oler cosas que nosotros ni notamos, un águila tiene mayor rango de percepción visual que nosotros, un perro un olfato mucho más desarrollado, y estos son sólo algunos ejemplos. Otro experimento interesante con respecto a la realidad y/o percepción es el siguiente: enfoquemos nuestra vista hacia un vaso y tapémonos el ojo derecho, veremos el vaso un poco más hacia la derecha; cuando hagamos lo mismo con el ojo izquierdo, veremos el vaso más hacia la izquierda de lo que inicialmente lo vimos con los dos ojos al mismo tiempo. Cabe preguntarse: si con los dos ojos vemos el vaso centrado (imagen tridimensional), y con cada uno de nuestros ojos lo vemos en posiciones diferentes, entonces ¿en dónde realmente está el vaso?, La respuesta es: en ninguna y todas partes a la vez; lo que vemos como forma de vaso, en realidad no es el vaso en sí, sino un agrupamiento de partículas atómicas y subatómicas más juntas o más separadas relativamente: Todas estas partículas derivan, están, forman parte y seguirán formando parte de esa energía infinitamente eterna de la cual también nosotros formamos parte, así, lo que llamamos realidad o verdad universal, existe porque cada uno de nuestros cerebros está diseñado de la misma manera y sintonizado (por así decirlo) para captar la misma frecuencia existencial o rango de captación de percepciones que son comunes y validas, única y exclusivamente para todos nosotros los seres humanos, y es por eso, y sólo por eso, que todos podemos ver y tocar un vaso de la misma manera. Hoy en día, después del año 2011, los científicos modernos se han percatado de que aparte de todo esto, también han descubierto cientos de partículas subatómicas, cada vez más pequeñas, debido a que durante mucho tiempo la ciencia y la tecnología han desarrollado aparatos cada vez mejores y más modernos para desmenuzar la materia-energía, encontrado y verificando que efectivamente es infinitamente transformadora y compleja hacia lo microscópico, y por lógica, infinitamente compleja hacia lo macroscópico. No han hallado la salida o todas las explicaciones, a lo cada vez más complejo, pero siguen insistiendo, y están por descubrir que sus sospechas de que esta realidad es una construcción relativamente holográfica de lo que el universo mismo quiere que nosotros percibamos a través de su programación en nosotros.

Después de esta explicación, usted se preguntará: ¿qué pasa cuando no podemos ver en la obscuridad, cómo es que percibimos?, Si piensa bien se dará cuenta que cuando usted entra a un cuarto obscuro, digamos a su dormitorio, su cerebro recuerda o tiene una idea de dónde está cada cosa, por eso, si usted agarra algo con sus manos, su tacto seguirá el modelo prefabricado que tiene su memoria y, lógicamente, sentirá el objeto como está en su mente (aunque también sus moléculas y átomos pueden sentir a la energía expedida por los átomos de los objetos de su alrededor). Ahora  bien, cuando los rayos del sol o la luz artificial se reflejan en un objeto, ese reflejo de luminiscencia (recuerden que la luz es otra forma de energía que posee sus propias partículas que se transmiten en forma de onda) se suma a la radiación propia del objeto (conjunto de partículas) que estamos viendo, da como resultado una ubicación e identificación más exacta del objeto, o mejor dicho, de una forma holográfica o imaginaria (imaginaria porque todo es en realidad una nube de partículas subatómicas, no es como lo vemos, lo que vemos es la verdad universal sólo para el cerebro de los seres humanos de acuerdo con una programación o frecuencia existencial determinada por esas mismas súper-sub-partículas atómicas o energía total del universo; por eso Jesús decía que “padre celestial” está en todas partes).

Los científicos se confundían porque decían: “Si las partículas de luz hacen que se distorsione un poco la masa de la materia con la cual está chocando, debido a la colisión de partículas, entonces, ¿cómo sabemos si lo que vemos está allí o está en realidad dos o tres centímetros más adelante o más atrás?”, Como ya sabemos, no vemos realmente las cosas, en realidad todo es una nube infinitamente inmensa de partículas cuánticas o súper-sub-atómicas; lo que percibimos es solamente resultado de la programación o rango de captación de frecuencia de percepciones que el propio universo programo para que podamos percibir las cosas, y esa forma particular de percepciones que es igual o común para todos nosotros los seres humanos, se le llama “verdad mundial-universal”.

Algunas personas prefieren llamar “dimensiones” a las diferentes frecuencias existenciales, que nuestros cerebros no están diseñados o programados para percibir o captar. Sin embargo, quiero aclarar que si bien la mayoría de las personas se imaginan a las dimensiones como mundos o universos paralelos o separados del nuestro, como ya se aclaró antes, esto no es así, es decir, las dimensiones son sólo diferentes frecuencias existenciales (o rangos de percepciones que nuestro cerebro puede captar de acuerdo con su capacidad de construcción física) que existen dentro del mismo y único universo infinito y eterno. Esto quiere decir, que para nosotros los humanos, como tenemos nuestra programación específica de cómo percibir lo que nos rodea, a eso llamamos nuestra verdad universal, pero por ejemplo, si un grupo de animales diferentes a nosotros físicamente, tendrá su propio rango de frecuencia de captación de rango existencial, y podrán percibir el mundo distinto en parte o en todo con respecto a nosotros la especie humana, y para nosotros, ellos vivirán en otra dimensión, ósea simplemente, otro rango de captación de frecuencia existencial, que es lo mismo decir, que percibirán las cosas parcial o totalmente diferente a nosotros. De una forma semejante, hipotética y comparativamente, suena lógico pensar que tal vez, eso pasa entre los fantasmas y nosotros los humanos, si tomamos en cuenta todas las evidencias de las personas que han estado clínicamente muertos por varios minutos y han contado sus experiencias más allá de esta vida, no podemos negar que existen muchos casos en el mundo de personas que han visto lo mismo, o cosas muy semejantes entre sí, lo que es una evidencia muy abrumadora, y si bien la ciencia no puede demostrar todavía estas cosas, no quiere decir que algún día no se pueda, para mí, todo depende de la forma en como el universo nos programó para percibir la realidad dentro de el mismo. Se demuestra, con todo lo anterior, que esa energía-materia infinitamente transformadora es igual al universo, igual a la materia (orgánica o inorgánica), igual a la naturaleza, igual a los seres vivientes, igual a los seres humanos, igual a la capacidad de amar, igual a la ciencia, igual a la verdad, y por lo tanto, a la única verdad universal que existe en sí.                                  

Por todo esto, volviendo a la historia de Jesús, Jesús (y/o a la persona o personas que escribieron su historia) transmitieron sus enseñanzas de amor y de vida a través de tal historia, con esto queda claro que los hijos del universo somos nosotros, el milagro de su propia transformación, por eso debemos entender bien las cosas y superarnos en todo día tras día, debemos entender que amarnos entre todos (la verdadera moralidad), no es sólo una simple norma más impuesta por los hombres, las normas dan temor, obligan o aprisionan al hombre, en cambio, la verdad, la razón, el amor, la justicia y la sabiduría liberan la mente para el bien común y general. El amor es el máximo sentimiento en el universo que surge como resultado de la capacidad cerebral de amar, esa capacidad está dentro de nuestros cerebros, es algo inherente al ser humano por provenir y ser posible gracias a nuestra conciencia, es nuestra naturaleza amar, porque si no, ¿qué chiste tendría nuestra existencia?, Seríamos irracionales como una roca, sin conciencia, no nos daríamos cuenta de que estamos vivos y no disfrutaríamos los autobeneficios de amar, ya que amar y dar son expresión de que estamos vivos, no de la no-existencia. La capacidad de amar existe, porque existe la conciencia y esta existe gracias al orden cósmico universal, el cual hace posible y mantiene constante la vida dentro de el mismo, por lo que debemos compartir con cada uno de nosotros esa maravillosa habilidad de amar, por esto, nosotros amamos a nuestros hijos, padres o hermano, y demostrar que tanta evolución y perfeccionamiento del propio universo, valió la pena.       

Si usted es curioso, se dirá: “Si todo esto es cierto: ¿acaso esa energía eterna e infinitamente transformadora del universo, toma las decisiones por nosotros en nuestra vida?”.

Meditemos esta analogía: Un ser hizo una casa, la hizo de tal manera, que él, por ser el dueño y constructor, sabe perfectamente cómo es la casa por dentro. Cuando la persona X se la alquila, ésta entra por la puerta principal y pronto se ve en un cuarto que tiene muchas otras puertas de acceso a otros cuartos, la puerta número 1, la puerta número 2, etcétera.

La persona X toma su decisión y entra por la puerta 2, por lo que pronto se ve nuevamente en otra habitación que tiene a su vez otras muchas puertas que lo llevarán a diferentes destinos, según su propia decisión. Así, cada persona elige su camino por sí mismo, de acuerdo con su libre elección, pero el creador y dueño de la casa, ya sabe cuál es el destino al que lo llevará cada puerta o elección, pues tiene los planos de la casa, sabe en todo momento por dónde entra y a qué destino llega cada persona. Respeta siempre la decisión de cada cual, mientras permanece dentro de la casa y deja que cada cual se auto premie o se auto castigue, según su decisión, pues todas las puertas tienen su letrero. Cada uno toma su decisión, pero puede pasar, por ejemplo, que alguien nos aconseje por qué puerta entrar, aquí la decisión final sería de todos modos nuestra; en cambio, si alguien nos obliga y sin querer entramos a la buena o mala puerta, esto nos quita la libertad de elección y pasa a ser accidente, casualidad o probabilidad. Independientemente de todo esto, el que hizo la casa sabe que no importa cuáles puertas o caminos tomen, él conoce a qué destino llegará cada cual, ya que sólo hay una puerta de entrada y una puerta de salida de esa casa, y todos los caminos conducen a él. Así, el universo vivo, creo que respeta nuestras decisiones, si somos felices o infelices, es por las consecuencias buenas o malas de las decisiones buenas o malas que tomamos en el pasado. Hay personas que no comprenden esto, y por eso se la pasan culpando a otras personas, e incluso a seres inventados como un dios, culpando a todos y a todo de sus propios errores o de su infelicidad en el presente, pero ahora saben nuestro universo padre ni premia ni castiga, sólo deja que nosotros mismos nos premiemos o castiguemos según nuestras elecciones, pues para eso nos dio nuestro propio cerebro, en lugar de quejarnos, es mejor esforzarnos en la vida, perdonarse, tomar buenas elecciones, supérate por uno mismo, ser autosuficiente en todos los aspectos (mental, emocional y económicamente), y disfrutar de la vida lo más que pueda, pues probablemente no volveremos a tener la misma conciencia y memoria después de la muerte de nuestro cuerpo, Pues bien, la casa representa el universo, la casa está en él, y éste, a su vez, está en cada parte de la casa; la casa forma parte de él y también todo y todos los que estamos dentro de ella, nada sale de la casa realmente, sólo se trasforma en otra forma de materia-energía y continúa formando parte de la energía total que conforma la infinita casa. Es decir, nada puede salir de lo que siempre ha sido eterno e infinito.

Volviendo a analizar las frases de Jesús en su historia, vemos que cuando él dijo que el ojo es la lámpara del cuerpo, y que si el ojo está bueno todo el cuerpo se llenará de luz, se refería a que si todo aquello que aprende el cerebro humano por medio de sus ojos o sus sentidos es bueno, todo su cuerpo y mente tendrá la luz de la sabiduría, será feliz y nunca se apagará la luz de su amor interior y podrá también iluminar a los que le rodeen y a todo su mundo exterior. En cambio, si entiende mal las cosas, y su mente capta por medio de sus sentidos cosas malas, verdades a medias o erróneas informaciones-interpretaciones, entonces el hombre vivirá lleno de tinieblas, lleno de dudas, ignorancia, desconocimientos, infelicidad u obscuridad en su interior, por lo que en consecuencia se causará sufrimiento a sí mismo y a otras personas. Aparte, según investigaciones y procedimientos judiciales o policíacos, se ha demostrado que los ojos, mediante movimientos oculares, expresiones faciales y reacciones diversas, en realidad expresan las emociones, sentimientos y pensamientos que tiene una persona, ósea, expresan realmente lo que una persona realmente tiene en su interior.

Jesús dice que no hay que juzgar, pues el padre celestial o universo no juzga a nadie, ¿por qué lo habría de hacer el hombre?, ¿Quién puede juzgar si todos somos iguales?, Todos pasamos por las mismas situaciones en la vida, todos salimos y vamos hacia el mismo lugar, todos gozamos y sufrimos igual, conforme a nuestras elecciones. Por esta razón, hay que corregirse primero a uno mismo si queremos hacerlo con los demás, todos nos equivocamos y lo importante es que debemos aprender de nuestros errores. Jesús también enseñó que sólo las personas que quieran ser ayudadas a cambiar, cambiarán; si echamos a los puercos (personas que no quieren ser ayudadas o personas que eligen o quieren seguir siendo malas y sufrir) nuestras perlas, no le darán importancia, por ser personas irracionales, así, por más que nosotros queramos ayudar, no podremos. Las personas tienen que tener el corazón y la mente dispuesta al cambio, por eso Jesús dijo después: “tocar la puerta, si abren, entren y enseñen la sabiduría de Dios, sino, sigan su camino”, llegará algún día en que esas personas sufrirán las consecuencias de sus malas decisiones, pues todo se paga aquí en la tierra, si alguien hace un mal, lógicamente recibirá un mal, todo cae por su propio peso. Llegará el momento en el que se arrepientan, y entonces estarán dispuestas a cambiar. Jesús dice que hay un camino fácil y un camino difícil, el camino fácil es ser irracional, es no preocuparse por los demás, es ser igual de malos o egoístas que todas las demás personas, igual que la mayoría, es no querer cambiar; el camino difícil es ser bueno, es no ser egoísta y ayudar a todas las personas (puede ser ayuda emocional, psicológica, material o de la que sea), incluso a las malas que se arrepienten de verdad, si quieren ser ayudadas a cambiar, e identificar a otras personas buenas, para conservar el buen camino de la verdad, la sabiduría y el amor. De este modo se puede entrar al reino de los cielos (ser feliz). Jesús enseñó que no sirve de nada estar desperdiciando el tiempo orando a un ser del exterior, cuando en realidad el universo está en todo lugar, también en nuestro interior, no sirve de nada ir a los templos y perder el tiempo orando allí horas y horas, cuando, en realidad, lo único que importa es cambiar positivamente y amar. Por eso, aquel que cambie primero en su interior, construye una casa o mente que no se puede derrumbar o caer cuando el tentador, ósea, el egoísmo, el orgullo y todos los sentimientos negativos (provenientes de nuestras células), la azoten o choquen contra ella, tendrá buenos cimientos de verdad, justicia y amor. Jesús dice que no se preocupen tanto por lo que tengan que comer, beber o vestir, porque nuestro padre celestial, que está en lo que llamamos naturaleza, nos da todo por medio de la tierra, sólo debemos trabajarla para tenerlo todo. Es decir, el planeta tierra nos da todo, sólo debemos agradecerle con nuestro esfuerzo, la naturaleza nos da todo lo básico y necesario para subsistir y vivir felices, nos da alimento y plantas medicinales, somos nosotros los que creamos la forma en que y como vivimos actualmente, con todo y sus consecuencias buenas o malas. También sucede que muy frecuentemente, uno se preocupa más por lo que uno quiere crear en su imaginación, que lo que en realidad existe en el exterior. Pongamos como ejemplo cuando queremos ir a una fiesta, unos días antes de ir, a veces nos imaginamos que la fiesta va a estar súperdivertida, que va a haber muchas personas y que va a estar de tal o cual manera, cuando llega el día de la fiesta real, vamos y nos llevamos la desilusión de que la fiesta real no coincide con la fiesta que nosotros habíamos imaginado o esperábamos, esto quiere decir, que hay que preocuparse lo necesario y en el momento necesario, no más, no menos, preocuparse por lo real, no por lo imaginario, pues muchas veces la imaginación es más poderosa que la realidad, sin embargo es bueno ser previsorio y preventivo o precavido.

Jesús dijo que no ha venido a anular las leyes y enseñanzas de los profetas o personas del pasado, sino a perfeccionarlas, a mejorarlas y a completarlas de acuerdo con la verdad universal, el amor y justicia natural. Finalmente Jesús enseñó que el reino de los cielos (la verdadera felicidad) es como una persona que siembra su semilla (las buenas enseñanzas), la cual crece por sí sola (a cada cual nos dio capacidad de amar y la libre elección) y si esa semilla da buen fruto o germina, entonces será tiempo de cosechar (si la persona eligió no ser egoísta y/o amar, entonces es tiempo de que esa persona enseñe a otros a amar o a salir de la esclavitud de la ignorancia, de que el ser humano se quite la venda de suciedad metal que nubla o empaña su mente e impide que su capacidad de amar se manifieste con todo su brillo, para que valga la pena su existencia, y los humanos aseguren la paz, la armonía y la felicidad verdadera por siempre)…**.

En otra ocasión, Jesús continuaba enseñando en las calles y templos, acompañado de todos sus discípulos, cuando unos fariseos se acercaron: 

-No hagan caso de Jesús, está poseído por Belcebú, el jefe de los demonios; por eso hace curaciones y echa fuera a los demonios en nombre de Satanás -  le dijeron a todas las personas que lo escuchaban.

- ¿Cómo es posible que Satanás eche fuera a Satanás? Un reino dividido contra sí mismo no dura ni permanece en pie, una casa dividida contra sí misma se cae. Si Satanás se levanta contra sí mismo, su reino se divide y se cae, ¿cómo, pues, se sostendrá su reino? Así, pues, Satanás no puede echarse fuera él mismo –Jesús les respondió delante de todos los presentes.

- ¿Con qué autoridad echas fuera a los demonios, entonces? – le preguntaron los fariseos.

Yo echo fuera a los demonios en virtud del espíritu santo. El reino de Dios ha llegado a esta tierra, ¿cómo puede alguien entrar en la casa de un hombre fuerte y robarle sus bienes, si no lo amarra primero? Sólo entonces le quitará sus cosas y vaciará su casa. Si se planta un árbol bueno, bueno será su fruto, si se planta un árbol malo, malo será su fruto; el árbol se conoce por sus frutos. ¡Raza de víboras!, ¿cómo pueden hablar cosas buenas siendo ustedes malos?, la boca habla de lo que está lleno el corazón, el hombre saca cosas buenas de su buen tesoro, el hombre malo saca cosas malas de su mal tesoro –les dijo. 
    
Los fariseos se fueron frustrados y enojados una vez más por ser vencidos por sus propias palabras y no poder contra Jesús. 

En otra ocasión, la madre y los hermanos de Jesús llegaron a visitarlo, como había mucha gente y no podían entrar, le mandaron a decir que saliera a verlos, pero cuando le dieron la noticia a Jesús, éste, mirando a todos los que le rodeaban dijo: “¿Quiénes son mi madre y mis hermanos?, Todo aquel que oiga y obedezca la palabra de Dios, esos son mi familia, mi madre y mis hermanos”.

Un hombre se le acercó a Jesús y le dijo:

-Maestro, yo te seguiré a donde quiera que vayas, pero déjame primero ir a enterrar a mi padre que acaba de fallecer.

-Tú sígueme y deja que los muertos entierren a sus muertos- le contestó Jesús.

Judas, que lo observaba permanentemente, cada vez se convencía más de que era un buen hombre y de que era el hijo de Dios.

Días después Jesús fue a Cafarnaum. Un soldado del gobierno romano tenía un criado muy querido que se le estaba muriendo, por lo que envió a unas personas a decirle que lo fuera a curar. Cuando estaban en frente de Jesús le dijeron:

- Señor, ese soldado merece que le hagas ese favor, ama a la nación y hasta ha construido un templo.

Jesús caminó con ellos hasta cerca de la casa de aquel soldado, cuando éste vio que Jesús se aproximaba envió a unos amigos suyos que le dieron un mensaje de parte de él, decía:

-Jesús, yo no soy digno de que entres en mi casa, por eso no me creí digno de ir a verte. No es necesario que entres, solo di que mi criado sane y estoy seguro que eso pasará, porque yo soy dependiente de oficiales superiores y tengo soldados bajo mi mando, si le digo a uno ve y haz esto, él lo hace, si digo ven, él viene. Sólo dilo y pasará.

-En verdad les digo, que no he hallado en todo Israel una fe tan grande como la de este soldado. Hágase entonces como él dijo- le dijo Jesús a los amigos de aquel hombre y a todos los que estaban con él.

Cuando regresaron los amigos del soldado a darle la buena noticia, el criado ya estaba curado.               

Otro día, Jesús entró a una ciudad llamada Naim para enseñar, acompañado de sus discípulos y de un gran gentío, cuando se encontró que iban a enterrar a un muchacho, hijo de una mujer viuda. Al ver a aquella mujer llorando por su hijo muerto, le dijo: “Mujer, no llores”, se acercó a aquel joven, lo tocó y le dijo: “Muchacho te mando que te levantes”, y aquel muchacho se incorporó. Jesús se lo entregó a su madre y toda aquella gente se admiró, exclamaron: “Un gran profeta se ha levantado entre nosotros y Dios ha visitado a su pueblo”. Aquella noticia se esparció rápidamente por todas las regiones y llegó a oídos de los escribas y fariseos, quienes, por supuesto, se enfurecieron y dijeron que esa gente estaba de acuerdo con Jesús para hacer esa clase de farsas y conseguir que los demás creyeran en él.   

**…Jesús enseñó claramente que lo que el ser humano aprenda en el medio en que se desenvuelve (claro, que muchas veces influye la decisión que uno tome) lo condicionará, ya que una mente nace en blanco, es como una computadora: una maquina perfecta, no tiene errores, si le metemos datos verídicos procesará buena información y, en consecuencia, nos dará resultados verídicos o buenos, pero si le metemos datos erróneos o malos, al final del procesamiento de esa información, lógicamente, nos dará resultados malos o falsos. De la misma manera, si un hombre o mujer tienen en su corazón y mente cosas buenas, tendrán cosas buenas que demostrar por medio de sus buenas acciones, y sabrán qué es bueno. Todo esto se ha demostrado en la actualidad por la genética, los científicos ya han comprobado que la forma de ser, comportamiento o manera de reaccionar de una persona, tiene que ver en un 50% con las enseñanzas o el medio ambiente que lo rodea y el otro 50% es hereditario o genético. Pero los estudiosos de los genes se sorprendieron aún más, cuando descubrieron que todo lo que un ser humano aprende durante su vida y logra fijársele en su comportamiento, de alguna manera se suma o se guarda también en sus genes, por lo tanto, sus nuevas generaciones heredarán también estas instrucciones o predisposición de comportamientos. Así, cuando un ser humano nace, en su 50% de información hereditaria, ya traerá incluido el 50% que ya tenía su padre o madre cuando nació, más el otro 50% de los comportamientos o habilidades que su padre o madre adquirieron en toda su vida, y de allí en adelante todo lo que el niño o niña aprenda desde que se está formando en el vientre, se seguirá sumando o almacenando a sus genes. Lo que aprendemos en nuestras experiencias es muy importante y decisivo en nuestro comportamiento, o nuestra forma de pensar o reaccionar ante diversas situaciones, aunque una decisión consciente puede imponerse y modificar a las órdenes genéticas y enseñanzas en general.                  

Volviendo a la historia de Jesús, me gustaría señalar que a la mayoría de la gente le puede parecer digno de un carácter muy rudo el hecho de que Jesús no haga caso de su madre y hermanos, así como que diga que su familia sólo son aquellos que obedecen la palabra de Dios. Sin embargo, la Biblia nunca dice que en realidad Jesús no dejó que su familia lo visitara finalmente, a lo que se quiso referir Jesús con lo que dijo, es  a que su familia no es solamente aquella que está ligada a él por medio de la sangre o por los genes, sino por los sentimientos humanos que provienen de la capacidad de amar. Fue necesario que Jesús dijera aquellas palabras para demostrarle a los demás que el padre celestial (el universo) no siente o tiene preferencias por alguien en especial, sino que aplica sus leyes u orden universal a todos por igual, pues todos somos sus hijos e iguales ante él, lo único que es importante, mediante la razón, es apreciarse, apreciar y amar a los demás, y de esta manera, todos en la tierra se amarán y serán hermanos, pues todos estamos en y provenimos de esa energía o fuente universal infinitamente transformadora. Lo mismo ocurrió cuando Jesús dijo: “...sígueme y deja que los muertos entierren a sus muertos”, mucha gente malinterpreta esta frase, dicen que es muy cruel, pero no observan con los ojos de su mente. La Biblia nunca asegura que Jesús no dejó ir a aquel hombre a enterrar a su padre, la frase es simplemente una alegoría para enseñar que a los vivos se los quiere en vida, no en la muerte, no en esa transición de energía. Si pensamos que la muerte nunca ha existido, sólo sucede que la materia en la forma física que conocemos cambia de forma y se transforma en otro tipo de materia-energía, pero nunca muere, es decir, que lo único que se pierde probablemente, es la capacidad de darnos cuenta de que estamos vivos o conciencia y también nuestra memoria, entenderemos que aunque sea lógico que lamentemos mucho la pérdida de un ser querido, no hay que apegarse al dolor. A veces, las personas no ven que enterrar a un muerto y sentir tristeza un tiempo está bien, lo que no está bien es aferrarse a esa costumbre de guardar luto por muchísimo tiempo, pues es más importante la felicidad que el sufrimiento, usted se preguntarán entonces: ¿por qué hay tanto sufrimiento en la vida?, La respuesta es sencilla, en la vida a veces gozamos a través del sufrimiento, es decir, no podríamos apreciar o conocer la felicidad, la alegría y el gozo, si no fuera primero por el sufrimiento. No obstante es muy importante no concentrarse en el sufrimiento mismo, sino sólo utilizarlo para gozar, ya que, si la mente está concentrada en el sufrimiento, entonces sufrirá siempre, pero si está concentrada en el gozo, entonces sentirá felicidad. Yo estoy seguro de que si nuestros seres queridos difuntos se pudieran comunicar con nosotros otra vez, nos dirían: “No seas tonto, no estés triste por mí, mejor disfruta tu vida y se lo más feliz que puedas mientras tengas tu regalo llamado vida. Ama mucho no sólo a mi recuerdo en tu mente, ámame mucho en los demás, pues todos somos un mismo ser”.

La costumbre de comprar flores y hacer misas en honor a los muertos, sólo las impusieron para que se beneficiaran otras personas en el comercio y la iglesia, templos o líderes religiosos. No hacemos más feliz al muerto que ya no puede sentir, sólo hacemos que nuestro sentimiento de culpa por haber querido menos en su vida al que se murió disminuya, eso es sólo egoísmo, orgullo y vanidad, pues pensamos nada más que en nuestros sentimientos. Hacemos misa para que todas las personas nos reconozcan u observen y digan: “Mira qué buena persona es, hace lo mismo que todos”, mejor es guardar el luto en el corazón y seguir amando a todas las personas del mundo, pues eso es lo único importante en esta vida. Al vivo se le ama y se le demuestra todo lo que queramos en vida, después ya no tiene caso, porque el difunto ya no puede darse cuenta de nada, sólo es un pedazo de materia-energía que ha sido reabsorbida por el espacio-tiempo, Por lo tanto, las palabras de Jesús adquieren significado: dejar que los muertos (aquellas personas enfermas por ignorancia y por haber recibido enseñanzas erróneas, que no ven, que no se dan cuenta o que no son conscientes de todas estas y otras cosas que suceden a su alrededor), entierren a sus muertos (la materia transformada en otro tipo de materia-energía, que tampoco se da ya cuenta de lo que pasa en el mundo de los seres  humanos  y  que se une a la energía transformadora del universo).           

En cuanto a las curaciones y las resucitaciones que hizo Jesús, como ya se dijo antes, nadie sabe si estas historias son ciertas o no. Quizás la historia del muerto resucitado que narré antes fue cierta, pero si no lo fue, es de todos modos es una gran historia para expresar un mensaje positivo y verdadero de los más profundos y nobles sentimientos humanos. Además hace notar otra cuestión: ¿quiénes somos nosotros para decirle a esa energía cósmica transformadora, que conocemos como el universo, que es igual a la naturaleza, a quién elegir para manifestar sus maravillas?, La naturaleza da a cada ser viviente sus sentidos y habilidades o capacidades, a algunos les da habilidades especiales o extra sensoriales. Entre tales habilidades se pueden contar las de los “telépatas”, que se pueden comunicar con la mente; las de los “telekinéticos”, es decir, las personas que pueden mover objetos a voluntad con sus pensamientos (afectan físicamente a la materia con sus mentes); las de los “clarividentes”, que pueden tener visiones y adivinar los hechos pasados o futuros; u otras habilidades que están por encima de las naturales o normales que ya conocemos y por eso se las llama sobrenaturales (sin misticismos). A estas capacidades no hay que confundirlas con “el más allá”, concepto que se ha malinterpretado. Todo existe en el mismo universo, pero, cada ser puede percibir la realidad del universo de acuerdo con su desarrollo cerebral y/o con su diferente frecuencia existencial o frecuencia de captación de las percepciones de la existencia-realidad para la cual fue diseñado o constituido, nada hay fuera del universo, porque él lo abarca todo, no existe la nada, solamente el todo eterno e infinito universo. Existen animales que tienen percepciones más agudas que nosotros, pueden oír frecuencias sonoras o ver cosas más allá del límite en que nuestros sentidos o capacidad de percepción puede hacerlo, y no por eso, son del más allá, simplemente tienen diferencias de captación de los rangos de frecuencia de sus percepciones (frecuencias existenciales) con relación a nosotros los humanos, pero todo ocurre en el mismo universo o plano existencial. Así, pues, si Jesús en realidad existió, fue un hombre bueno y sabio que poseía habilidades sobrenaturales (habilidades mentales superiores a la de nosotros) que nadie ha igualado hasta la fecha, aunque cabe señalar que en el siglo XX, se dieron, y hasta la fecha se siguen dando, casos de personas que tienen la habilidad mental de curar a otros seres con sólo tocarlos, pero, desgraciadamente, los científicos actuales siguen pensando como los científicos de la antigüedad, siguen con la creencia de que la materia inorgánica no tiene vida, piensan que el universo no está vivo y que la existencia del ser humano es independiente a la del universo, a Dios lo siguen imaginando como una persona o algo externo a sus cuerpos y mente, y por esto no encuentran respuestas, porque buscan a Dios en el lugar equivocado. En este sentido es que dicen: “Los fenómenos paranormales se escapan de nuestra lógica”. Yo les preguntaría: ¿qué conocimientos, datos, creencias y suposiciones están tomando en cuenta al procesar con la lógica mundial?, porque si toman en cuenta enseñanzas erróneas o hechos malinterpretados, entonces el resultado del procesamiento lógico de esa información en nuestro cerebro será también erróneo. Los científicos y la mayoría de personas confunden a lo paranormal con lo que ellos llaman “el más allá”, pero, como ya se dijo antes, no existe nada de misticismo o un “más allá”, sólo el todo aquí, que es igual a esa energía inmensa, eterna e infinitamente transformadora de la cual todos provenimos y estamos, vivimos dentro de ella estando en la forma de un ser humano, metafóricamente hablando, su mente es la inmensidad de los procesos físico-químicos-eléctricos del cosmos, y sus ojos son la conciencia de cada uno de nosotros, el universo siente a través del amor que sentimos por todos y por todo, y en el seguiremos estando siempre, sólo que de diferente forma material-energética. Como puede ver, la verdad no está solo allá afuera, sino adentro de nosotros, afuera y en todo lugar, y es, a lo que conocemos, y a lo que no conocemos del propio universo.

Jesús enseñó que el ser humano no sólo debe querer a unos cuantos, sino amar a todos por igual, pues todos somos “lo mismo”, si sólo apreciamos o queremos a unos cuantos, cuando esos seres que elegimos desaparezcan, entonces nos sentiremos mal, nos aferraremos a los recuerdos o al pasado, pues las personas comúnmente llegan a pensar que los demás le pertenecen o que son dueños de la vida de los demás, y esta manera de pensar puede traer consecuencias o sentimientos que pueden ser dolorosos. En cambio, apreciando y queriendo a todos por igual, seremos conscientes de que amamos, apreciamos y quisimos muchísimo a los seres que ya perdimos, en sus vidas, y dimos lo mejor de nosotros, así, no nos sentiremos culpables o mal, extrañaremos a los que ya no están, pero continuaremos amando, apreciando y queriendo a todos los demás que están alrededor nuestro de la misma manera y con la misma intensidad también. Estaremos conscientes de que, si esas personas que amamos, apreciamos y quisimos mucho y que ya no están físicamente con nosotros en la forma que conocimos, nos pudieran hablar por última vez, nos dirían: “Continúa amándome mucho en todos los demás”, lo que nos hará más felices. Si hacemos esto, con el tiempo nos daremos cuenta que Dios (el universo) nos dio a cada cual un tiempo determinado de vida (de ser conscientes) que debemos respetar. Imagínese que tuviéramos algo o a alguien por y para siempre, nos concentraríamos o encariñaríamos tanto con ese objeto o esa persona que nos convertiríamos en unos seres sumamente egoístas y posesivos, y nunca dejaríamos de serlo, dejaríamos de estar interesados en amar, apreciar y querer a todos los demás. Por eso creo que la naturaleza es más sabia y le da a cada cosa y persona el suficiente tiempo para gozar la vida, para amar y disfrutar a la vida y a los demás. La naturaleza nos da primero a nuestros padres para que nos ayuden y enseñen, luego a todas las demás personas que amamos, queremos y apreciamos, pero en algún momento de nuestras vidas, los seres que amamos mucho, dejan de estar en la forma física que conocimos (mueren), y siguen estando dentro del universo, pero se nos quedan nuestros hijos, amigos, parientes y todas las demás personas del mundo para seguir apreciándolas, queriéndolas y amándolas. Con esto, la naturaleza se asegura que nunca seamos egoístas y aprendamos a apreciar, querer y amar a todos los demás seres humanos de la tierra con la misma intensidad con la cual apreciamos y queremos a nuestros padres o a aquellos que queríamos y seguimos queriendo mucho, y no solamente a unos cuantos. Nota: no confundir “la capacidad de amar” con “apreciar, querer y con todo lo que entra en la categoría de beneficios, necesidades o conveniencias propias”.

La mayoría, que son personas egoístas y posesivas, se dan cuenta de todo esto cuando están en la edad adulta o cuando tienen un hijo, entonces se preguntan: “¿Cómo pude perderme esta felicidad en el corazón, antes?” Así es, hay personas que necesitan primero tener un hijo para darse cuenta de su verdadera capacidad de amar. Todos los seres humanos se deberían amar, pues el universo (conocido o no conocido) nos dio a todos la misma intensidad para amar a nuestros hijos, padres o hermanos. Desgraciadamente, hay gente que aunque haya tenido un hijo sigue pensando que no se puede amar a los demás con la misma intensidad que a sus hijos (todavía son incapaces de dominar a su egoísmo y sus sentimientos de posesión). Pero, yo creo que tener un hijo no es el único camino para conocer el verdadero amor, ¿no es triste que las personas se condicionen y condicionen a los demás diciendo que si no tienen un hijo no conocerán el amor verdadero?, ¿no es triste lo que las malas y falsas informaciones transmitidas de generación en generación pueden causar a todas las personas del mundo?, Estas personas no saben, que en realidad aman a todos, aunque tengan mayor preferencias por sus hijos, parientes o amigos, es decir, por unos cuantos. El hecho de que decidamos tener preferencias por unos cuantos en el mundo, no quiere decir que no tengamos la capacidad de amar a todo el mundo por igual, es sólo que usamos nuestra capacidad de decisión y elegimos amar a unos cuantos…**.

Paralelamente a las acciones de Jesús, Juan, El Bautista, fue encarcelado por el gobierno romano de Herodes, a raíz de que le señaló al rey que se había comportado mal al quitarle la esposa a su hermano. Los que antes eran discípulos de Juan, y que ahora seguían a Jesús, lo fueron a visitar a la cárcel y Juan les dijo: “Por favor, vayan y pregúntenle a Jesús si él es aquel que debía venir o si esperamos a otro, para que yo pueda descansar tranquilo”. Los discípulos le obedecieron y fueron a preguntarle a Jesús, éste les contestó: “Vayan y díganle a Juan todo lo que han visto y oído: los ciegos reciben la vista y quedan curados, los cojos andan, los sordos se recobran, los leprosos quedan limpios, los muertos resucitan y a los pobres de espíritu se les anuncia la buena noticia de la palabra de Dios. Dichoso aquel que no halla tropiezo en mí”. Los discípulos se fueron a darle aquel mensaje a Juan, cuando éste lo recibió dijo: “Ahora ya no hay duda, puedo descansar tranquilo. Él debe crecer y yo debo decrecer”.

Jesús, en honor a Juan, se puso a bautizar a las personas que lo escuchaban y les dijo: “¿Qué han salido a mirar en el desierto?, ¿una caña sacudida por el viento?, ¿no? ¿Entonces qué salieron a ver?, ¿acaso a un hombre vestido elegantemente? No, porque los que andan lujosamente vestidos y viven regaladamente, están en los palacios reales. ¿Entonces qué salieron a ver?, ¿a un profeta? Sí, yo les aseguro que es uno más que profeta, pues no hay ninguno más grande que Juan de entre todos los hombres nacidos de mujer, sin embargo, el más pequeño en el reino de Dios, es todavía más grande que él”. Unos fariseos y doctores de la ley que andaban por allí lo criticaron y se negaron al bautismo, Jesús les dijo directamente:

-¿Con quién compararé a los hombres de esta generación?, ¿a quién se parecen? Se parecen a esos niños que se sientan en las plazas diciendo: tocamos la flauta y no bailaste ni te alegraste, cantamos canciones tristes y no lloraste; porque vino Juan, El Bautista, que ni comió pan ni bebió vino y dijeron que estaba endemoniado. Ahora ya está aquí, ha venido el hijo del hombre que sí come y bebe, pero dicen que es un glotón y bebedor de vino.

**…Jesús reconoce que un hombre bueno es el que se aprecia, quiere y ama a los demás, entonces es y será grande en la tierra, ya que se aproxima más a la perfección, y se acerca entonces a ser tan perfecto como esa energía pura que lo transformo en ser humano. Esto quiere decir que un hombre bueno es considerado, domina a su egoísmo, domina a su cuerpo que es materia (esto es grandeza de la mente-conciencia-razón sobre los instintos de la carne-células) para poder amar a los demás. Por esta razón, es que metafóricamente, el más pequeño en el reino de Dios (ser de energía pura), es más grande que cualquier ser humano, dado que no posee ese instinto de la carne que causa egoísmo. Jesús dice que los malos o egoístas nunca estarán satisfechos, si no abren su mente y su corazón a la verdad universal, sólo hablarán sin sentido, siempre criticarán, odiarán, envidiarán, causarán guerras, pleitos y conflictos, nunca estarán conformes, serán unos muertos vivientes que no vivirán felices y que tampoco dejarán que los demás lo sean. Es decir, que siempre serán seres que viven en la inconsciencia e ignorancia, esta es la interpretación más lógica de las enseñanzas de Jesús, pero en su historia él hablaba a través de metáforas o sentido figurado, por lo que, las personas se creyeron muchas cosas literalmente y se las malinterpretaron, lo más lógico es que al hablar del reino de dios, seres de luz o energía, cielos, etc., se refería al ser verdaderamente feliz y sentirse realizado como ser humano, aunque con tantos descubrimientos y cosas que la ciencia ha visto hasta la fecha, la verdad, ya todo podría ser posible dentro de nuestro universo…**.

En otra ocasión, Jesús dijo:

-Salió el sembrador a sembrar. Mientras estaba esparciendo la semilla, una parte cayó en el camino, por lo que los pájaros se la comieron; otra parte cayó sobre terreno pedregoso que no tenía mucha tierra, creció un poco, pero cuando le dio el sol mucho tiempo se secó, ya que no había echado raíz; otra parte de las semillas fue a dar entre espinas, las cuales al desarrollarse ahogaron las semillas, de modo que no dieron fruto; el resto de la semilla cayó sobre tierra buena, creció, se desarrolló y dio buen fruto, algunas rindieron el 30 y el 70 por ciento, otras el 100 por ciento. 

-¿Por qué hablas en parábolas? –le preguntaron sus discípulos cuando se fue toda la gente.     

- A ustedes Dios les da a conocer directamente los misterios del reino de los cielos, pero, a los fariseos y a los demás les hablo en parábolas porque viendo no miran, pues son ciegos, y oyendo no escuchan, ni entienden, por su terquedad, siempre quieren tener la razón y no abrirse a la verdad. Por esto los castigo hablándoles en parábolas, por su gran orgullo y egoísmo. A ustedes les diré que el sembrador representa a Dios que siembra su semilla, es decir, el hombre, a quien le da a conocer su palabra (que se aprecien y amen a los demás); la semilla que cayó sobre el camino, representa a aquellas personas que escuchan la palabra de Dios, pero no la entienden bien, entonces llega el tentador (el egoísmo), y arrebata lo poco bueno que hay en sus mentes y corazones, de manera que nunca crecen o dan frutos; la semilla que cayó sobre terreno pedregoso, representa las personas que escuchan la palabra de Dios y la aceptan con alegría, pero en realidad no tienen fe, no tienen raíz en sí mismos, son inconstantes, creen por un tiempo, pero conforme éste pasa y se enfrentan con alguna tentación, pronto son vencidos y no siguen la palabra o mandato de Dios; las que cayeron entre espinas, representan a los que escuchan la palabra de Dios, la comprenden, y al principio la obedecen, pero luego se dejan asfixiar y se ahogan con las preocupaciones insignificantes o vanas, y por la seducción de las riquezas materiales de la vida, su ambición normal se convierte en avaricia, codicia, egoísmo, envidia y otras enfermedades mentales, de manera que tampoco dan buen fruto. En cambio, las semillas que cayeron en buena tierra, son aquellas personas que escuchan, entienden y razonan la palabra de Dios, la hacen suya, pasa a formar parte de ellas, dan un cambio desde adentro por su propia voluntad o decisión y lo reflejan en su exterior, así dan buen fruto (aman a los demás), y hacen que la creación de Dios valga la pena, pues para amar, primero hay que empezar con una decisión.

Mientras Jesús continuaba enseñando, pasaba por allí una mujer que era prostituta, se llamaba María Magdalena. Esta mujer era muy hermosa y tenía mucho dinero fácil, de su vida fácil. Un día se encontró con una amiga, quien le dijo que se casaría con un hombre que la amaba muchísimo. María Magdalena sintió por primera vez un hueco en su existencia, ya que tenía a muchos cuerpos y sexo a su disposición, pero no tenía a alguien que la amara y apreciara sinceramente. Empezó a sentir el impulso de amar y ser amada por alguien, y se lo propuso a muchos hombres, pero no aceptaron, ya no la tomaban en cuenta y no le tenían respeto por ser prostituta; los hombres no creían en su arrepentimiento.

Cuando Jesús la vio, se aproximó a ella y, con gran ternura en su corazón, puso la mano en su mejilla y le dijo a la gente:

-¿Quién de ustedes si tienen 100 ovejas en un corral y pierde una, no deja allí las 99 restantes y va en busca de la oveja perdida, y cuando la encuentra se contenta y alegra más por esa, que por las otras 99 que no han corrido peligro? Así pues, hay más alegría en el reino de Dios por un pecador que se arrepiente de corazón, que por todos los demás buenos y justos, pues al bien no se le corrige, sólo se corrige al mal. ¿No es motivo de alegría que el que andaba perdido recupere el buen camino?

María Magdalena, al oír esas palabras que le llegaron al corazón, meditó, no soportó el peso de la culpa y se sintió muy mal, así que volvió a su casa, y mientras su sirvienta le lavaba los pies le preguntó:

-  Dime, ¿por qué todos escuchan y siguen a Jesús?

- Porque es un gran hombre que enseña a amar. Nos da mucha comprensión, ternura y cariño, ama a los buenos y a los malos por igual, y demuestra todas estas cosas curando, resucitando y haciendo el bien a todas las personas –contestó la sirvienta, y cuando dijo la palabra “malos”, se quedó mirando fijamente en los ojos a María Magdalena.

- ¡Así que tú también piensas que soy mala! – dijo María Magdalena- ¡Claro, si tú eres una chica tan buena!, ¡tan decente! Pero, mírate, no eres nada, eres una simple sirvienta. Dime, ¿acaso tu decencia puede conseguir este diamante, o tu bondad puede comprar este collar de perlas?

- ¿Acaso sus riquezas materiales y su cuerpo pueden comprar la amistad sincera y el amor verdadero? Sí, usted tiene todo el dinero del mundo, pero no tiene con quién compartir sus alegrías y sus penas. Ni tiene a quién amar. ¿En qué consiste entonces su felicidad y sus riquezas? –le contestó la sirvienta.

Entonces María Magdalena comenzó a reflexionar. Pensaba: “En realidad nadie me aprecia o me ama, todos me buscan por sexo o por dinero, y todo lo que poseo lo tengo por vanidad, para que los demás me admiren, alaben, reconozcan y acepten, pero, ¿qué me produce placer en realidad, que los demás me quieran por lo que soy, o que los demás vean lo que tengo y sólo por eso me quieran y me acepten? Sí tengo todo, pero no tengo a alguien que me aprecie sinceramente por mi persona, por lo que soy y no por lo que tengo, alguien con quien compartir mis tesoros materiales, emocionales, físicos y mentales. ¿Acaso soy en realidad feliz? Realmente ella tiene razón”. 
                                                            
Por todo esto, le dijo a su sirvienta:

-Perdóname, no sabía lo que decía. Ten este collar de perlas, es muy valioso, lo puedes vender y ayudar a tu madre enferma.

- Gracias, pero ya no lo necesito. Mi madre ya no está enferma desde que Jesús la tocó –le respondió la sirvienta.

La sirvienta se retiró y se fue a su casa. En tanto, María Magdalena se quedó mirando al collar de perlas y al diamante preciado con lágrimas en sus ojos. Luego los tiró a la basura, ya que comprendió que las riquezas no podían comprarlo todo, no podían comprar la vida, la felicidad o el verdadero amor, en cambio, con amor sí podía obtener todo en la vida. Se dio cuenta de que lo importante en la vida no son los bienes materiales que tenemos, sino a las personas que tenemos y se arrepintió de todo corazón de ser prostituta: deseaba amar y ser amada. Tomó un perfume muy fino de alabastro y fue en busca de Jesús.

**…María Magdalena aprendió que no sólo se goza o se es feliz disfrutando de los bienes propios, sino que se experimenta también mucha felicidad cuando hacemos que otros se sientan felices, ya sea dándoles ayuda física, material o emocional. No sólo se produce satisfacción al recibir o disfrutar algo uno mismo, sino que también nos ponemos felices de ver a alguien disfrutar algo. María aprendió entonces el verdadero significado de “compartir”, de ser “considerado” y de “amar”, sólo así se hizo posible su verdadero cambio interior (por medio del entendimiento o razón). Si bien ayudar a alguien no es una obligación, es una cuestión de elección, es lo que caracteriza a un humano, es decir, un acto de humanidad y solidaridad, es lo que determina nuestra verdadera y muy privada valía interior. Por esta razón, si uno da algo por su propia voluntad y sin esperar algo material a cambio, experimentará felicidad de todos modos. Sin embargo, si elegimos no dar, no necesariamente debemos sentirnos culpables, pues muchas veces por más buenas intenciones que tengamos, tal vez no podamos ayudar a los demás por otras razones muy privadas. Por otra parte, no sólo se puede ayudar a alguien dándole cosas materiales, hay muchas maneras de hacerlo, por ejemplo escuchando, comprendiendo, considerando, enseñando, educando, amando, reconociendo, acariciando, apreciando, etcétera. También sucede que a veces hay personas que no se dejan o no quieren que las ayudemos, en este caso, no podremos hacer algo, hasta que esas personas cambien de parecer…**.

Al caer la tarde de aquel día, María Magdalena se enteró de que un fariseo llamado Simón había invitado a Jesús a comer en su casa porque quería hacerle unas preguntas. En aquella casa estaban con Jesús sus discípulos y muchas personas más. Simón y algunos de sus amigos fariseos tenían la intención de poner a prueba la sabiduría de Jesús, por lo que Simón le dijo:

- Jesús, tú dices que hay que amar a los que nos ofenden, a nuestros enemigos. Yo estoy de acuerdo en que hay que llevarse bien con todos, pero, ¿debemos también amar a los gobernadores y a las personas que quieren pelear y hacernos daño?.

-Si cada cual amara a cada uno de los demás como se aprecia y ama a sí mismo, no habría intenciones de hacerse daño entre sí, no existirían las guerras en el mundo. Al principio no sería fácil el cambio, pero cada uno de ustedes debe empezar con ese cambio, si no, nadie empezará. Si todos los hombres comprenden esto, pero sólo se quedan esperando a que alguien inicie ese cambio primero, y nunca toman una iniciativa, entonces no están contribuyendo a que este cambio suceda, por lo que las personas siempre serán las mismas. Alguien tiene que empezar primero a controlar y disminuir su orgullo y su egoísmo.

- Gracias por responder, maestro –dijo Simón. 

En ese momento, María Magdalena entró, se paró enfrente de Jesús, bajó hasta sus pies y los bañó con lágrimas, luego los secó con su cabello y con el perfume caro los volvió a limpiar. Simón se dijo a sí mismo: “Si este Jesús fuera en realidad un profeta, se daría cuenta de qué clase de mujer es esta que lo está tocando”. En tanto, las demás personas murmuraban y se decían entre sí: “¡Cómo se atreve esa mujer de mala vida y pecadora a entrar a esta casa y tocar a Jesús!”. Pero Jesús, al observar todo esto, dijo:

- Simón, escúchame, tengo algo que decirte.

- Dilo entonces maestro –dijo Simón.

-Un prestamista tenía dos deudores, uno le debía 500 monedas y el otro 50. Como no podían pagarle, le perdonó la deuda a los dos. ¿Cuál de los dos amará más a ese prestamista? –preguntó Jesús.

- Supongo que aquel a quien le perdonó más –le respondió Simón.

-Has juzgado rectamente. Ves a esta mujer, entré en tu casa y no me diste agua para mis pies, mientras que ella me los ha enjuagado con sus lágrimas y secado con sus cabellos, tú no me besaste, mientras que ella no ha dejado de besarme los pies desde que llegó, tú no me ungiste con aceite la cabeza, mientras que ella ha perfumado mis pies, por lo cual, yo te aseguro que sus pecados han sido perdonados, pues mucho es lo que ha amado. En verdad te digo, que aquel al que poco se le perdona, poco ama; al que mucho se le perdona, mucho amor muestra, de la misma forma que quien más ama más perdona, o aquel que más perdona más amor muestra, pues la máxima demostración de amor es el perdón.

Entonces Jesús se acercó a María Magdalena y le dijo:

-Tus errores y tus muchos pecados te son perdonados porque amaste mucho. Vete en paz y no peques más, tu fe te ha salvado.

**…María Magdalena lloró porque nunca había recibido tanta comprensión de alguien, y entendió que el verdadero tesoro es “la capacidad de amar”. Simón comprendió que una prostituta, o cualquier persona, por muy mala que sea (o que sea considerada mala por la gente), también tiene el derecho de arrepentirse sinceramente, de cambiar, de amar y ser amada. De allí en adelante, Jesús ganó a una seguidora más y a un amigo fariseo, el cual de vez en cuando apoyaba económicamente a Jesús, para que le diera de comer a sus discípulos y a las demás personas…**.   

Judas, quien estaba presente y ya era tesorero de todos los discípulos, dijo:

-Guardemos ese perfume tan caro para venderlo luego y ayudar a los pobres.

- A los pobres siempre los tendrán, en cambio, a mí sólo me tendrán un momento –le contestó Jesús.

Luego Jesús le dijo a María Magdalena:

-Guarda este perfume para que lo unten en mi cuerpo cuando mi día llegue y ya no esté con ustedes.

Este fue el primer aviso de su muerte, un aviso que nadie entendió en ese momento.

Una tarde, Jesús le dijo a sus discípulos: “Atravesemos al otro lado del mar”.  Así lo hicieron, y salieron en muchas barcas. Jesús se durmió, y a la mitad del camino, los vientos empezaron a soplar muy fuerte, llovía, y las olas embestían con tanta brusquedad a la barca que ésta se llenaba de agua cada vez más. Los discípulos espantados despertaron a Jesús; le dijeron: “Maestro, sálvanos, ¿qué no te preocupa que nos vamos a ahogar?”. Entonces Jesús se levantó y alzando su mano al cielo regañó a los vientos y les dijo: “Basta, silencio, cálmense”.  Inmediatamente los vientos se calmaron y volvió la tranquilidad. Jesús miró a sus discípulos y les dijo: “¿Por qué se acobardan?, ¿qué pasó con su fe, no la tienen todavía?” Los discípulos, todavía temerosos, se decían unos a otros: “¿Pues quién será este hombre a quien los vientos y el mar le obedecen?”

Llegaron por fin al otro lado del mar, a la tierra de los gerasenos. Allí, delante de todos sus discípulos, curó a un hombre que estaba poseído por unos espíritus impuros que se hacían llamar “legión”. Cuando se curó, el hombre anduvo por todas partes contando lo que Jesús había hecho por él.

Cuando cruzaron el mar de regreso al otro lado, los esperaba mucha gente. Esta vez, llegó el jefe de una sinagoga llamado Jairo, quien al ver a Jesús, se echó a sus pies, y suplicándole le dijo: “Mi hija se está muriendo, ven por favor a ponerle tus manos encima para que sane y le salves la vida”. Jesús fue con él, había mucha gente, y una mujer que estaba enferma desde hace mucho tiempo tocó a Jesús por la espalda sin su consentimiento, e inmediatamente quedó curada. Jesús, al sentir esto, se volteó y dijo: “¿Quién me tocó? Sentí el poder que salió de mi cuerpo”. La mujer, apenada, se echó a sus pies y confesó. Jesús le dijo: “Hija, tu fe te ha salvado. Vete en paz y sigue sana de tu enfermedad”. Jesús y Jairo siguieron caminando. Cuando se aproximaban a la casa de Jairo, unos hombres llegaron para darle un recado a éste, le dijeron: “Jairo, tu hija ha muerto, para qué sigues molestando al maestro”. Al oír esto, Jesús le dijo a Jairo: “No temas, sólo ten fe”. Cuando llegaron todos a la casa de Jairo, Jesús dijo delante de todas las personas que se encontraban allí: “¿Por qué están haciendo tanto alboroto y llorando?, la niña no está muerta, sólo está dormida”. Todos se enojaron y un amigo de Jairo llamado Tomás dijo: “¡Cómo te atreves a hacer ese tipo de bromas!, si yo mismo comprobé que estaba muerta”.  Jesús sólo le permitió a Jairo, a la madre de la niña, a Simón, a Santiago y a Juan entrar con él a la alcoba en donde estaba ésta. Cuando Jesús estaba enfrente de la niña, tomó su mano y le dijo:

-Talita kumi (que quiere decir: ¡muchachita levántate!)

Al oír esto, la niña inmediatamente abrió los ojos, se levantó y empezó a caminar. Jesús le dijo a los padres de la niña que le dieran de comer a ésta y les pidió que no le contaran lo sucedido a nadie. Después de eso, Jairo invitó a comer a Jesús, pues hizo una comida en honor a lo sucedido. Tomás se acercó a donde estaba Jesús y le dijo:

-Jesús, perdóname por cómo te traté, pero yo no sabía quién eras, no sabía que la niña estaba dormida. Aún no lo puedo creer, yo mismo comprobé y vi que la niña estaba muerta.

- ¿No puedes creer sin mirar? –le preguntó a Jesús.

-Algunas veces sí, a veces creo que estoy seguro de lo que creo, pero luego algo sucede y mi mente se nubla y mi fe se desvanece –dijo Tomás.

-Dudas mucho Tomás, has de querer estar seguro –le señaló Jesús.

- La verdad, sí –le dijo Tomás.

- Entonces sígueme, sé mi discípulo –le propuso Jesús.

- ¿Quieres decir dejar mi trabajo, mi vida y todo? –preguntó Tomás.

- Sí –contestó Jesús.

- No sé –dijo Tomás.

- ¿Todavía tienes dudas de seguirme? –indagó Jesús.

- No, pero mi patrón no me dejará –le respondió Tomás

Jesús llamó a Jairo y le preguntó: “¿Dejarías que tu trabajador Tomás fuera mi discípulo?”. Jairo accedió con gusto. Desde entonces, Tomás se unió a Jesús. 
             
Jesús continuó enseñando en todos los pueblos en los que podía, pero, como eran muchos los lugares a los que tenía que ir, le pidió a sus discípulos ayuda. Los organizó de dos en dos y les dijo:

- A ustedes les doy la habilidad de echar a los demonios que poseen a las personas y de curar toda clase de enfermedades, así como de enseñar la palabra de Dios a todos los hombres. Han recibido la enseñanza abiertamente y sin que se les pidiera algo, deben darla, entonces, sin pedir nada, al trabajador no le falta la comida. Cuando lleguen a una casa toquen la puerta y digan: la paz sea en esta casa, si los reciben entren y den a conocer la palabra de Dios, si no los reciben y les cierran las puertas, sigan sus caminos. No se preocupen por lo que tengan que decir, el espíritu del padre hablará a través de ustedes. Los mando como ovejas entre lobos, sean, pues, precavidos como serpientes e inocentes como la paloma. No crean que sólo he venido a traer paz a la tierra, también traigo guerras, he venido a poner al hijo contra sus padres. Los enemigos del hombre estarán en su propia casa. El que no se niegue primero a sí mismo, tome su cruz y me siga (dando a entender seguir la voluntad del padre celestial), no conocerá el reino de los cielos. El que quiera salvar su vida, la perderá, pero el que dé su vida por causa de Dios y su palabra, la salvará.

**…De estas palabras que dijo Jesús, lo que ha dado lugar a más discusiones es el hecho de que Jesús diga que ha venido a traer guerras entre los miembros de una familia. Jesús sabía que las personas de aquella época estaban acostumbradas a ciertas ideas-enseñanzas impuestas por los profetas y las leyes anteriores, por ejemplo, antes a los ladrones se los castigaba cortándoles una mano. Moisés decía que si alguien le hacía daño a otra persona debía recibir el mismo daño en castigo, “ojo por ojo”, es la frase que encierra esta idea. Había también muchas otras leyes y costumbres inhumanas, que las personas adquirieron de sus antepasados. Jesús perfeccionó las leyes, hizo que éstas se adecuaran a la razón y al amor (humanidad), de modo que la nueva mentalidad de perdonar a los enemigos y amar a todo el mundo significaba que las personas que empezaran a cambiar tendrían muchas discusiones y problemas con las demás personas que todavía estaban acostumbradas a las leyes, pensamientos, ideas, costumbres y sentimientos antiguos. Por lo anterior, Jesús sabía que una vez que las nuevas generaciones aprendieran su filosofía, tendrían conflictos con las personas que estaban acostumbradas y condicionadas por las antiguas y erróneas informaciones-interpretaciones-costumbres. Por eso Jesús llamaba familia o hermanos a todos por igual y se olvidó de su familia de sangre (no significaba que no los amaba), pues quería una transición o evolución mental en las personas tan grande que fuera capaz de igualar al cambio que hubo entre el mono y el hombre (ya que el cerebro actual sí tiene suficiente desarrollo físico para lograr el cambio, es decir, el cerebro actual es perfecto, el error sólo está en los datos que a veces contiene).

Jesús quería que las personas se dieran cuenta de que en realidad aman a todo el mundo, pero también quería que cada cual apreciara o quisiera a todo el mundo por igual con la misma intensidad, y no sólo que apreciaran y quisieran mucho a unos cuantos. Por eso decía que cada cual debe negarse a sí mismo (negarse a sí mismo significa que uno, en ocasiones y sólo cuando es necesario, debe olvidarse de la satisfacción propia para beneficio de los demás, es decir, controlar el instinto para dominar el orgullo y egoísmo) y tomar su cruz (la cruz representa la renuncia a las creencias-interpretaciones-informaciones-aprendizajes erróneos a los que las personas estaban, y están, acostumbradas, mismas que le traían, y le traen, sufrimientos, conflictos y guerras al mundo). El cambio implicaba (e implica) ser diferente a los demás, es decir, ser completamente racional, y actuar de acuerdo con la verdad, la conciencia, la justicia y el amor. La cruz también representa el esfuerzo (sufrimiento) que a veces uno tiene que hacer para olvidarse de la auto satisfacción con la finalidad de la satisfacción ajena (amar).

Cuando Jesús dice: “El que quiera salvar su vida, la perderá”, se refiere metafóricamente, a que el terco que sólo ve el beneficio propio, que quiere todo nada más para él, que es egoísta y no admite el amor en su corazón y mente, seguirá siendo como todos los demás, con todo y sus consecuencias, las cuales sabemos que no le traerán nada bueno. Es probable que una persona egoísta tarde o temprano tenga conflictos con los demás, y puede pasar que estos apaguen su vida. Por esta razón, pienso que Jesús dijo que una persona egoísta perdería la vida refiriéndose a dos cosas: a que terminen por matarla, o que terminaría por quedarse sola y ser desdichada, muerta en vida, rechazada por todos, ya que ese es el destino de los seres egoístas, quedarse solos, no admitir su propia culpa y culpar a los demás. Por el contrario, cuando Jesús dice: “Pero el que dé su vida por causa de Dios y su palabra (amar), la salvará”, da a entender que aquel que a veces, y sólo cuando sea necesario, sacrifique sus satisfacciones propias para hacer que los demás también sean felices (dar algo sin esperar recibir algún beneficio económico o material), aparte de sentirse feliz con el gozo ajeno, también será engrandecido y apreciado por los demás (aunque, como se dijo antes, dar no es una obligación), de esa manera los demás lo amarán. Así, en lugar de perder su vida la salvará y sentirá el verdadero reino de Dios (felicidad total). La persona que haga esto se habrá dado cuenta de que cada uno de nosotros los seres humanos, somos sólo un pedazo de energía prestada que pertenece a un todo o universo, por lo que debemos amar o sentirnos unidos a los demás seres vivientes o energías convertidas en materia, para lograr complementarnos y sentirnos una sola energía, una sola persona. En este sentido, creo que ese sentimiento al que llamamos amor es una especie de anticipo de ese sentimiento eterno que experimentaremos cuando nos unamos finalmente a esa energía total transformadora u orden cósmico, de la cual provenimos y formamos parte al mismo tiempo. ¿Alguna vez te has aproximado a alguien a tal punto que cuando estabas con esa persona te sentías un mismo ser, que cuando estaban juntos el tiempo parecía detenerse, y el universo se les hacía pequeño, pues se sentían infinitos, se sentían una sola conciencia?, Si alguna vez has experimentado esto, entonces has sentido el amor verdadero, que proviene de la capacidad de amar que todos poseemos…**.

Al oír todas aquellas palabras, Judas estaba bastante convencido de que Jesús era el hijo de Dios. Sin embargo, como Jesús le dijo que tendría la habilidad de curar a los enfermos, se preguntó: “¿Podré acaso curar a alguien?” Y se dijo: “Si lo hago, habré comprobado lo que pienso, que realmente Jesús es hijo de Dios”. Entonces Judas se encontró con un ciego y, aún con ciertas dudas en su interior, puso sus manos sobre aquel hombre, y éste recuperó la vista. Judas no lo podía creer. Enseguida fue a ver a Barrabás, pero en el camino se quedó dormido. Cuando despertó, se preguntó si todo había sido sólo un sueño o realidad. Al verlo, Barrabás le dijo:

-Ya has tenido muchísimo tiempo para hablar con Jesús, ¿lo hiciste?

- La verdad, no lo he hecho –admitió Judas.

- Dime por qué no –siguió Barrabás.

- Desde que me mandaste a seguirlo, lo observé, escuché todas sus enseñanzas, luego él me escogió como uno de sus discípulos. Al principio dudaba, pero luego, al oírlo y ver personalmente los milagros que hacía, me convencí de que en realidad es hijo de Dios, como él dice. Le devolví  la vista a un ciego en su nombre, por lo que pude comprobar que era verdad la habilidad que nos dio para curar. Yo estoy convencido de que lo mandó Dios y no me atreví a decirle nada acerca de nuestras intenciones contra el gobierno –dijo Judas.

- Nos has fallado. No dudo de lo que viste, pero no podemos abandonar a nuestra gente. Por ahora tú ya no le digas nada, nosotros veremos y esperaremos la oportunidad para que nos ayude a derrocar al gobierno romano. Tenemos que utilizarlo –dijo Barrabás.

Judas volvió con los otros discípulos y continuó con el mandato de Jesús.

Al mismo tiempo, por aquel entonces, Juan, El Bautista, fue degollado, por orden de Herodes Antipas, el cual lo había encarcelado influido por su esposa, que odiaba a Juan por haberlos criticado. Cuando Jesús recibió estas noticias, se sintió triste, porque quería mucho a su primo y sabía que su propio tiempo ya se le estaba terminando.

Los apóstoles regresaron de su misión y le dieron cuentas a Jesús de todo lo que habían hecho y enseñado. Luego se puso a enseñarle una gran multitud. Los discípulos le dijeron a Jesús:

-Señor, este es un lugar retirado y ya es tarde. Dile a la gente que vaya a los lugares vecinos para comer algo.   

-Denles ustedes de comer –dijo Jesús.

-¿Qué  iremos a comprar 200 denarios de pan para darles de comer? Es muy poco -contestaron.

-¿Cuántos panes traen?-preguntó Jesús.

- La gente tiene sólo cinco panes y dos pescados –dijeron los discípulos.

Jesús tomó los cinco panes y los pescados, miró hacia el cielo y dijo:

-Padre, gracias te doy pues tú eres el que nos das el pan de la tierra.

Luego se los dio a sus discípulos y les ordenó darle de comer a las personas que estaban allí, eran aproximadamente cinco mil. La multitud se quedó admirada de cómo se multiplicaban los panes y los pescados, hasta que todos estuvieron satisfechos.

Un día mientras Jesús caminaba con sus discípulos, rodeado de mucha gente, un hombre se le acercó y de rodillas le dijo:

-Señor, ten compasión de mi hijo: es epiléptico y sufre horriblemente. Se lo traje a tus discípulos y no pudieron curarlo.

-¡Oh, generación incrédula, perversa y descarriada!, ¡¿hasta cuándo estaré con ustedes, hasta cuándo tendré que soportarlos?! Traigan al muchacho –dijo Jesús.

Cuando tuvo al muchacho frente a él, lo curó delante de todos. Sus discípulos le preguntaron:

-¿Por qué no pudimos curarlo?.

- Por su falta de fe –respondió Jesús-. En verdad les digo, que si tuvieran tanta fe como un granito de mostaza, le dirían a esa montaña, múdate de aquí para allá, y se mudaría, y nada sería imposible para ustedes.           

En aquel momento se le acercaron unos fariseos y le dijeron:

-¿Por qué violan tus discípulos las tradiciones de nuestros mayores? Es pecado comer sin lavarse las manos.

- ¡No han entendido todavía! Siguen ciegos, ¿por qué violan todos ustedes el precepto de Dios por causa de sus tradiciones? –les respondió Jesús-. Dios ha dicho: no me den ninguna ofrenda o sacrificio, mejor honren y amen a sus padres, a sus hermanos y a su prójimo; sin embargo, ustedes le dicen a las personas: es mejor llevar una ofrenda al templo y ya no tendrán que honrar a sus padres, no importa que estén peleados entre hermanos. En verdad les digo, que con esto han nulificado el precepto de Dios (amar), por causa  de una tradición, ¡hipócritas! Con razón el profeta Isaías dijo en nombre de Dios: “Este pueblo me honra sólo con los labios, porque tienen su corazón y su mente lejos de mí. En vano dan culto enseñando doctrinas que no son otra cosa más que mandatos de unos hombres para otros hombres; se manipulan todos entre sí solo por conveniencias”. Escuchen y entiendan de una buena vez, lo que mancha al hombre no es lo que entra por su boca, sino lo que sale de su boca, porque la boca habla de lo que está lleno la mente y el corazón.

Al oír esto, los discípulos le dijeron a Jesús.

- Pero, maestro, no es bueno hacer enojar a los fariseos y al gobierno.

- Toda planta que mi padre no haya plantado será arrancada. Déjenlos, son unos guías ciegos que guían a otros ciegos, si un ciego sirve a otro ciego de guía, inevitablemente los dos caerán un día en algún hoyo.

Una vez que los fariseos se retiraron enojados, los discípulos le dijeron a Jesús:

-Maestro, explícanos mejor esa parábola.

- Quiero decir que todo aquello que entra por la boca, no entra al corazón (a la mente), va a dar al estómago, y luego se desecha, pero las cosas que salen de la boca sinceramente, esas sí vienen del corazón (de la mente), y esas cosas, sí son malas, sí manchan al hombre. Es que del corazón (de la mente) salen los pensamientos buenos o malos, de los malos salen acciones malas: adulterios, robos, falsos testimonios, palabras injuriosas, y todas esas acciones que sí manchan al hombre. El comer o beber sin lavarse las manos no mancha al hombre.

**…Jesús  dijo que no es lo mismo creer, que estar seguro porque se sabe algo, Cuando las personas estén seguras y sepan de que un orden cósmico superior existe, y que gracias a este, que es el propio universo, es que podemos existir y tener nuestros pensamientos, emociones y sentimientos, entonces estarán seguros de que si existe el amor verdadero y entonces, se amarán de verdad, pues todos somos uno, porque el universo es uno y de él formamos parte. Por esto, también Jesús enfatizó en su época el hecho de que, en ocasiones, algunas tradiciones no sirven de nada, sólo nos desconcentran y nos hacen inconscientes del verdadero propósito de un ser humano, que es de amar. En la actualidad las personas siguen creyendo en tradiciones que están equivocadas y los inducen a comportamientos erróneos. Son costumbres de épocas antiguas que se vienen repitiendo de generación en generación, y que ha sido impuestas por otras personas por diversos motivos, como sus propios malos aprendizajes del pasado, sus conveniencias, confusiones, miedos e ignorancia. Esto ha dado como resultado, que las personas no dejen manifestar a su capacidad de amar como debe de ser.           

Algunas de estas costumbres son, por ejemplo:

1) La creencia de que Dios es una persona que está en un lugar llamado “cielo”, así como, la creencia de que Satanás es otra persona o ser que vive en un lugar llamado “infierno”. Es decir, como ya se dijo antes, se ve a Dios como una persona o ser que no está dentro de uno. En esto tienen razón los ateos. Pero según la definición etimológica de la palabra dios, nos muestra que solo se refiere a LO QUE NO CONOCEMOS O NO PODEMOS CONOCER DEL UNIVERSO. Y que esto es muy independiente a que si existe un orden o fuerza cósmica superior e independiente a la conciencia humana, que hace posible la vida y la mantiene constante.

2) Dar una ofrenda o un sacrificio (sea económico, físico, organismo viviente, etc.) a Dios o al ser imaginario llamado Satanás. Mejor es perdonarse, perdonar, estar en paz con uno mismo y con todos, y amar a los demás, que llevar una ofrenda de cualquier clase a un altar vacío, no se necesitan sacrificios o regalos para seres imaginarios o proyecciones de nuestra propia personalidad egocéntrica, sólo se necesita amor, perdón, misericordia, buena fe, justicia y bondad entre todas las personas del mundo.

3) Rezar, alabar o dar culto a imágenes, y estatuas de cualquier tipo (tal y como se hacía en la antigüedad en los templos, y todavía se hace, para que obtengan beneficio económico unos cuantos), o dar culto a personajes imaginarios o seres personificados con nuestras mentes, como Satanás. Con estas acciones se contradice el avance humano en la razón y en su sentir, pues el único ser del cual formamos parte del universo mismo. Él no sólo está en el exterior, también está en nuestro interior, así que si le hacemos un bien y amamos a alguien, entonces amamos al universo y nos demostramos que nos queremos a nosotros mismos. El mal y la idea errónea de Satanás, el diablo, lucifer, etc., solo son manifestaciones de cuando no tenemos a amor en nuestros corazones, es decir, cuando somos egoístas en mayor proporción.

4) La idea errónea de que la capacidad mental-cerebral de amar y el amor no existe, así como confundirlo con muchos sentimientos que no tienen nada que ver con él, como el efecto y adicción del flechazo o infatuación, la atracción sexual, la necesidad de compañía para no sentirnos solos, la necesidad de aceptación, de reconocimiento y vanidad. Estos son sentimientos que se fundan en la conveniencia (ya sea física, emocional, mental, sexual, etcétera).

5) realizar costumbres o rituales arcaicos, que provienen de la antigüedad, y que las instituciones religiosas usan para mantener sumidos a los humanos en una confusión e ignorancia total o parcial acerca de las verdades del pasado de tales instituciones para controlar y manipular a los seres humanos y negarles así su libertad mental genuina, y no inhibir su capacidad mental y consciente de amar. (ver reportaje de la semana santa como ejemplo).
    
Estos ejemplos anteriores, son sólo unos pocos casos de las muchas creencias erróneas o costumbres que las personas se han transmitido y enseñado de generación en generación a través de muchos siglos y que no sirven para nada, sólo para causar confusiones y acrecentar la superstición-ignorancia en las actuales y futuras generaciones. No tiene caso que las personas se sigan sintiendo culpables por no obedecer estas tradiciones, impuestas por unos cuantos hombres para su beneficio propio o para manipular a otros cuantos. Lo único que han logrado estas costumbres es que la capacidad de amar de los humanos no salga de su interior con todo su esplendor, brillo y con una luz resplandeciente que logre iluminar con toda su intensidad a los demás. Por este hecho las personas siguen estando ciegas y guían a otras personas haciendo que conserven su ceguera o ignorancia, por lo que la humanidad no avanza mentalmente y todo sigue igual. La mayoría de personas no se dan cuenta de que los buenos o malos pensamientos, comportamientos, costumbres y acciones presentes, son consecuencia de sus buenas o malas informaciones-enseñanzas del pasado…**.

Al llegar a la orilla de un lago, Jesús le dijo a sus discípulos que se embarcaran y se fueran por delante de él, hasta el otro lado de ese lago, mientras despedía a la muchedumbre. Una vez que los discípulos estaban a la mitad del camino, vieron a Jesús dirigirse hacia ellos caminando sobre el agua, pensaron entonces que era un fantasma, pero Jesús les dijo:

-Tranquilos, soy yo, no tengan miedo.

-Señor, si eres tú, haz que vaya a recibirte sobre las aguas.

- Pues ven.

Simón empezó a caminar sobre el agua en dirección a Jesús, pero al ver el viento tan fuerte tuvo miedo, dudó y cuando vio que se estaba hundiendo dijo:

-Sálvame, señor.

Jesús lo tomó de la mano y le dijo:

- Hombre de poca fe, ¿por qué dudaste?

Los discípulos se decían entre ellos: “¡Este verdaderamente es el hijo de Dios!”.

Después de cruzar el lago, llegaron a Genasaret. Allí Jesús siguió enseñando, y curando a muchos poseídos, sordos, tartamudos, cojos, ciegos, así como a personas con toda clase de enfermedad.

Entre los fariseos había un hombre llamado Nicodemo, quien se enteró de todos los milagros y todas las enseñanzas de Jesús. Una noche fue a visitarlo y le dijo:

-Rabí, estamos convencidos de que Dios te ha enviado a enseñarnos, porque si no, no podrías hacer los milagros que haces. No hay quien pueda hacerlos aquí en la tierra a menos que Dios esté con él.

-En verdad te digo Nicodemo, que si el hombre no vuelve a nacer, no podrá ver el reino de Dios –le contestó Jesús.

-¿Pero, cómo puede uno nacer otra vez siendo ya viejo?, ¿acaso podrá uno entrar otra vez en el seno materno para nacer? –le preguntó Nicodemo.

-Lo que nace de la carne es carne, y lo que nace del espíritu es espíritu, no te asombres que te diga todo esto. El viento sopla y va hacia donde quiere, lo puedes escuchar, pero no sabes y no puedes ver de dónde viene o hacia dónde va, así es todo aquel que nace del espíritu –le explicó Jesús.

-Pero, ¿cómo pueden suceder estas cosas? –indagó nuevamente Nicodemo.

-Tú eres maestro y sabio de Israel y, sin embargo, no entiendes estas cosas. Ustedes sólo hablan de lo que saben y sólo dan testimonio de lo que ven, si yo te he hablado de cosas terrenales y no me has comprendido, ¿cómo me creerás o entenderás si te hablo de cosas celestiales?, Yo he sido enviado por mi padre para que todo aquel que crea en él, no perezca, sino que tenga vida eterna. Dios le tiene tanto amor al mundo que mandó a su hijo unigénito, no para condenar al mundo, sino para que a través de él se salve la humanidad (se refiere a salvar a través de las enseñanzas que da este hijo). Los hombres se condenarán y destruirán solos si prefieren las tinieblas y la obscuridad de la ignorancia, pero si eligen la claridad y la luz de la sabiduría, de la verdad, de la justicia y del amor, entonces se salvarán y verán el reino de los cielos (la verdadera felicidad).

Nicodemo comprendió el mensaje y se fue feliz. Desde entonces él y otro fariseo llamado José de Arimatea se unieron a la causa de Jesús en secreto. No lo seguían en público, pero lo apoyaban económicamente y, en ocasiones, hasta abogaban por Jesús y lo defendían de las malas palabras e intenciones de los demás fariseos que lo consideraban peligroso.
  
**…Nicodemo comprendió que un hombre debe nacer de nuevo, pero mentalmente, no carnalmente. Esto quiere decir que una persona nace de nuevo con la mente cuando desecha lo erróneo y falso de sus antiguas enseñanzas y costumbres, y conserva lo bueno, correcto y verdadero que hay en su mente. Jesús se refería, como ya se ha mencionado antes, a un cambio en el interior de la mente y el corazón de las personas, esta es la única manera de conocer el reino de los cielos (la felicidad, la paz y el amor). así las personas tienen que elegir si continúan en las tinieblas de la ignorancia y de la inconsciencia colectiva, que es igual a sufrimiento interior-exterior, o si prefieren conocer el reino de Dios, que es luz de sabiduría, verdad, justicia y amor e igual a la felicidad interior y exterior; esta luz de verdad ilumina a todos los hombres, y precisamente, el método científico es el instrumento para llegar a la verdad universal, para ir descubriendo y conociendo a Dios (lo que no se conoce del universo) poco a poco y paso a  paso.                      

Las personas de esa época malinterpretaron esas palabras y, desde entonces hasta la fecha, la gente cree que será perdonada o salvada por medio de una persona llamada Jesús. En lugar de aprender sus enseñanzas de amar, se concentran en adorar y rezarle a un inútil crucifijo y a otras imágenes o estatuas, tal y como lo hacían los fariseos en aquella época. Esto contradice las enseñanzas del propio Jesús, quien dijo que sólo por medio del cambio interior se puede aprender y llegar a perdonarse y amar sinceramente a los demás, y automáticamente cada cual se habrá salvado, pues sentirá el reino de Dios, o amor, en su corazón.

La frase: “El que crea en Dios no perecerá, sino que tendrá vida eterna en el reino de los cielos”, fue interpretada por las personas de la época como: “El que crea en Dios nunca morirá y vivirá eternamente feliz con su conciencia en un lugar de vida eterna llamado cielo”, pero, en realidad, esa frase sólo dice que el que crea y esté seguro o consciente de la existencia de esa fuerza o energía cósmica superior llamada universo, conseguirá que su mente no viva en la ignorancia y que no esté muerta en vida (pues aumentará su conocimiento y conciencia cada vez más). Esa persona no será más un ser esclavo, lleno de la obscuridad de la ignorancia y de las dudas, y así tendrá vida eterna, es decir, vivirá en el reino de los cielos, es decir, la verdadera felicidad de la mente y el corazón, al ser una mente libre y feliz internamente, y esto, por lógica, trae por consecuencia, felicidad también en lo exterior.   

Desgraciadamente todos los errores del pasado repercuten y nos dañan a nosotros en el presente. Jesús sólo se refería a la felicidad interior-exterior cuando hablaba del reino de los cielos, sin embargo, las personas del pasado lo malinterpretaron, y desde entonces hasta la fecha, la mayoría de la gente sigue creyendo que hay un lugar llamado cielo a donde irán después de muertos si se portan bien. Jesús sólo hablaba de una fuerza transformadora de vida, pero nunca dijo que fuera una persona. Jesús se refería al sufrimiento interior-exterior de cada persona si tomaba el camino del egoísmo, cuando hablaba de obscuridad o tinieblas de la ignorancia, sin embargo, las personas del pasado lo malinterpretaron, y desde entonces hasta la fecha, la mayoría de la gente piensa que existe un lugar llamado infierno, al cual se irán después de muertos si se portan mal. Jesús sólo hablaba de controlar al egoísmo para beneficio mutuo, cuando decía que había que resistirse al tentador, es decir poner freno a la orden que proviene de nuestras células (instinto de supervivencia); sin embargo, las personas del pasado lo malinterpretaron, y desde entonces hasta la fecha, la mayoría de la gente sigue creyendo en la existencia de un ser exterior a nosotros llamado demonio o Satanás que está en el infierno. Desde entonces hasta la fecha las personas continúan siendo inconscientes, viviendo ciegos en la obscuridad de la ignorancia y desconocimiento, siguen matando, asesinando, y sufriendo sólo por erróneas interpretaciones heredadas por personas ignorantes e inconscientes de la verdadera finalidad de la vida, con esto se demuestra, que el sufrimiento en el mundo no es a causa de dios, de santanas, ni de ningún ser inventado o imaginario, sino de la propia ignorancia y mal interpretaciones de los seres humanos, que provoca conductas agresivas y destructivas a sus semejantes…**.

Un día Simón le pregunto a Jesús:

-Maestro, ¿cuántas veces que me ofenda mi hermano le tendré que perdonar?, ¿acaso hasta siete veces?.

- No te digo que sólo hasta siete veces, sino hasta setenta veces siete. Perdona hasta el número de veces que tú quisieras que los demás te perdonaran a ti. Por eso el reino de mi padre es semejante a un cierto rey que quiso arreglar sus cuentas con sus súbditos, entonces mandó que le trajeran a un hombre que le debía diez mil talentos, como aquella persona no tenía con qué pagar, el rey mandó a que lo vendieran a él, a su mujer, a sus hijos y a todo lo que tuviera aquel hombre, para poder cobrarse. Pero aquel súbdito se puso de rodillas, suplicó y le dijo: “Tenme paciencia que te pagaré todo”. Con misericordia, el rey liberó a aquel súbdito, y hasta le perdonó la deuda. Al salir del palacio, el hombre se topó con otro que le debía cien talentos; lo agarró del cuello, apretó y le dijo: “Págame lo que me debes”. Aquella persona se hincó y le suplicó: “Tenme paciencia y te pagaré”, pero el mal súbdito no quiso y lo echó a la cárcel. Cuando el rey se enteró de esto por medio de unos testigos, mandó a traer de nuevo a ese súbdito y le dijo: “Mal súbdito, te perdoné toda esa deuda, porque me suplicaste, ¿no debías tú también tener compasión de tu compañero, así como yo me compadecí de ti?”. Entonces el rey, enojado, lo entregó a los verdugos, y les dijo que no lo soltaran hasta que pagara toda su deuda. Lo mismo le hará mi padre celestial a ustedes si no perdonan a sus hermanos- dijo Jesús.  

- Pero, señor, aparte de perdonar, ¿qué debemos hacer? –siguió Simón.

- Si algún hermano tuyo comete una falta contra ti, ve a solas con él para aclarar las cosas, puede ser un malentendido, y perdónalo. Si te hace caso habrás ganado a un amigo o un hermano, pues es mejor ganar a un amigo por medio de la razón, que a un enemigo por medio de la violencia. El que es temido por muchos, a muchos ha de temer. Si no llegan a un arreglo la primera vez, consigue dos o tres testigos para que exista testimonio de tu buena fe, si la segunda vez no se arreglan, entonces, denúncialo justamente a las autoridades, llevando los testigos o pruebas, para que lleguen a un acuerdo con equidad –le explicó Jesús.

- Gracias, señor –le dijo Simón.

Jesús se vio obligado a darle de comer nuevamente a todas las personas que lo seguían y, como eran miles, tuvo que volver a hacer el milagro de reproducir panes y pescados, nuevamente dio gracias a Dios por el alimento que nos da de la tierra y la comida se multiplicó, dejando admirados a todos una vez más.

Los fariseos fueron a visitar a Jesús para probarlo de nuevo, esta vez, querían que les diera una señal celeste, para que demostrara que era hijo de Dios. Jesús les respondió delante de muchos seguidores:

-Cuando observan el cielo despejado, dicen que no habrá mal tiempo; cuando ven que el cielo se nubla, dicen que habrá tempestad, pues el cielo está triste; pueden entonces observar las señales del cielo, ¿por qué no pueden observar las señales de los tiempos? El reino de Dios está aquí, ahora, esta generación mala y perversa exige una señal del cielo, pero no se les dará ninguna, más que la de Jonás (dando a entender su resurrección de la muerte después de tres días).

Dicho esto Jesús hizo una pausa y agregó:

- Cuídense de las doctrinas falsas de los escribas y fariseos.

Un día Jesús tuvo que viajar de Judea a Galilea y para ello tuvo que atravesar Samaria. Los samaritanos y los judíos se odiaban: Jesús llegó a un pueblo llamado Sicar, fue al “Pozo de Jacob” y, como estaba cansado, le pidió a sus discípulos que trajeran provisiones. En tanto, se sentó junto al pozo y vio llegar a una samaritana que venía a sacar agua. Jesús le dijo:

-Por favor, dame de beber.

-¿Cómo es posible que un judío como tú, le pida agua a una samaritana como yo? –dijo la mujer.

- Si tú conocieras a Dios y al que te ha dicho: “Dame de beber”, tú le pedirías agua, y él te daría agua viva –le dijo Jesús.

- Ni siquiera tienes con qué sacar el agua y el pozo es profundo, ¿de dónde, pues, tienes esa agua viva? –dijo la samaritana.

- Todo aquel que beba de esta agua del pozo volverá a tener sed; pero aquel que beba del agua viva que yo le dé, jamás volverá a tener sed, porque el agua que yo le daré se convertirá dentro de él en una fuente de agua repleta de vida eterna –le respondió Jesús.

-Señor –dijo la mujer-, dame de esa agua, para ya no tener sed, para no venir más aquí a sacar agua.

- Anda, llama a tu marido y luego ven acá –le dijo Jesús.

- Yo no tengo marido –aclaró la mujer.

- Bien has respondido. Has tenido cinco maridos, pero el que ahora vive contigo, no es marido tuyo, por lo tanto, has dicho la verdad –continúo Jesús.

- Señor, ya veo que eres profeta. Nuestros padres hacen oración en esta montaña, pero ustedes los judíos dicen que Jerusalén es el lugar donde se debe hacer oración –dijo la mujer.

- Créeme, mujer, Dios está en todas partes, pero ya viene el tiempo en que ni en esta montaña, ni en Jerusalén adorarán al padre. La salvación viene de Jerusalén, pero ya llegó el tiempo en que los hombres adorarán al padre en espíritu y verdad, porque el padre quiere que así sea. Dios es espíritu, y los que lo adoren, deben de hacerlo con espíritu y verdad –le dijo Jesús.

-Ya sé que va a venir el Mesías, cuando venga, él nos explicará todo –dijo la samaritana.

- Ese Mesías, es el mismo que platica contigo –culminó Jesús.

Cuando los discípulos regresaron y vieron que Jesús estaba platicando con una samaritana, se sorprendieron, pero no hicieron preguntas. La samaritana dejó allí su cántaro, se fue a su pueblo y le dijo a todos:

-Vengan a ver a un hombre que me ha dicho todo lo que he hecho, ha de ser el Mesías.

Los samaritanos fueron a ver a Jesús, quien fue bien recibido y se quedó dos días con ellos.              

En otra ocasión, los discípulos de Jesús insistían:

- Maestro, por favor, ya come algo.

- Yo tengo un alimento que ustedes no conocen, mi alimento es hacer la voluntad de mi padre (amar y enseñar a las  personas a amar); ¿acaso no dicen ustedes: faltan cuatro meses para la cosecha? Pues yo les digo: alcen los ojos y miren, pues los campos ya están listos para la cosecha –les dijo Jesús.

**…Cuando Jesús le dijo a la samaritana que le daría agua viva o eterna, con la cual no tendría más sed, se refiere a darle la filosofía del amor verdadero, conociendo tal sabiduría, la mujer ya no tendría más dudas, pues la sabiduría es el amor. Si una persona ama y da felicidad a otros, independientemente de que reciba beneficios o felicidad de los demás, siempre y por siempre recibirá auto satisfacción, su propia capacidad de amar le producirá una fuente de felicidad interna que la bañará por siempre. De este modo nunca más volverá a tener sed de sabiduría, felicidad y amor. Jesús también explicó que el padre celestial es energía pura o espíritu, por lo que, al estar en todas partes y formar parte de todo y de todos, no necesita que lo adoren por medio de imágenes, estatuas, lugares especiales o incluso templos, sólo basta con que se haga su voluntad (apreciarse y amar a los demás), es por todo esto, que a sus discípulos les dijo que su alimento era hacer la voluntad de su padre celestial, es decir, amar, dándoles a entender en sentido figurado, que el amor es inherente a un verdadero ser humano y que este, debe de expresarlo fielmente para que demuestre que el propio universo (padre celestial), no se equivocó y valió la pena el haber existido y salido de él, hoy la ciencia ha descubierto que espíritu es sinónimo de energía, por lo que, ese término de espíritu, que significa “aliento de vida”, se ha sustituido solo por el de energía pura…**.

Jesús continuó con sus enseñanzas, y frente a los fariseos y algunos seguidores dijo:

-En verdad les digo, el hijo no puede hacer nada por sí mismo, si no ve al padre hacerlo primero; pues las cosas que hace el padre, las hace también el hijo, porque el padre ama al hijo y le enseña a hacer cosas aún más grandes. Así como el padre hace que los muertos se levanten y les devuelve la vida, también el hijo da la vida a los que él quiere. El padre no juzga a nadie, pues le ha encomendado al hijo esta tarea, para que todos honren al hijo, así como honran al padre. El que no honra al hijo amando a su prójimo, tampoco honra al padre que lo ha enviado. Así como el padre tiene vida dentro de sí mismo, también ha dado al hijo la habilidad de tener vida dentro de sí mismo y de darla por los demás. Yo nada puedo hacer por mí mismo, yo no juzgo, y si tengo que juzgar, mi juicio es recto, porque no quiero hacer mi voluntad, sino la voluntad del padre celestial que me ha enviado. Si yo doy testimonio acerca de mí mismo, no es válido mi  testimonio, otro es quien da testimonio de mí, y bien se yo, que ese testimonio que da de mí, es verdadero. El  padre que me ha enviado ha dado testimonio acerca de mí, a través de mis obras y milagros; ustedes nunca han visto ni escuchado a mi padre, ni tienen su palabra grabada en ustedes, puesto que no creen en aquel a quien él ha enviado. Busquen en las escrituras, ya que ustedes piensan que tienen en ellas la vida eterna, son ellas las que dan testimonio de mí, pero no quieren venir a mí para que tengan vida eterna. Gloria de hombres no la recibo yo, pues no tienen amor en sus corazones, sino orgullo y vanidad. Yo he venido en el nombre de mi padre celestial y no me aceptan, ¿cómo pueden creer ustedes que aspiran a recibir gloria los unos de los otros, y no buscan la única gloria y verdad que viene de nuestro padre Dios?

Los fariseos, al oír todas estas cosas, quisieron defenderse y al mismo tiempo dejar en ridículo a Jesús delante de sus seguidores. Le preguntaron:

- Dinos, Jesús, ¿puede uno repudiar a su mujer por cualquier motivo?

- Pues que no han leído que el creador al principio hizo al macho y a la hembra, y dijo: “Por esta causa, el hombre dejará a sus padres, se juntará con su mujer por su propia voluntad, y los dos serán una sola carne”. Pues, entonces, ya no son dos, sino una sola carne. Lo que unió Dios que no lo separe el hombre.

- Pero, entonces, ¿por qué dijo Moisés: “Dar un certificado de divorcio para repudiar a su mujer”? –le replicaron los fariseos.

- Moisés les permitió repudiar a sus mujeres, por la rudeza de sus corazones. Pero al principio no fue así, yo les declaro que quien repudie a su mujer, a no ser por motivo de infidelidad, y se case con otra, es un adúltero –les dijo Jesús.

Cuando Jesús se quedó solo con sus discípulos, les preguntó:

-¿Quién dice la gente que soy?

- Unos dicen que eres Juan, El Bautista, que ha resucitado. Otros que eres Elías vuelto a la vida –contestaron los discípulos.

-Y según ustedes ¿quién soy yo? –dijo Jesús.

-Yo digo que tú eres el Mesías, el hijo de Dios –le contestó Simón.

- Bienaventurado eres Simón, porque eso no te lo ha revelado la carne y la sangre, sino mi padre que está en los cielos. De ahora en adelante te llamare Pedro, que quiere decir roca, y sobre esta roca prevaleceré, y las puertas del infierno no tendrán efecto sobre ti, tu heredaras las lleves del reino –le dijo Jesús.

Luego, Jesús le dijo a todos sus discípulos:

- Sólo a ustedes les diré esto, pero no deben decírselo a nadie: mi hora no ha llegado todavía, pero pronto iré a Jerusalén; allí seré reprobado y rechazado por los sumos sacerdotes y los fariseos, me matarán, me crucificarán, pero al tercer día resucitaré de entre los muertos.

Pedro le dijo a Jesús en privado:

-Señor, ¡no lo quiera Dios! Si eso ha de pasarte, puedes impedirlo, no vayas a Jerusalén.

-No, Pedro, estás pensando cómo piensan los hombres, no como piensa Dios, Satanás habla a través de ti –le respondió Jesús.

Luego le dijo: “Retírate de mí Satanás”, y Pedro se fue de su lado. Después de un instante el tentador se fue y Jesús continuó su misión junto a sus discípulos.

**…Jesús una vez más da a entender quién es su padre celestial, esa infinita y eterna fuerza o energía transformadora de vida, a la cual pertenecemos, llamada universo. Dice que el hombre no ha descubierto la verdad, no ha hallado la verdad y al amor dentro de sí mismo, porque únicamente se concentra en querer ser reconocido y aceptado por los demás, se concentra en su orgullo, vanidad y egoísmo (no quiere o no ha aprendido a dominar sus impulsos instintivos). Con esto logra que haya vanidad, avaricia, envidia y otros sentimientos negativos en el mundo, que tan sólo traen infelicidad o sufrimiento en la vida de todos. El hombre no ha querido buscar al amor dentro de sí mismo, por eso aún no ha encontrado la felicidad eterna dentro de sí, y por eso hay maldad en sus corazones. Jesús aclara que cuando dos personas unen sus vidas por sus propias voluntades, se volverán una sola carne, si dos personas se aman, entonces sentirán que son una misma persona y conciencia. Jesús da a entender en sentido figurado que el hombre no puede separar o destruir lo que el padre celestial (fuente cósmica transformadora de vida) ha hecho, es decir, el hombre no puede destruir al amor entre dos o más personas y tampoco puede separar o destruir a esa unión o fusión de dos cuerpos llamado “hijo”. Los fariseos no entendieron bien esto y pensaron que Jesús se refería a que dos personas que están casadas no se pueden separar. Jesús le dice a Pedro que no piense como los hombres, es decir, que no se deje llevar por su impulso de conveniencia, instinto o tentador (Satanás), que mejor piense como lo hace el padre celestial, es decir, en beneficio de todos y que imponga la mente y la razón sobre el tentador, para que así, no sólo se beneficie uno mismo, sino también a toda la humanidad entera. Este es el mensaje que le quiere dar a Pedro cuando le dice: “Retírate de mí Satanás”. Las personas creen que esta frase significa que Pedro se fue del lado de Jesús, o que Jesús estaba expulsando a Pedro de su lado, pero, en realidad, Jesús no le dijo esa frase a Pedro, sólo se la dijo a sí mismo, pues estaba controlando al tentador por medio de su mente…**.

Seis días más tarde, Jesús se llevó a Pedro, a Santiago y a Juan hasta la cima de una montaña muy alta, delante de ellos, el rostro de Jesús resplandeció como el sol y su vestimenta brillaba. Los discípulos observaron a dos hombres, que también resplandecían, platicaban con Jesús. Según ellos eran Moisés y Elías (antiguos profetas o mensajeros de Dios). Pronto, Pedro le dijo a Jesús: “Señor, ¿es bueno estar aquí? Si quieres haré tres tiendas de campaña para ti y ellos.”

Pedro no terminaba de hablar cuando una nube luminosa los cubrió, y de esa nube salió una voz que dijo: “¡Este es mi hijo amado, escúchenlo!”.

Inmediatamente la nube y aquellos hombres desaparecieron, así que cuando todos bajaban de aquella montaña, Jesús les dijo:

-No teman y no le cuenten a nadie lo que han visto hasta que haya resucitado de entre los muertos.

Cuando todos los discípulos estuvieron reunidos, estos le preguntaron a Jesús:

-Maestro, ¿quién es entonces el más grande en el reino de los cielos?

Jesús llamó a un muchachito, lo puso entre sus discípulos y les dijo:

-En verdad les digo, que si no son semejantes a los niños en pureza y bondad, no entrarán en el reino de los cielos. El que se haga tan chiquito como este muchachito (refiriéndose a no poseer malicia y a disminuir el orgullo), será el más grande en el reino de Dios.

Jesús, por segunda vez, les dijo a sus discípulos:

-Ya casi llega la hora en la cual el hijo del hombre tenga que sufrir en Jerusalén, pero cuando resucite, estará sentado a la derecha del padre.

Santiago y Juan, al oír esto, se acercaron a Jesús y le dijeron:

-Maestro, queremos que nos hagas un favor.

-Díganme, ¿qué puedo hacer por ustedes? –les preguntó Jesús

-Queremos que nos dejes sentar contigo, uno a tu izquierda y el otro a tu derecha, cuando estés en tu reino –dijeron los discípulos.

-No saben lo que me están pidiendo –dijo Jesús.

-Sí, señor, sabemos -respondieron Santiago y Juan.

-¿Podrán beber el cáliz (sufrimiento) que yo he de beber? –dijo Jesús.

-Sí señor, podremos –dijeron los discípulos.

-El cáliz que yo he de beber, lo beberán, pero en cuanto a sentarse a mi izquierda o derecha, no es cosa mía decidirlo, esos puestos los ocuparán aquellos que han sido designados por mi padre celestial –les dijo Jesús.

Los demás, al oír aquella petición, se molestaron con Santiago y Juan, y le dijeron a Jesús:

-Maestro, ¿qué derecho tienen sólo ellos dos de pedirte tal privilegio? Todos nosotros también te hemos sido fieles, ¡no es justo!

Pero Jesús les aclaró a todos:

-Bien saben que los gobernantes egoístas de las naciones, dominan a todos los hombres de su nación y les hacen sentir su poder sobre los demás injustamente. Entre ustedes no debe ser así, el que quiera ser el más grande entre ustedes, hágase sirviente de los demás. Porque los primeros serán los últimos, y los últimos serán los primeros. Sean como el hijo del hombre que no vino a ser servido, sino a servir y a dar su vida por y para beneficio de todos.

**…En el caso de que la historia de Jesús haya sido cierta, hay muchas creencias sobre aquella aparición que presenciaron Santiago y Juan, algunos piensan que Jesús fue un extra terrestre enviado para enseñar a la humanidad una mejor forma de vida, y que, posiblemente, nosotros somos el resultado de un experimento extra terrestre (de los annunakis). Otros opinan que los discípulos alucinaron con alguna droga. Muchos otros creen que es puro cuento, cosas inventadas por hombres del pasado. Como ya anteriormente aclaramos en este escrito, sólo tomamos esta historia, precisamente como eso, como una gran historia con un gran mensaje de amor, sabiduría, de superación personal y paz. Mi opinión muy personal es que Jesús, sí es que existió, fue un ser humano con habilidades mentales superiores a las comunes que nosotros conocemos, y que aprovechó esas habilidades para enseñarle al mundo cómo convivir en armonía y lo más felizmente posible, trasmitiendo la verdad universal, que es igual a la sabiduría e igual al amor verdadero entre las personas.

Con el ejemplo de los niños y con la aclaración que Jesús le da a sus discípulos, nuevamente nos dice que aquel que sea puro y bueno de corazón como un niño, aquel que, aparte de sus necesidades, también se preocupe por las necesidades y las satisfacciones ajenas o se ponga en lugar de los demás, aquel que dé sin esperar recibir (es lo que quiere decir Jesús cuando habla en sentido figurado de hacerse pequeño, es decir, convertirse en servidor o controlar al instinto para disminuir el sentimiento de posesión, orgullo, vanidad, malicia y egoísmo), entonces será el más grande, poderoso o el primero en entrar al reino de los cielos (refiriéndose a ser muy feliz en su vida), pues se asemejará a un ser racional de energía pura (Dios). Es decir, habrá amado de verdad y habrá comprobado que amar y dar es más importante que recibir algo material, porque si el que espera recibir algo, no lo recibe, entonces se sentirá mal, insatisfecho e infeliz, y demandará lo que erróneamente cree que le pertenece; en cambio, el que sólo ama y da sin esperar algo de los demás (esto significa que uno debe ser autosuficiente en lo económico, emocional y mental), siempre será feliz, pues sabe que si recibe algo de los demás, efectivamente será feliz, pero también sabe que aunque nunca reciba algo de los demás, de todos modos se sentirá feliz y autosatisfecho, siempre se sentirá feliz dando y aceptando lo que le quieran dar libremente sin exigir. Su propia capacidad de amar, será su propia fuente de agua eterna que lo bañará por siempre de felicidad, y así, vivirá en el paraíso celestial. La frase: “Hacerse pequeño como un niño”, también dice en sentido figurado que el hombre debe recordar que cuando era niño nació sin ninguna barrera mental y sin prejuicios sociales, es decir, Jesús dio a entender que necesitamos ser como un niño, que debemos deshacernos de las costumbres erróneas que hemos adquirido para volver a ser buenos, puros de mente y corazón, perfectos como cuando éramos niños. A este proceso, Jesús lo llamaba “volver a nacer mentalmente”…**.

Jesús le pidió a sus discípulos que consiguieran un burro, pues casi había llegado la hora de ir a Jerusalén, y qué mejor que entrar humildemente, montado en un burro, en el templo principal. Al enterarse de esto, Judas fue a contarle a sus compañeros zelotes. Estos le dijeron:

-Es hora de aprovechar la situación. Si no, no tendremos otra oportunidad como esta.

-Pero, tomen en cuenta que esas no son las intenciones de Jesús. Él quiere ir allá para enseñar abiertamente en el templo, no para provocar una rebelión contra el gobierno romano. –respondió Judas.

-No importa, tuviste la oportunidad de convencerlo de que nos ayudara a derrocar al gobierno, pero no lo hiciste –dijeron los zelotes.

-No entienden, él realmente es el Mesías, el hijo de Dios. Ya les dije que él quiere un cambio interno mediante el entendimiento y no un cambio mediante la violencia –insistió Judas.

-A nosotros no nos interesa eso, si él no está de acuerdo, entonces lo manipularemos y nos aprovecharemos de esta gran oportunidad. Además, si él es realmente el hijo de Dios, como dices, entonces no tiene nada que temer, pues aunque el gobierno lo quiera dañar, él los detendrá con ayuda divina. Nadie le podrá hacer daño y nos ayudará a liberarnos de la esclavitud –le respondieron los zelotes.

-Ya se los advertí, si quieren violencia, entonces obtendrán violencia de los romanos, de aquí en adelante no cuenten conmigo para nada –culminó Judas.

Los zelotes pusieron al tanto a toda su gente de lo que iba a pasar, y todos acordaron ir junto a Jesús calmados hasta que llegaran a las puertas del templo. Una vez que Jesús entrara, atacarían.

Judas volvió con Jesús, el cual ya estaba en camino a Jerusalén. Por tercera vez le dijo a sus discípulos todas las cosas que le pasarían allí, para que cuando lo mataran no perdieran la fe.

Momentos más tarde, un joven, que era muy rico, se le acercó a Jesús y le dijo:

-Maestro, ¿qué debo hacer para ganar la vida eterna?

-Sólo obedece y cumple con los mandamientos de Dios –le contestó Jesús.

-Pero -dijo el joven-, si yo he cumplido con todos los mandamientos desde que era muy chico, ¿qué más me falta entonces?

-Si quieres ser perfecto, sólo te falta una cosa, anda y vende todas tus propiedades, reparte todo ese dinero a  los pobres y luego ven y sígueme.

Cuando el joven escuchó esto, se retiró muy triste, pues tenía muchísimos bienes.

Al verlo marcharse, Jesús le dijo a sus discípulos:

-En verdad les digo que es muy difícil que un rico entre en el reino de los cielos. Es más fácil que un camello pase por el ojo de una aguja, que un rico entre al reino de los cielos.

- Pero maestro, ¿entonces quién podrá salvarse? –le preguntaron los discípulos.

- Lo que es imposible para los hombres, para Dios no lo es, pues todo es posible para él y para el que tiene fe –respondió Jesús.

-Señor, todos nosotros hemos dejado muchas cosas atrás para seguirte, ¿qué pasara con nosotros? –volvieron a indagar los discípulos.

-Todo aquel que haya dejado tierras, hermanos, hermanas, padres, hijos, bienes, y otras cosas por mi causa y por la verdad del padre celestial, recibirá el dos por uno y obtendrá la vida eterna –les contestó Jesús.

**…Jesús le dice al joven rico que venda sus bienes, sólo para probar su sincera transformación interior (es similar a cuando en la historia de la biblia antigua, Dios le dice a uno de sus antiguos profetas que sacrifique a su único hijo, finalmente Dios no permite que lo haga, sólo es una prueba para que demuestre que realmente puede dominar a su instinto o tentador). Lo más probable es que si aquel joven rico le hubiera dicho a Jesús que vendería todos sus bienes, Jesús le habría contestado que lo siguiera inmediatamente, aunque quizás éste no sacrificara sus pertenencias. Por su parte, el joven rico creía que ganaría en realidad la vida eterna, es decir, creía que su cuerpo nunca moriría. Pero Jesús hablaba casi siempre en sentido figurado, vida eterna, significaba vivir plenamente feliz, amar, ser amado por todos y sentirse uno mismo con todo el universo, por eso Jesús le dice que únicamente tiene que obedecer los mandamientos de Dios (apreciarse a sí mismo para poder amar a los demás). Las personas han malinterpretado, hasta la fecha, la frase: “Es más fácil que un camello pase por el ojo de una aguja, que un rico entre al reino de los cielos”. La gente se la tomó muy literalmente y creyó que decía sencillamente: “un rico no puede entrar al reino de los cielos”; esto hizo que las personas pobres vieran a los ricos como personas malas y que los ricos no quisieran a los pobres, y peor aún, hizo que los pobres no quisieran ser ricos o prósperos por temor a sentirse malos. En realidad, Jesús, en sentido figurado, le dice esa frase a sus discípulos para que sepan que es más fácil que muchas cosas sucedan, antes de que un rico quiera dominar al tentador y, con sinceridad, se preocupe de amar, ya que muchas personas sólo se concentran en adquirir más y más bienes materiales, distrayéndose así, de amar. Jesús amaba a todas las personas por igual, no le importaba si eran ricas o pobres. Hablaba de un cambio interno que posibilitara que la gente le diera más importancia al amor que a los bienes y riquezas materiales. Por eso, le dice a sus discípulos que quien deje todo atrás por causa del amor, heredará la vida o felicidad eterna. Nunca dice que hay que olvidarse de los bienes, de la familia o de los padres, simplemente dice que no sólo hay que amar solamente a los bienes, a los padres, a la familia, sino a todo el mundo por igual…**.

Por fin, Jesús llegó a Jerusalén con una gran masa de gente. Algunos tendían sus mantos por donde Jesús iba pasando, montado en el burro, otros cortaban ramas de los árboles y las tiraban también sobre el camino (por eso la iglesia celebra el domingo de ramos en la semana santa). La multitud le gritaba: “Hosanna al hijo de David, bendito sea el que viene en el nombre del señor”. Todas las mujeres, niños, ancianos, y algunos hombres gritaban esta frase con sinceridad, convencidos de corazón de que Jesús era el Mesías. Pero, por otro lado, había muchísimos hombres que gritaban esa frase porque les convenía, ya que eran aliados de los zelotes.

Cuando Jesús estaba por llegar a las puertas del templo se dio cuenta que estaban los zelotes, y que lo querían utilizar para fines políticos y bélicos, entonces, por un momento se detuvo, miró a su alrededor, y unas lágrimas cayeron de sus ojos. Inmediatamente, Jesús desapareció de entre toda aquella multitud y todos aquellos hombres malintencionados no pudieron hallarlo.          

Por este hecho, los zelotes odiaron y culparon a Jesús, ya que no pudieron hacer lo que tenían planeado. Pero, al oír el relato de los acontecimientos, Barrabás dijo: “No se preocupen, pronto yo iré personalmente y hablaré con Jesús para convencerlo de que nos ayude”.

Luego de que todo el gentío se había dispersado, Jesús se reunió con sus discípulos y juntos entraron al templo. Cuando Jesús vio que dentro del templo vendían muchas cosas, se molestó y echó de allí a todos los mercaderes y compradores. Jesús les dijo: “La casa de mi padre será llamada casa de oración, más ustedes la han convertido en una cueva de ladrones”. Un escriba, al darse cuenta de este alboroto, salió a recibir a Jesús y le dijo:

-Rabino, mi nombre es Zerah, yo y mis hermanos seguimos tu misión con gran interés. Hemos oído cosas buenas de ti, pero lo que has hecho hoy nos sorprende, dinos, ¿acaso deseas destruir este templo?

El hombre hizo la pregunta con intenciones de que encarcelaran a Jesús si decía que sí. 

-El templo no es sólo de piedra, es la casa de Dios, no puede destruirse mientras Dios viva en él. Destruyan este templo y en tres días lo levantaré de nuevo – respondió Jesús, refiriéndose en sentido figurado al único templo de Dios, el cuerpo humano, y también a que él resucitaría en tres días.

-Tomó siglos construir este templo, ¿y tú dices que puedes reconstruirlo en tres días? –dijo el escriba.

-Tú lo has dicho, pero no lo has entendido –respondió Jesús.

-Rabino, entiendo mejor de lo que crees –insistió Zerah.

Zerah se retiró de allí y Judas se le acercó a Jesús y le dijo:

-Maestro, ese escriba quería recibirte amistosamente, quería comprender tu misión, ¿te parece sabio desalentarlo así? Tiene una de las mentes más abiertas en el Sanedrín.

-Abre tu corazón Judas, no sólo tu mente, abre tu mente, tus ojos y tu corazón –le respondió Jesús.

Judas fue a hablar con Zerah y le dijo que le diera una oportunidad a Jesús, que siguiera observándolo para que se diera cuenta de que era el hombre que realmente necesitaban como rey los judíos.

-¿Qué quieres exactamente que haga, Judas? –le preguntó Zerah.

-Que le des la oportunidad a Jesús de justificarse y de probar su verdad ante el Sanedrín –le respondió Judas.

-Cuando llegue el momento, te aseguro que él tendrá esa oportunidad, pero no me pidas que lo ayudemos a convertirse en rey de los judíos, Roma no entenderá a Jesús, no dejará de cobrar impuestos ni dará la independencia a los judíos –concluyó el escriba.

Por su parte, Jesús se dedicó a curar y a enseñar en el templo. Decía:

-Yo no he venido enviado por mí mismo, pero el que me ha enviado es real y veraz, es uno a quien ustedes no conocen, pero yo sí lo conozco, porque él me ha enviado. Todavía estaré aquí entre ustedes algún tiempo antes de reunirme con el que me ha enviado. Me buscarán, pero no me hallarán, pues adonde yo voy, ustedes no podrán ir. Ustedes son de acá abajo, yo soy de allá arriba, ustedes son de este mundo, yo no soy de este mundo. Lo que yo le digo al mundo es lo que me ha dicho y enseñado mi padre celestial. El que me ha enviado no me deja solo, porque yo hago su voluntad y soy la luz del mundo, el que me siga, no caminará a obscuras, porque tiene la luz de la vida.

Los fariseos, al escuchar esto, se molestaron, porque la fama de Jesús era muy grande y el pueblo ya no les hacía mucho caso. Conspiraron contra él y lo querían poner en prisión, porque lo consideraban peligroso contra sus intereses, pero no podían, pues temían que el pueblo se revelara contra ellos. Pero, un día le dijeron:

- Tú das testimonio a tu favor, tu testimonio no es fidedigno.

-Aunque yo dé testimonio en mi favor, sí es fidedigno, porque yo sé de dónde vine y adónde voy, y ustedes no saben ni de dónde vine ni adónde voy. Ustedes juzgan deshumanizadamente, yo no juzgo a nadie, pero si tengo que juzgar, mi juicio es ajustado a la verdad, no a la conveniencia de unos cuantos hombres. Además, yo no estoy solo, sino con mi padre que me ha enviado, y en sus leyes está escrito que el testimonio de dos hombres sí es digno de crédito. Pero no sólo yo doy testimonio de mí, estudien y escudriñen las escrituras, ya que piensan que están en ellas la vida eterna, el padre que me ha enviado, él mismo da testimonio acerca de mí también en las escrituras, por lo tanto, mi testimonio sí es fidedigno –les respondió Jesús.

- ¿Y dónde está tu padre? -indagaron los fariseos.

-Si no me conocen a mí, no conocen a mi padre tampoco, pero el que me conozca a mí, conocerá las enseñanzas de mi padre.

Los fariseos se fueron molestos, porque no querían aceptar que Jesús era enviado de Dios, pero Jesús se quedó en el templo y continuó enseñando:

-Si perseveran en mi doctrina, serán verdaderos discípulos míos, verán el reino de Dios, conocerán la verdad y ésta los hará libres. Yo soy el buen pastor, el buen pastor da la vida por sus ovejas si es necesario, en cambio un pastor falso, cuando ve venir al lobo (el peligro), corre dejando a las ovejas solas, pues sólo ve su beneficio, entonces el lobo les hace daño y dispersa a las ovejas. Yo conozco al padre y él me conoce y me ama, porque nadie me quita la vida, sino que yo la doy por mis ovejas, porque yo quiero, por mi propia voluntad, tengo el poder de darla y también de recobrarla, pues mi padre así lo quiere. Yo nada hago por mi voluntad, sino únicamente por la voluntad del que me ha enviado.

Algunas de las personas que lo escuchaban le preguntaron:

-¿Hasta cuándo nos has de tener en la incertidumbre? Si tú eres el Mesías, dínoslo ya con toda claridad.

-Ya se los he dicho y no me creen, las obras que yo hago en nombre y por voluntad de mi padre, esas dan testimonio en mi favor, pues yo, ustedes y el padre somos uno mismo –respondió Jesús.

Aquellas personas lo querían apedrear, pero Jesús les respondió:

-Muchas cosas buenas del padre les he hecho ver, ¿por qué cosa buena me quieren apedrear?

 -No te queremos apedrear por ninguna cosa buena, sino porque lo que dices es una blasfemia, ¿cómo, si eres un simple hombre, pretendes ser Dios? –preguntaron los incrédulos.

-¡Acaso no está plasmado en las escrituras! He dicho: “Ustedes son Dioses”, y la escritura según ustedes no puede negarse. A mí, que el padre me ha enviado al mundo, me dicen blasfemo, porque les he dicho que soy hijo de Dios. ¡Tontos!, ¿Acaso ustedes que son padres, no aman a sus hijos y dicen ser y sentirse uno mismo con ellos? Así, de la misma manera, ustedes, yo y todos somos hijos del único padre celestial, él nos ama como ustedes aman a sus hijos, nosotros lo amamos y somos uno mismo con él, pues dentro de él estamos; si él nos ama, entonces nos considera uno mismo con él, por lo tanto, cada uno de nosotros somos uno y él mismo con Dios. Si no hiciera las obras de mi padre, no me creerían, pero si las hago, entonces no me crean a mí, sino a las obras mismas del creador, para que vean que el padre está en mí y yo estoy en él –les contestó Jesús.

Entonces, aquellos hombres se acordaron de lo que decía Juan, El Bautista, y todos creyeron en él.

Los fariseos, al ver que Jesús seguía curando y enseñando en el templo, le preguntaron con malas intenciones: “¿Con qué derecho dices y haces esas cosas?, ¿Quién te ha dado esa autoridad?” Esto era una trampa,  si Jesús contestaba: “Con autoridad de Dios”, lo castigarían y lo encerrarían, porque lo creerían blasfemo; en tanto, si decía: “Con mi autoridad”, también lo encerrarían y la gente no lo seguiría más. Por otra parte, Jesús sabía que el amor y/o la verdad de Dios, no era cuestión de imponer una autoridad, o manipular a los demás, sino únicamente de decir la verdad misma, amar sin inhibiciones, sin malicias, sin prejuicios sociales, sin preferencias, con libertad y responsabilidad a todos los seres vivientes del mundo. Así que Jesús contestó:

-Antes de responder, les haré una pregunta. Si me contestan, entonces les diré con qué autoridad curo y enseño, ¿con qué autoridad bautizaba Juan, con la del cielo o con la de los hombres?

Los  fariseos se apartaron un momento a pensar que contestarían, y se dijeron: “Si contestamos que con autoridad del cielo, Jesús nos dirá que por qué no le creímos, y el pueblo se enojará con nosotros; pero si le contestamos que con autoridad de los hombres, entonces, también todo el pueblo nos presionará y nos dirá que por qué lo matamos, pues todos lo tenían como un profeta”. Finalmente, los fariseos decidieron qué contestar, volvieron a donde estaba Jesús y le dijeron:

-No sabemos con qué autoridad.

-Entonces, yo tampoco les diré con qué derecho hago y digo estas cosas –les dijo Jesús.

Varios niños abrazaron a Jesús y éste los cargó, los niños dijeron: “Hosanna al hijo de David, el rey de Israel”, los fariseos se molestaron y dijeron:

-Jesús, no permitas a los niños decir tales cosas, tú serás el responsable.

-¿Qué nunca han leído “Los Salmos”?, “...de las bocas de los niños salen alabanzas”-les dijo Jesús.

Jesús le dijo a los niños, delante de los fariseos y de todas las demás personas que estaban en el templo:

-Les voy a contar una historia. Hubo un hombre que tenía dos hijos, al primero le dijo un día: “Ve a trabajar al viñedo”, el hijo dijo que no, pero después lo pensó mejor y fue; el hombre le dijo exactamente lo mismo a su segundo hijo, quien dijo: “¡Sí, desde luego!” Pero él no fue. Ahora bien niños, ¿cuál de los dos hermanos en la historia cumplió la voluntad de su padre?

-El primero –le respondieron los niños.

-Sí, el primero –dijo Jesús.

Luego, Jesús fue y se paró enfrente de los fariseos y les preguntó:

-¿Y qué significa esta historia?

Como los fariseos no respondieron nada, Jesús agregó:

-Que hay quienes creen tener derechos, porque le dicen sí a Dios, creen que con eso ya están bien con él, pero no cumplen su voluntad. En verdad les digo que las prostitutas y los pecadores arrepentidos se han adelantado al reino de los cielos, ellos entrarán primero que ustedes, porque vino Juan, El Bautista, por el camino de la justicia y no le creyeron, los pecadores sí le creyeron, pero ustedes ni a última hora se arrepienten de su orgullo, y no son humildes ante Dios.

Jesús continuó enseñando:

-El reino de los cielos es semejante a un hombre que salió de viaje, pero antes llamó a sus criados y les entregó su dinero, a uno le dio cinco talentos, a otro dos, y al otro uno, y a cada cual según su capacidad, y luego se marchó de viaje. El que había recibido cinco talentos, rápidamente trabajó con ese dinero y ganó otros cinco más. El que recibió dos, ganó otros dos. Pero el que había recibido sólo uno, hizo un hoyo en la tierra y guardó el dinero del amo. Al cabo de mucho tiempo, y sin decir cuando, el amo llegó, y se puso a arreglar cuentas con sus criados. Llegó el primer criado y le dijo: “Amo, cinco talentos me entregaste y aquí tienes otros cinco talentos más que gané”, el amo le dijo: “Eres un criado bueno y leal. Has sido fiel en lo poco, así que ahora te confiaré mucho. Entra a alegrarte con tu amo”. Cuando llegó el segundo criado, dijo: “Amo, a mí me entregaste dos talentos y aquí están dos talentos más que también me gané”. El amo dijo: “Tú también has sido fiel en lo poco, también te confiaré más. Tú también entra a alegrarte con tu señor”. Finalmente llegó el tercer criado y dijo: “Señor, yo sé que eres exigente, me dio miedo y escondí el talento que me diste, en la tierra, pero aquí lo tienes sano y salvo”. El amo le dijo: “Criado perezoso, debiste esforzarte para producir más dinero con el talento que te di, no aprovechaste ni agrandaste lo que te di, por flojo. Te lo quitaré y se lo daré al que ahora tiene diez talentos, pues al que tenga por trabajador, se le dará más y le sobrará, pero al que no tenga por flojo, incluso lo que tiene se le quitará”.

Jesús siguió enseñando que había que estar preparados porque nunca se sabe en qué momento Dios pedirá cuentas por lo que ha dado (la capacidad de amar).

**…Nuevamente en sentido figurado, Jesús enseña que su padre celestial (el universo mismo) nos ha dado lo más valioso que tiene, o mejor dicho lo ha compartido, es la vida y la capacidad de amar. Por lo tanto, es necesario que durante nuestra vida hagamos crecer o incrementemos esa habilidad en nosotros y en los demás (de hecho nacemos ya con la capacidad de amar, no la podemos incrementar o disminuir, cuando digo que hay que incrementarla, en realidad me refiero en sentido figurado a que hay que quitarnos esa coraza de ignorancia y prejuicios sociales que nos impide que nuestra habilidad de amar se vea o parezca disminuida), pues nunca se sabe el momento en que ya no estemos en este mundo. Esta parábola se puede aplicar tanto a las riquezas materiales, como a todas las habilidades que poseemos, y entre ellas está la riqueza de nuestra habilidad de amar y razonar…**.

Jesús les dijo a los fariseos:

-El  propietario de unas tierras las dejó a cargo de sus trabajadores luego de la siembra, y salió de viaje. Como estaba muy lejos y sabía que ya era hora de la cosecha, mandó a unos criados a recolectar los frutos que por derecho le pertenecían. Cuando los criados llegaron, los trabajadores celosos y egoístas, agarraron a uno y lo golpearon, a otro lo apedrearon y al otro lo mataron. El propietario se enteró de esto y volvió a mandar a otros criados más cercanos a él, pero los trabajadores volvieron a hacer lo mismo. Finalmente el propietario dijo: “Como no puedo ir yo en persona, mandaré a mi propio hijo. A él sí lo respetarán”. Sin embargo, cuando aquellos campesinos vieron al hijo, se dijeron: “Ese es el heredero, vamos a matarlo y así heredaremos la tierra y sus frutos”. Así que también lo agarraron y lo mataron. ¿Qué le hará el propietario a esos campesinos?.

-Les dará una muerte horrible a esos desalmados y repartirá su tierra entre otros campesinos que sí le reporten sus frutos a su tiempo –contestaron los fariseos.

-Bien han respondido –dijo Jesús-. De la misma manera, a todos aquellos que no produzcan frutos, como ustedes, se les quitará el reino de Dios y se les dará a aquellos que sí produzcan frutos.

Los fariseos se enfurecieron tanto, que se reunieron y conspiraron contra él. Decían: “Hay que tratar de que diga algo en contra del imperio romano o en contra del César para apresarlo”.

Así que enviaron a unos fariseos, acompañados de unos representantes de Herodes, a ver a Jesús. Estos le dijeron:

-Maestro, bien sabemos que tú eres veraz, que francamente enseñas el camino de Dios, pero, dinos, ¿es lícito dar tributo al César, o no?.

-¿Por qué me tientan? No sean hipócritas, muéstrenme una moneda que dan como tributo –les dijo Jesús.

Los fariseos le mostraron un denario (una moneda en la cual está la imagen del César).

-¿De quién es esta imagen en la moneda? –les preguntó Jesús.

- Pues, del César –contestaron los fariseos.

-¡Pues, dad al César lo que es del César y a Dios lo que es de Dios! –dijo Jesús.

Los fariseos se admiraron de esta respuesta tan ingeniosa e inteligente, pero no se dieron por vencidos y siguieron tratando de que Jesús se equivocara en algunas de sus palabras, así que un escriba doctorado, muy preparado para entonces, le preguntó a Jesús:

-¿Maestro, dinos cómo, pues, todos entraremos en el reino de Dios?

-Dime tú primero, ¿cuál es el mandamiento más importante en las escrituras de la ley de Dios?-le preguntó a su vez Jesús.

-¡Oye, Israel!: El señor Dios es uno solo, y amarás al señor tu Dios con todo tu corazón, con toda tu alma e inteligencia y con todas tus fuerzas! –contestó el escriba.

-Has respondido bien, pero hay otro mandamiento igualmente de importante y sin el cual no entrarán en el reino de Dios, es este: “amarás a tu prójimo como a ti mismo”; y créeme, no hay ningún mandamiento más grande que estos dos, pues de estos han salido los demás -le dijo Jesús.

-Perfectamente maestro, pero ¿quién es nuestro prójimo?-insistió el escriba.

-Un hombre judío viajaba de Jerusalén a Jericó, en su camino, unos bandidos lo asaltaron, lo golpearon y lo robaron, lo dejaron vestido sólo con un trapo en el camino, y medio muerto. Los bandidos se fueron y después de algún tiempo, un sacerdote pasó por allí rezando, pero solamente lo miró y pasó de largo. Después pasó un levita, pero hizo lo mismo, finalmente pasó un samaritano por allí, lo vio, sabía que desde chicos le han enseñado a los samaritanos a odiar a los judíos, sin embargo, se compadeció de él, curó sus heridas, y lo llevó sobre su burro a una casa del lugar más cercano. Allí lo atendió bien, pasaron la noche, al otro día sacó dos denarios y se los dio al dueño de aquella casa y le dijo: “Cuida bien de este judío herido y, si gastas más, yo te lo pagaré cuando regrese”. Dime, ¿cuál de estos tres personajes en la historia, te parece haber sido el prójimo de aquel que cayó en manos de los ladrones? –le dijo Jesús

-Pues, el que hizo la obra de misericordia con él -respondió el escriba.

-Pues anda tú y haz lo mismo, ama a tu prójimo como a ti mismo, ponte en el lugar de los demás, ama de verdad y entrarás en el reino de Dios.

**…En esta historia, Jesús toma como ejemplo a un judío y a un samaritano, pues en aquella época había una enemistad entre los de Judea y los de Samaria. A través de ella quiere dar a entender que la capacidad de amar del cerebro humano no tiene nada que ver con las preferencias, creencias, leyes, mitos o malas enseñanzas que los seres humanos se trasmiten entre sí por generaciones. Si un samaritano había perdonado y amado a un judío, entonces todos podrían hacerlo. Además, Jesús quería remarcar que algunos sacerdotes o gente preparada decían que amaban a Dios y sólo rezaban y lo alababan, pero no obedecían sus mandamientos, convirtiéndose así en hipócritas y mentirosos…**.

Jesús continuó enseñándoles a las personas del templo:

-En efecto, les digo que el reino de los cielos es como un propietario que salió un día muy temprano a buscar jornaleros para que trabajaran en su tierra. Primero se encontró con unos hombres y arregló con ellos que les daría un denario por día de trabajo, ellos aceptaron y fueron a trabajar de inmediato. A mediodía, contrató a otros hombres con el mismo acuerdo. Finalmente, en la tarde, vio a unos hombres que estaban sin hacer nada en una plaza y arregló con ellos de la misma manera que con todos los anteriores. En la noche, el propietario regresó a dónde estaban todos los trabajadores y les dijo: “Vengan, es hora de su paga”. Entonces les dio un denario a cada uno de todos los trabajadores que había contratado durante todo el día. Los que habían empezado a trabajar desde temprano se quejaron y dijeron: “No es justo, nosotros empezamos a trabajar desde temprano y nos das lo mismo que a los que entraron en la tarde y en la noche”. El propietario les respondió: “Yo no estoy haciendo ninguna injusticia, ¿no es verdad que se arreglaron conmigo por un denario al día y aceptaron? Tomen pues lo suyo y retírense, yo quiero darle a los que llegaron después de ustedes lo mismo, ¿pues que yo no puedo hacer con mi dinero lo que yo quiera?, ¿acaso están enojados porque yo soy bueno con ellos?”.

**…En esta historia Jesús enseña claramente que el padre celestial o universo que nos transformó en seres vivientes, nos dio a todos la misma capacidad de amar, es decir, podemos, si lo queremos, creemos y lo deseamos de verdad, amar a todas las personas de la tierra por igual. Pero, muchas veces, por las tradiciones, el orgullo, el egoísmo, la envidia, los celos, los complejos, las enfermedades, los traumas o los conflictos mentales, creemos que merecemos ser más apreciados, queridos y amados que los demás y pensamos que solamente nosotros somos los que podemos amar con más intensidad que otros. Sentimos que nuestra capacidad de amar es más importante que la de otros o que los demás únicamente nos tienen que amar a nosotros. La realidad es que nuestros cerebros están diseñados para poder amar a todos por igual, pues todos poseemos la misma capacidad infinita de amar. Hay personas que creen que dios es una persona que gobierna al universo y que es tan poderoso que se sienten inferiores a él, sienten que son algo muy insignificantes al lado de Dios, porque eso les enseñaron a pensar y sentir. Sin embargo, si lo meditan un poco más, si nosotros nos sentimos una misma persona con nuestros hijos, padres, hermanos, familiares, etc., quiere decir que efectivamente tenemos la habilidad de sentirnos un mismo ser con todas las personas del mundo. Nosotros salimos del universo, si nosotros sentimos, ¿no podrá sentir él?, realmente nadie puede saber si el universo está vivo por sí mismo o no, pero si contiene seres como nosotros que estamos vivos, existe una remota posibilidad, de que si sea un UNIVERSO VIVO, y eso no significa que nos debamos sentir inferiores o superiores a él, o a alguien más, pues el universo está tanto en el interior, como en el exterior de cada uno de nosotros, somos uno mismo con él y él es uno mismo con nosotros. De allí surge el principio de amar a los demás como nos amamos a nosotros mismos, hecho que no podemos negar racionalmente, ya que amar es nuestra naturaleza mental-cerebral. Así, toda persona que se crea inferior a Dios (universo), se creerá también inferior a los demás, y con esto provocará que su intensidad de amar a los demás también sea inferior. En tanto, todo aquel que se crea superior a Dios (universo), también se creerá superior a las demás personas y provocará que su intensidad de amar sea inferior de lo que en realidad es, pues cuando el orgullo y el egoísmo aumentan, la capacidad de amar se atenúa. Por lo tanto, todos somos iguales, ni más, ni menos, pues todos formamos parte del universo vivo. Lo único que nos hace un poco diferentes a los demás es cuando decidimos ayudarlos o educarlos, para demostrar nuestra verdadera naturaleza. A causa de la basura que hay en nuestras mentes, es decir, a las malas enseñanzas que nos metieron en nuestros cerebros desde que éramos niños, de adultos tenemos una mente confusa, llena de malicia y preferencias hacia unos cuantos. Pero Jesús enseñó que el verdadero amor no tiene preferencias, se ama a todo el mundo por igual o no se ama. Por eso, no hay que confundir la palabra “preferencia”, que es lo mismo que decir “desear estar con alguien por algún motivo o necesidad (ya sea física, emocional, sexual, mental, etc)”, con la acción de “amar”. Por ejemplo, una persona puede estar con alguien porque le agrada su forma de ser o su carácter mucho más que el de otras personas, pero, el hecho de que nos agrade estar más con alguien que con otros, no significa que no amemos también a los demás, es sólo que no podemos estar todo el tiempo con todos a la vez. Jesús sabía que las personas de esta realidad material actuarían casi siempre por preferencias y conveniencias, por eso, vino a enseñarnos a amar (enseñarnos a ponernos en el lugar de los demás). Estaba seguro de que el cambio no sería fácil, sin embargo, poco a poco, gracias a sus enseñanzas, cada uno de nosotros estamos aprendiendo a amar realmente a todas las personas. Por lo tanto, si nosotros estamos vivos conscientemente y al mismo tiempo estamos o existimos dentro del universo que todo lo contiene, el universo entonces está vivo, la creencia lógica seria solamente que no podemos saber de qué forma hace posible la vida consciente, de qué forma trabaja el universo, no podemos saber todos sus misterios, de allí que solo CREAMOS como lo hace…**

Jesús continuaba con sus enseñanzas, decía:

-Dos hombres fueron a un templo a orar, uno de ellos era un fariseo, el otro era un pecador arrepentido. El fariseo erguido, oraba de esta manera: “Dios mío, te doy gracias, porque no soy como los demás hombres, ladrones, injustos y adúlteros. Yo ayuno dos veces por semana y doy limosna de todo lo que tengo”. Por el contrario, el pecador no se atrevió a pisar el templo y ni siquiera quería mirar hacia el cielo, se daba golpes de arrepentimiento en el pecho diciendo: “Señor, apiádate de mí porque soy un pecador”. Pues bien, yo les aseguro que el pecador volvió a su casa ya perdonado por Dios, pero el fariseo no. Porque el que se engrandece a sí mismo, será humillado; y el que sea humilde con el señor, será engrandecido. Sólo el que cumpla la voluntad de mi padre (amar), entrará en el reino de los cielos (obtendrá felicidad eterna).

Jesús, entonces, alzó la vista y vio a unos ricos depositando mucho dinero en el templo, ellos tenían su mirada en los demás, como pidiendo reconocimiento. Luego vio a una viuda viejita y pobre, que sólo donó dos monedas. Entonces Jesús le dijo a toda la gente:

-En verdad les digo que esa viuda pobre ha echado más que todos. Porque todos los demás echaron lo que les sobraba y sólo por vanidad, en cambio, esa viejita ha dado lo único que tenía, con toda sinceridad y de todo corazón.

Jesús se retiró al Monte de los Olivos a descansar, a la mañana siguiente, se sentó a fuera del templo a enseñar. En eso vio llegar a unos escribas y fariseos, junto con  muchas  personas. Perseguían a una mujer y decían:

-Hay que castigarla conforme a la ley, debemos apedrearla.

Los fariseos tomaron esta acción como una oportunidad para desprestigiar a Jesús y le dijeron:

-Maestro, ¿qué debemos hacer? A esta mujer se la sorprendió cometiendo adulterio, debe ser castigada conforme a la ley de Moisés, ¿tú qué dices?, ¿es correcto matarla?

Jesús escribiendo con su dedo en la graba de la calle, meditó un poco y contestó:

-¡El que esté libre de pecados, que tire la primera piedra!

Todos se quedaron callados, y mirándose unos a otros, dejaron caer las piedras que tenían en sus manos. Cuando se retiró la gente, Jesús fue al lado de aquella mujer y le dijo:

-Mujer, ¿dónde están quienes te acusan y te condenan?

La mujer, con lágrimas en sus ojos, contestó: 

-No, no hay nadie.

-Pues yo tampoco te condeno, vete y no peques más –le dijo Jesús.

La mujer, con una sonrisa en su rostro, le dio las gracias a Jesús y se fue.

Jesús entró nuevamente al templo, estaba lavándose las manos y la cara, cuando de repente llegó Barrabás y le dijo:

-Maestro, soy Barrabás, un zelote. Antes de que el gobierno romano matara a muchos de mis hermanos, estos me dijeron a mí y a los demás que podíamos confiar en ti. Todos nosotros estamos listos, algunos de nosotros son guardias del templo, el día de nuestra venganza contra los romanos ha llegado. Cada día son más duros contra el pueblo de Israel, algunos se han acostumbrado, pero la mayoría quiere liberarse. Si tú nos guías, todos nos rebelaremos y lucharemos. Se supone que los fariseos nos representan ante los romanos, pero sólo nos dicen que obedezcamos las leyes del Cesar. Dinos qué hacer, lo que tú digas, lo haremos y te seguiremos.

-Entonces, te digo: ama a tus enemigos y perdona a los que te oprimen y persiguen, el día del perdón ha llegado –le respondió Jesús.

-¿Perdonar a Herodes y a los romanos? –le preguntó Barrabás.

-Sí, perdonar a todos –le dijo Jesús.

-Pero, si los romanos han masacrado a cientos de inocentes, jóvenes y viejos sin piedad y sin un juicio justo. ¡No querrás que perdonemos eso!, ¿verdad maestro? ¡Debemos enfrentar la espada con la espada! –dijo Barrabás.

-¡Todo aquel que levante la espada, morirá por la espada! –contestó Jesús.

- Pero, debe acabar el llanto en Israel de alguna forma –insistió Barrabás.

-¡Barrabás!, tu odio y rencor te ciegan a la verdad, la nueva Jerusalén no se alzará sobre muertes, sufrimientos y rebeliones. El saber de Dios (el amor) llenará la tierra como el agua llena el mar, el león yacerá sobre el cordero, no habrá más muerte ni destrucción. El hombre debe cambiar internamente primero, debe aprender a amar, dominar al egoísmo y al orgullo, esto se manifiesta perdonando. Pero alguien debe empezar ese cambio, para que el llanto no se vuelva a escuchar más –le dijo Jesús.

Barrabás no entendió muy bien lo que quería decirle Jesús y le contestó:

- Pero, mientras esperamos que llegue ese día, nuestro pueblo vive en luto y en lamentaciones.

- No hay que esperar el cambio Barrabás, uno mismo debe empezar ya con el cambio. Ven y sígueme. Vine a cargar con los pecados del mundo sobre mis hombros, y el que me siga deberá hacer lo mismo (dando a entender que el que lo siga, deberá renunciar en ocasiones a la satisfacción, conveniencia, gozo o beneficio propio, para poder amar a los demás y perdonarlos).

Barrabás no quiso convertirse en un seguidor de Jesús, prefirió seguir el camino del odio y la venganza. Sin  embargo, continuó muy cerca de Jesús, observándolo con resentimiento, porque éste no quiso ayudarlo a él y a sus amigos los zelotes a revelarse contra los romanos.

**…Jesús sabía que el cambio no se daría en una o unas cuantas generaciones, pero pensaba que era preferible que las personas empezaran de una vez con el cambio, para que poco a poco las enseñanzas del amor verdadero entraran en la mente de las personas y el mundo cambiara en el futuro. Barrabás, por el contrario, quería ese cambio al instante, ya que pensaba como todos los demás hombres, con odio y egoísmo. No pudo comprender que la sabiduría real que quería enseñarle Jesús a los hombres era para evitar que la humanidad siguiera con las guerras y se destruyeran, por lo tanto, una lucha más no contribuiría con esta causa…**.

Momentos más tarde, los discípulos de Jesús vieron que en la puerta del templo estaba un ciego sentado y pidiendo limosna. Le preguntaron a Jesús:

-Maestro, ¿quién tendrá la culpa de que este hombre naciera ciego, él o sus padres?

- Ni él tuvo la culpa ni sus padres, nació así para que el poder de Dios se manifieste en él. Es necesario que se hagan las obras de quien me ha enviado mientras todavía es de día, pues en tanto yo esté aquí, seré la luz de este mundo.

Dicho esto, Jesús escupió en la tierra, hizo lodo con la saliva, le untó con sus dedos el lodo al ciego, y le dijo:

-Anda, ve y lávate en la piscina del templo.

Algunas de las personas que estaban allí, llevaron al ciego a la piscina. Éste se lavó la cara y recuperó la vista. Todos en el templo se admiraron de aquel acto y rápidamente fueron a contárselo a los fariseos. Estos mandaron a llamar a aquel hombre y le preguntaron:

-¿Cómo es que ahora puedes ver?

-¡El  que llaman  Jesús, me puso lodo sobre los ojos, me lavé y ahora veo! –contestó el hombre.

Los fariseos hicieron traer a los padres de aquel hombre para comprobar si en realidad era ciego. Cuando llegaron, les preguntaron:

-¿Es este su hijo, el que afirma que nació ciego?, ¿cómo es que ahora ve?.

- Sabemos que es nuestro hijo y que nació ciego, el que ahora vea y quién lo haya curado, eso no lo sabemos. Pregúntenselo a él, ya es adulto y puede explicárselos –le respondieron los padres.

Los fariseos le preguntaron nuevamente al que recuperó la vista:

-¿Tú qué dices del que te dio la vista?.

- Pues, que es un profeta –respondió el hombre.

- ¡Si recuperaste la vista fue por obra de Dios, no por un hombre que es pecador! –dijeron los fariseos.

- Yo no sé si es pecador o no, lo que sé es que luego de que me puso el barro me curé. No sé cómo lo hizo, pero yo antes era ciego y ahora puedo ver –siguió el hombre.

-¿Pero, qué fue lo que te hizo?, ¿cómo fue que te dio la vista? –insistieron los fariseos.

- Yo ya se los he dicho y no me han hecho caso, ¿para qué quieren que se los repita? ¿Acaso ustedes también quieren ser discípulos de él? –les dijo le hombre.

-¡Tú hazte discípulo de ese!, Nosotros somos discípulos de Moisés. Sabemos que Dios le habló a Moisés, este hombre, Jesús, no sabemos de dónde ha venido –se enojaron los fariseos.

-¡Es extraño que no sepan de dónde ha venido, cuando me ha dado la vista! Ustedes creen que Dios no escucha a los pecadores, pero sí a quien hace su voluntad. Nunca se ha sabido de alguien que haya dado la vista a un ciego de nacimiento, ¡si este hombre no hubiera venido de parte de Dios, no hubiera podido hacer nada! –les replicó el hombre.

-¡¿Tú, que has nacido lleno de pecados, pretendes darnos lecciones?! –respondieron los fariseos.

Los fariseos sacaron a aquel hombre del templo. Cuando Jesús se enteró, se encontró con aquel hombre y, delante de todos los fariseos y de las demás personas, le dijo:

-¿Crees tú en el hijo del hombre?

- Señor, ¿y quién es ese, para que yo crea en él? –preguntó el hombre.

- Ya lo estás viendo, es el mismo que te ha dado la vista, el mismo que está hablando contigo –le respondió Jesús.

- ¡Sí, creo, señor mío! –replicó el hombre.

Dicho esto, el hombre se arrodilló frente a Jesús y le dio gracias por curarlo. Al ver esto, llenos de ira, celos y envidia, los fariseos dijeron en voz alta, con intenciones de desprestigiar a Jesús:

- Ese hombre nunca estuvo ciego, sólo estaba fingiendo para que le dieran limosnas.

Luego le dijeron a Jesús:

-¿Cuál  es tu historia, que puedes darle vista a  los ciegos?

-Para un juicio vine yo a este mundo, para darle vista a quienes no pueden ver, y para que los que dicen que ven permanezcan en las tinieblas–dijo Jesús.

-Qué quieres decir con eso, ¿qué acaso nosotros los justos somos ciegos? –le contestaron los fariseos.

-¡Si fueran ciegos no lo preguntarían!, no tendrían así pecado; pero como afirman que ven, el pecado está en ustedes, y por lo tanto, están ciegos –les respondió Jesús.

**…Cuando Jesús se refiere a los que ven en esta historia, quiere decir que comúnmente las personas irracionales y egoístas piensan que ellos siempre tienen la razón, creen que poseen mucha sabiduría, y que son mejores que todos los demás humanos. A estas personas aunque Jesús le hubiera explicado los secretos del universo y se las hubiese demostrado, siempre hubieran dicho que no eran ciertas. En la actualidad, este tipo de personas, por su gran orgullo, vanidad y egoísmo nunca dirán que están equivocadas en algo, ya que les enseñaron que admitir la verdad y mostrar amor es una muestra de debilidad. Así, el pecado, es decir, el no amar mediante el egoísmo y de no aceptar la verdad universal, permanece en los corazones malos, orgullosos y egoístas. Son personas que creen ver la verdad, pero en realidad están ciegas. Jesús enseñaba que la humildad de las personas podía hacer que recuperaran la vista, es decir, si aceptaban la ceguera de su ignorancia y estaban dispuestas a escuchar y aprender las enseñanzas de amar al prójimo, recuperarían la vista, con esto, cambiarían positivamente en su interior. Como estas personas tenían la modestia y humildad de aprender, Jesús se acercaba ellas. En cambio, se retiraba, como un castigo, de aquellos que decían que veían perfectamente la verdad, por lo que nadie les podía enseñar más cosas (personas que afirmaban que veían)…**.

Los fariseos se enojaron tanto, que le decían a todos:

- No lo escuchen, este hombre es un farsante. Cita al demonio, es un pecador.

Jesús, entonces, les dijo a todos los fariseos en voz alta:

-En la cátedra de Moisés están sentados todos los escribas y fariseos. Hagan, pues, lo que ellos les enseñen de Moisés, pero no imiten sus ejemplos, porque dicen y no hacen, porque amarran cargas pesadas e insoportables y las echan sobre las espaldas de los hombres, pero ellos ni con el dedo las quieren mover. Todas sus acciones están dirigidas a que los vea la gente: usan vestimentas más largas, les gusta ocupar los primeros lugares de los templos y en los principales banquetes, les gusta que los saluden por las calles y les digan maestros de la ley, sabios y justos; todo lo hacen por vanidad, presunción, envidia, prejuicio, orgullo y egoísmo. A ustedes que me escuchan, no se llamen maestros, sólo uno es nuestro maestro: “el creador”, todos los demás somos hermanos, y a ningún hombre le llamen padre, porque sólo hay un verdadero padre “el creador”; a nadie llamen guía, el que guíe, ha de ser grande entre ustedes, es decir, el más grande entre ustedes será servidor de los demás, porque el que suba será humillado y el que sea humilde ante los demás y les sirva, será subido, exaltado y engrandecido. ¡Ay!, de ustedes escribas, fariseos, pecadores, que no se arrepienten!, ¡hipócritas!, porque cierran el reino de los cielos a los hombres, no entran ustedes, ni dejan entrar a los que sí quieren. ¡Ay, de ustedes!, porque se tragan los capitales de los pobres y las viudas con el pretexto de hacer largas oraciones. ¡Insensatos y ciegos!, porque se inclinan ante la letra de la ley de Dios, pagan diezmos de todo, y se la pasan todo el día orando, pero quebrantan el corazón de la misma ley de Dios, la cual es justicia, misericordia, buena fe, bondad y amor, todo esto debe ser primero. Ustedes son como los sepulcros blanqueados, se mantienen limpios y blancos por fuera, pero por dentro están llenos de huesos de muerto y corrupción. Limpien primero su interior, para que esté limpio su exterior. Por fuera les parecen justos a los hombres, pero por dentro están llenos de hipocresía y maldad. Serpientes, raza de víboras, ¿cómo, pues, escaparán a su destino, a su auto castigo? A ustedes que han derramado y derramarán la sangre de hombres justos, buenos y sabios, que el padre les ha mandado, yo les digo que todo eso recaerá sobre ustedes. Este templo y esta ciudad de Jerusalén, les aseguro que no quedará piedra sobre piedra, su casa quedará desierta. En cuanto a mí, ya no me verán más enseñando en este templo, hasta que aprendan a decir con humildad: “¡Bendito el que viene en el nombre del señor!”  Pues yo y mi padre somos uno y el mismo.

Barrabás estaba contemplando esta situación y, cuando vio que Jesús estaba causando un gran alboroto en el templo, no aguantó más y  le dijo a sus compañeros que atacaran a los guardias, sometieran a los fariseos y trataran de apoderarse del templo. Él esperaba que todos los judíos que estaban allí en el templo se rebelaran y lo apoyaran contra el gobierno romano, incluso, como estaba resentido con Jesús, gritó:

-Apedréenlo, es un traidor amante y amigo de los romanos. No merece ser nuestro hermano.

Pero Jesús desapareció del lugar. Los judíos no apoyaron a Barrabás, por lo que los guardias romanos lo capturaron vivo y lo encerraron.

Jesús se fue entonces con sus discípulos a otros lugares, no quería volver a Jerusalén, porque decía: “Todavía no ha llegado mi hora”. Así continuó predicando:

-Cuando los hombres cambien, todo será paz y felicidad, en ese momento yo volveré de nuevo y les diré: “Vengan todos benditos de mi padre, tomen posesión del reino que les estaba destinado desde el principio del mundo. Porque tuve hambre, y me diste de comer; tuve sed, y me diste de beber; fui un forastero necesitado, y me admitiste, y me brindaste ayuda en tu casa; estaba desnudo, y me vestiste; estuve enfermo, y me  fuiste a visitar; estuve confundido, y me orientaste por el buen camino; estuve triste, y me animaste con tu comprensión y cariño”. Entonces, me preguntarán: “¿Pero, señor, cuándo hicimos todas esas cosas por ti?”, y  yo  les contestaré: “Todo aquel que haga estas cosas, aun por el más pequeño e insignificante hermano terrenal, me lo habrá hecho a mí”.

**…Desde hace mucho tiempo las personas han creído que Jesús bajará del cielo con todos sus ángeles y volverá a la tierra, o que nacerá de nuevo. Efectivamente, según la Biblia, Jesús prometió que volvería, pero lo más seguro es que lo haya dicho metafóricamente. Al decir que volvería, se refería a que cuando todo el mundo haya cambiado en su interior, cuando todo el mundo haya aprendido a amar, él volverá a estar en/con nosotros, en nuestros corazones, porque habremos aprendido a ponernos en el lugar de un hermano conscientemente, para beneficio de ambos, es decir, habremos aprendido a amar a los demás. Por eso es que Jesús decía: “Si hacen cosas buenas a sus hermanos, me lo hacen a mí, si aman a alguien, me aman a mí”. Las personas que malinterpretaron sus palabras siguen esperando que Jesús baje del cielo para que los ayude con sus vidas y cambie a todo el mundo de la noche a la mañana; eso es como decir: “Yo no cambiaré, esperaré a que otro haga las cosas por mí”. En realidad, Jesús, es decir, el amor, estará de nuevo de regreso en nuestros corazones cuando cada uno de nosotros tome la decisión de cambiar interiormente, y logre apreciarse a sí mismo y, por consiguiente, logre amar a los demás. A pesar de que yo interpreto que Jesús habló en sentido figurado, todas las cosas son posibles para esa energía cósmica infinitamente transformadora de vida, y quizás, si así lo quisiera, podría mandar a Jesús en persona, pues quien somos nosotros para decir que algo puede pasar o no pasar sin nuestra conciencia o entendimiento?. Por otro lado, hay algunas personas que opinan que Jesús fue un enviado de una civilización extra terrestre, que posiblemente dio origen a la vida en la tierra, para enseñarnos a amar. Pues bien, si esto fuera verdad, ¿qué diría Jesús o esa civilización si realmente regresaran a visitarnos y vieran que no hemos cambiado, que de nada sirvió la ayuda que nos ofrecieron para salir de la esclavitud mental de la ignorancia, el desconocimiento y la inconsciencia?, Seguramente nos dirían que no hemos puesto nada de nuestra parte, que hemos desperdiciado nuestro cerebro, raciocinio e inteligencia, así como nuestra capacidad de amar, en síntesis, nos dirían que no hemos aprendido todavía que nuestra capacidad de amar es mucho más grande que nuestras conveniencias, nuestras diferencias, filosofías, etc…**. 

Las enseñanzas de Jesús fueron interrumpidas por unos mensajeros que le dijeron:

-Jesús, María y Marta, nos han mandado a decirte que su hermano Lázaro, el cual es tu querido amigo, está moribundo. Ellas te esperan en Betania para que lo cures.

- Dile a Marta y María que no se preocupen, yo iré para allá en dos días.

-Pero maestro, Lázaro está grave, puede morir en dos días –le dijeron algunos de sus discípulos.

- No se preocupen, esa enfermedad no es de muerte, sino para gloria de Dios, y para que el hijo de Dios sea glorificado por ella.

Cuando pasaron los dos días, Jesús le dijo a sus discípulos:

-Vamos otra vez a Judea, a Betania, el pueblo de Lázaro.

Pero algunos discípulos se opusieron, decían:

- Pero Jesús, no hace mucho que tuviste el enfrentamiento con los fariseos en el templo, y muchos hombres malos e injustos te querían apedrear. Es peligroso que vuelvas.

- ¿Pues qué no tiene doce horas el día? Cuando se anda de día no se tropieza uno, porque ve la luz de este mundo; pero cuando se anda de noche, sí se tropieza uno por la falta de luz. Nuestro amigo Lázaro se ha dormido, pero voy a despertarlo. –dijo Jesús.

- Si está dormido va a vivir –pensaron los discípulos. (Jesús se refería a que Lázaro había muerto, pero los discípulos creyeron que se refería a un sueño normal o natural).

Jesús y sus discípulos llegaron a Betania después de dos días de camino. Cuando Marta supo que ya había llegado Jesús, lo recibió y le dijo:

-Señor, Lázaro murió el día en que mandé a decirte que vinieras, ya lleva cuatro días de muerto. Si tú hubieras estado aquí, mi hermano no habría muerto. Pero Dios te ilumina, tú sabes lo que haces.

-Tu hermano va a resucitar –contestó Jesús.

- Sí, él resucitará cuando Dios lo llame el último día –dijo Marta.

-Yo soy la resurrección y la vida. El que crea en mí, aunque muera, vivirá, y todo aquel que viva y crea en mí no morirá jamás. ¿Me crees? –le dijo Jesús.

- Sí, señor. Yo creo que tú eres el hijo de Dios, el Mesías, el enviado –respondió Marta.

Marta fue a buscar a María, y todos los judíos que estaban en su casa las vieron salir y las siguieron. Cuando María vio a Jesús, éste le dijo:

 -¿Adónde enterraron el cuerpo de Lázaro? Llévenme allí.

- Señor, ven con nosotras –le contestaron Marta y María.

Cuando todos llegaron, Jesús empezó a llorar, por lo que algunos judíos dijeron:

-¡Miren cuánto lo quería!

Pero otros comentaban:

-¿No podía quien le dio la vista al ciego del templo, hacer que Lázaro no muriera?.

Jesús pidió:

- ¡Quiten la piedra del  sepulcro!.

- Pero señor, lleva cuatro días de muerto, su cuerpo ya hiede –le dijo Marta.

-¿No te he dicho que si tienes fe, verás la gloria de Dios? -la reprendió Jesús.

Cuando quitaron la piedra, Jesús, levantando los ojos y brazos al cielo, dijo:

- Padre, gracias te doy por haberme escuchado. Yo bien sé que siempre me escuchas, pero te digo esto para que la gente que me rodea sepa que tú me has enviado.

Cuando terminó esta frase, dijo con voz más fuerte:

-¡Lázaro, ven acá a fuera!.

Entonces, Lázaro salió, todavía amarrado con las vendas y lienzos.

-Suéltenlo y déjenlo andar –dijo Jesús.

Todos los presentes quedaron asombrados por lo que veían, y algunos judíos, amigos de los fariseos, fueron al templo de Jerusalén a contar lo sucedido.

Cuando los fariseos se enteraron de esto se preocuparon, porque sabían que tal hecho, le haría creer a los judíos que Jesús era el hijo de Dios.

Para convencer a las personas de que lo que había sucedido no era cierto les decían:

-No le crean, lógicamente es un engaño. El hombre era su amigo, lo más seguro es que se hayan puesto de acuerdo.

Pero la conmoción por los sucesos fue tan grande que los fariseos convocaron a una gran asamblea para decidir lo que harían con Jesús.

Los fariseos y escribas se reunieron en secreto, uno de ellos comenzó la reunión diciendo:

-¡Caifas, tú que eres nuestro líder, dinos qué hacer! No podemos permitir que Jesús haga tantos milagros porque el pueblo mismo acabará por creerle y revelarse contra nosotros y contra Roma. Si los romanos se enteran de que no estamos impidiendo que esto ocurra, corremos el riesgo de que vengan tropas y acaben con los judíos y la nación entera!

José de Arimatea, quien admiraba y creía en Jesús, salió en su defensa y dijo:

-¿Podemos nosotros decir honestamente que representamos la verdad y las aspiraciones del pueblo de Israel? Yo he oído a Jesús enseñar, el no habla de viejos rituales, sino de una nueva visión de las cosas, basada en la verdad. Esta idea responde a las esperanzas de los hombres, es un mensaje de bondad, pureza y virtudes humanas.

-No sé por qué lo defiendes, José. Tú sabes que este hombre pervierte y trata de cambiar nuestras tradiciones, nuestras costumbres, nuestra forma de pensar y nuestra ley –dijo otro fariseo.

Entonces intervino otro aliado de Jesús, Nicodemo:

-Con todo respeto, pero, mis queridos amigos, existe una posibilidad que nadie ha querido ver y tomar en cuenta, es que Jesús sea el Mesías esperado que dice nuestras escrituras. Yo también lo escuché hablar y me conmovió, sus palabras llegan directamente al corazón humano, parece que Dios está con él, y a través de él, con nosotros. Durante años y décadas hemos esperado la llegada del Mesías, ¿por qué no habría de venir ahora?, ¿por qué pensamos que debe ser un hombre lleno de riquezas y poder, como Salomón o David?, ¿no puede Dios escoger a quien le parezca?, aun al hijo de un carpintero de Nazaret. David empezó como pastor, ¿quiénes somos nosotros para saber cómo ayudará Dios a su pueblo? ¡Somos granos de arena, polvo en el viento ante Dios! ¡Aceptemos que él aumente nuestra sabiduría!

- Maestro Nicodemo, siempre te he respetado –le respondió Caifas-, este hombre Jesús, sin duda debe ser un hombre extraordinario, pues ha logrado dividir a esta asamblea, pero ustedes no entienden la verdadera importancia de todo esto. No importan sus palabras o sus supuestos milagros, ni que la gente lo llame el Mesías, lo que realmente importa y es ofensivo para nosotros, es que este hombre se atreve a proclamarse hijo de Dios, igual a Dios. ¿Realmente creen eso? Si él no es hijo de Dios, ¿entonces quién es?, ¿acaso un profeta? Un profeta no puede proclamar ser igual a Dios, no puede perdonar pecados, ¡sólo Dios puede perdonar pecados! Nuestras leyes dicen: “Si un profeta se atreve a decir que es igual a Dios, entonces ese profeta debe morir, por ser un blasfemo”. Los romanos no esperarán a que encontremos una solución a este problema, nos exigirán actuar de inmediato o nos exterminarán, y ¡es mejor que un solo hombre muera, a que toda una nación perezca!

-Le recuerdo, mi señor Caifás, que durante la pascua que se aproxima el pueblo de Israel puede matar a una cabra, pero no a un hombre –dijo Zerah.

-Gracias, por recordarnos nuestra realidad, Zerah –le respondió Caifás.

Entonces intervinieron otros fariseos:

-¡Debemos hacer que lo acusen judíos falsos, para que los romanos lo hallen culpable por traicionar a Roma al decir que es el rey de los judíos!

-¡Pero no es culpable de nada!, nuestra ley no condena a un hombre sin un juicio justo, por muy graves que puedan ser sus delitos. No podemos entregar a uno de nuestros hermanos de Israel a los romanos. Caifás, después de la pascua convocaremos a Jesús para que venga y nos explique que hay en su mente y en su corazón cuando dice que es hijo de Dios –replicó Nicodemo.

-Estoy de acuerdo, lo interrogaremos y le daremos la oportunidad de que se defienda y se justifique ante esta asamblea –le respondió Caifás.

-¡Pero, Caifás, esperar puede ser peligroso, no sabemos que pueda hacer Herodes. En especial cuando se entere de que Jesús ha resucitado a Lázaro. Debemos apresarlo lo más pronto posible –insistieron los fariseos.

- Si ven a las tropas salir y buscar a Jesús públicamente, habrá más problemas con el pueblo, porque ellos saben que Jesús no ha hecho nada malo. Podrían oponerse a nosotros en el templo, acuérdense de que los zelotes sólo están esperando el más leve motivo para revelarse –dijo Nicodemo.

-Nadie sabe en dónde se oculta con sus seguidores durante la noche. Si lo descubrimos, podríamos apresarlo por sorpresa –sugirió un fariseo.

-Caifás, déjamelo a mí, creo saber cómo llegar a él –dijo Zerah, quien pensaba que podía preguntarle a Judas.

- Zerah, ¡no olvides que Jesús es uno de nuestros hermanos! –repuso Nicodemo.

José de Arimatea, Nicodemo y otros fariseos admiradores de Jesús, le mandaron a decir a éste, que no se acercara a Jerusalén, pues si lo veían, lo atraparían. De modo que Jesús y sus doce seguidores se fueron con él a un pueblo llamado Efraím, en donde permanecieron algún tiempo enseñando el mensaje de Dios.

Jesús sabía que se aproximaba la festividad de la pascua, entonces podría regresar a Jerusalén, para, al menos, no ser atrapado antes de la hora que le esperaba.

En tanto, Zerah pidió que encontraran a Judas. Lo encontraron no sin dificultades y se apartó de los doce apóstoles para hablar con Zerah.

-Judas, no podía hallarte y te buscaba –le dijo Zerah.

- Estaba  a solas pensando y meditando, tratando de decidir qué hacer –dijo Judas.

- ¿Ya no quieres que tu maestro se justifique ante Caifás en la asamblea? –le preguntó Zerah.

-Sí, él debe demostrar que es el hijo de Dios. Yo siempre había creído que la acción política lo era todo, que había que pensar con claridad para resolver cualquier problema, pero no tengo fe. Jesús, el otro día en el templo, la primera vez que estuvo frente a ti, me dijo que no basta con que lo siga, que debo también abrir mi mente y mi corazón. Yo no sé cómo hacerlo, ¿habré endurecido mi corazón? ¡Estoy confundido!...

-Judas, no te engañes, ¿acaso no estás seguro de que Jesús es el Mesías, el hijo de Dios? –indagó Zerah.

-Sí lo estoy –contestó Judas.

- Entonces, sólo hay una manera de que Caifás y todos nosotros lo sepamos y estemos seguros de ello, deja que Jesús se justifique y demuestre todo lo que es ante el Sanedrín –dijo Zerah.

-Es demasiado tarde, Jesús no aceptará. Él dice que debemos amar y tener fe, por lo que no va a querer demostrar nada. Cuando hace milagros es para curar y ayudar a las personas, no para demostrar sus poderes o habilidades a alguien. Él piensa que las personas que quieren comprobar sus poderes son personas malas que solamente quieren utilizar el poder para manipular, conquistar, dañar o destruir la vida de los demás. Por esto, es inútil, nunca aceptará acompañarme ante Caifás –le dijo Judas.

-¿Por qué? Hay muchos hombres en la asamblea que lo aprecian y lo admiran, sería juzgado con justicia. Deberías entregarlo, si es el Mesías, Dios no lo abandonará, y cuando logre demostrarlo, te aseguro que todos nos someteremos a él, lo reconoceremos como rey de Israel y nada podrá detenerlo, pues el Mesías acabará con los romanos y con la esclavitud de su pueblo, tal y como dicen las escrituras. Si no lo es, tú habrás salvado al pueblo de Israel de otro falso profeta –trató de convencerlo Zerah.

-Entonces lo entregaré, yo quiero que él sea rey de Israel, y ya verás que todos se convencerán. Te diré adónde nos quedaremos a dormir, cuando regresemos a Jerusalén, durante la pascua. Ahora debo volver con él y los demás, porque si no, podrían sospechar. Luego nos encontraremos para ponernos de acuerdo, pero, además de asegurarle un juicio justo, debes prometerme que irán por él en paz y no lo lastimarán –aceptó Judas.

-Te doy mi palabra de honor, y hasta te recompensaré por esto –le dijo Zerah.

Luego de esta plática, Judas volvió con Jesús y con los doce apóstoles.

Por fin, llegó la pascua, la época en la que se hacía el pan sin levadura. Jesús sabía que ya era tiempo de volver para enfrentar y cumplir con la voluntad del padre, la cual era que lo mataran y que resucitara al tercer día, para mostrarle a todos los hombres y a sus discípulos que Dios realmente lo había mandado, y lograr que continuaran con su misión, transmitiendo las enseñanzas de Dios a todas las personas del mundo. Jesús, sabiendo todo esto, le dijo a Pedro y a Juan:

-Deben ir a Jerusalén, allí encontrarán a un hombre con un cántaro de agua, síganlo hasta su casa. Cuando estén en ella díganle que yo les mando a preparar la sala a donde cenaré con ustedes por última vez. Él se las mostrará. Preparen todo para la última cena.

Cuando todos se reunieron en aquella sala, Jesús se sentó con todos sus discípulos en una mesa y les dijo:

-¡Cuánto he deseado celebrar esta fiesta de pascua con ustedes, antes de padecer todo lo que me espera! Les digo que ya no volveré a comer con ustedes hasta que todo se haya consumado y todos estemos en el reino de Dios.

 Luego, Jesús se levantó de la mesa, se quitó su manto, y enseguida empezó a lavarle los pies a todos y cada uno de sus discípulos. Pedro asombrado, le dijo:

-Señor, ¿por qué me lavas tú a mí los pies?

-Pedro, tú no sabes ahora por qué lo hago, pero ya lo sabrás después –le respondió Jesús.

-No señor, no lo puedo permitir –insistió Pedro.

-Pedro, si yo no te lavo tus pies ahora, no tendrás parte en todo esto junto a mí. No se cumpliría la justicia y la verdad –le dijo Jesús.

Cuando Jesús terminó de hacer esto, se volvió a sentar con ellos en la mesa y les preguntó:

-¿Han entendido por qué les he lavado los pies?

-No señor, explícanos -respondieron los discípulos.

- Ustedes me llaman “maestro y señor”, y hacen bien, pues sí lo soy. Si yo, el maestro, les he lavado a ustedes los pies, también ustedes, que son los aprendices, tendrán que lavárselos los unos a los otros. Les he dado el ejemplo para que también ustedes lo practiquen con los demás, ya que, en verdad les digo, que el sirviente no es más grande que el amo, y si el amo les ha lavado los pies a los sirvientes, entonces los sirvientes tienen que seguir las enseñanzas del amo. Dichosos de ustedes si siguen este ejemplo. Del mismo modo, el enviado no es más grande que el que lo ha enviado, por eso, ese es el más importante mandamiento que les doy: “Ámense los unos a los otros como yo los he amado, amen a los demás como se aman a sí mismos, transmitan la sabiduría de Dios a otros”. Si hacen la voluntad del enviado, entonces harán la voluntad del padre que lo ha enviado.

**…Es increíble, en casi todos los hogares de la tierra tienen un cuadro de la última cena, pero no saben lo que ésta representó en realidad. Sólo lo tienen colgado de la pared, porque todo el mundo tiene uno para demostrar que se es católico o cristiano (por orgullo y vanidad), y porque, les parece un bonito objeto de decoración. Cuando Jesús les lava los pies a sus amigos, les está demostrando que si él, ¡que es el maestro!, puede ser humilde ante ellos, es decir, puede disminuir su orgullo y su egoísmo, entonces, ellos y todos los demás hombres de la tierra también pueden hacerlo para beneficio común. Les enseñó así el camino a seguir para que aprendieran y pudieran amar de verdad. Sin embargo, la mayoría de las personas no han recibido la verdadera sabiduría que dejó Jesús en la última cena, por lo tanto, no han transmitido estas valiosas enseñanzas a sus hijos y a los demás. De esta manera, todos siguen en la obscuridad de la ignorancia; cabe aclarar aquí, que hay quienes dirán: “La ignorancia es mejor, porque algunas veces sirve para vivir feliz”. Tal vez, haya cierto tipo de ignorancia que nos hace vivir feliz, por ejemplo, la idea de que Santa Clause o los Reyes Magos existen, entre otras cosas. Sin embargo, hay otro tipo de ignorancia que no nos sirve más que para causarnos sufrimiento, y es ese tipo de ignorancia la que se debe evitar; es la que Jesús y los grandes sabios del pasado querían que no permanecieran en las mentes de las personas. Popularmente se dice: “Más vale una ignorancia que nos haga felices, que una sabiduría que nos haga infelices”, creo que, a pesar de esto, siempre es mejor buscar la verdad, aunque esta nos cause sufrimiento. La verdad nos hace libres, pero nunca se dijo que nos haría felices, la verdad es simplemente la verdad. Depende de nuestras experiencias personales si nos sentimos tristes o felices con ella. Si nos acostumbramos a ver las cosas sin engaños, quizás primero suframos, pero luego nos sentiremos felices por conocer la realidad...**.

Después, Jesús tomó un pan y, luego de dar gracias a Dios, lo partió, se lo dio a sus discípulos y les dijo:

-Coman de este pan, representa a mi cuerpo, que será entregado a los hombres para bien de la humanidad. Hagan esto siempre, de ahora en adelante, para que se acuerden de mí y de mis enseñanzas.

Luego, Jesús hizo lo mismo con una copa (cáliz) con vino y les dijo:

- Tomen de esta copa, representa mi sangre, que será derramada para el bien de ustedes y de todas las personas del mundo.

**…Casi todas las personas de la tierra siguen pensando que Jesús solamente murió para que nuestros pecados (la desobediencia de no amar) fueran perdonados. Al creer esto, errónea y solamente piensan que por la muerte de Jesús, ya estamos perdonados ante un ser divino, y en consecuencia de esto, se desconcentran, no se acuerdan o se olvidan de la verdadera razón de la muerte de Jesús, que, como ya se dijo, fue para que sus discípulos, al ver la resurrección, se convencieran de que Jesús decía la verdad y se interesaran en transmitir sus enseñanzas de amor a todas las personas de la tierra. Lo que hizo Jesús no fue para que se acordaran de su muerte, y hasta la celebraran, como se hace en muchos lugares del mundo en semana santa, en los que llegan a lastimarse para imitar la pasión de Cristo. Yo me pregunto, ¿por qué en lugar de celebrar la muerte de Jesús, las personas no tratan de aprender y aplicar en sus vidas la sabiduría o enseñanzas de Jesús, es decir, amar a todos?. Es un hecho muy cierto, que las personas tienen que interesarse en superarse mentalmente, en mi paso por esta vida, he visto que la mayoría de personas tienen mucha flojera de leer, de pensar, de analizar, de comprender, de investigar, y de superarse mentalmente en todo, por esta razón, los científicos son muy pocos, es la minoría de una población la que si se interesa realmente por el bienestar propio y ajeno, porque la humanidad progrese en todo, por estas causas, los gobiernos y los líderes religiosos egoístas y corruptos, todavía proliferan y tienen cierto grado de poder dentro de sus territorios, porque la mayoría de gente todavía es muy irresponsable y deja de interesarse en su superación mental, quieren y prefieren que alguna persona les esté diciendo lo que deben de hacer, como deben de pensar, tal vez porque es más cómodo para ellos, pero no se dan cuenta que con esto y por esto, EL AVANCE MENTAL Y TECNOLOGICO DEL MUNDO ESTA ESTANCADO, y EL VANCE ESTA INC0MPLETO, TODO SIGUE IGUAL, al final, como decía Jesús en su historia, los humanos tienen lo que se merecen, y como decía Einstein: solo hay 2 cosas infinitas, la estupidez humana y el universo, del segundo no estoy tan seguro. En la historia de Jesús nunca habla acerca de no tomar vino o licor, al contrario, consistentemente en esta historia y en cada fiesta los discípulos y Jesús toman vino, vino antiguo del que embriagaba fuerte y natural a las personas, no obstante que Jesús nunca hablo bien o mal del vino, licor u alcohol, muchas religiones se inventaron que era pecado tomar licor y embriagarse, nada más falso, hasta los mormones se inventaron cosas como prohibir el café, entre muchas cosas más, pero no se detienen ningún momento a pensar y meditar en las enseñanzas que dejo Jesús…**.

Luego, Jesús les dijo a sus discípulos:

-En verdad les digo, que uno de ustedes me va a entregar.

Todos se miraron entre sí asombrados. Luego Pedro le preguntó a Jesús:

-¿Quién es ese, señor?, ¿acaso seré yo?

- Es uno que tomará el pedazo de pan que voy a mojar -le contestó Jesús.

Entonces Jesús cortó un pedazo de pan y lo humedeció delante de Pedro, quien estaba sentado a su derecha. Enseguida, para sorpresa de Pedro, Judas tomó aquel pedazo de pan.

Jesús le dijo a Judas:
-Judas, lo que vas a hacer, hazlo pronto.

Judas se fue de inmediato a su misión. No obstante, a pesar de las palabras de Jesús, Pedro y los demás discípulos no comprendieron bien lo que Jesús quiso decir con eso, sólo pensaron que Jesús le había encargado algo a Judas.

Jesús continuó hablando con sus discípulos, les dijo:

-Hijitos míos, todavía estaré un poco más con ustedes, luego me buscarán, pero adonde yo voy, ustedes no pueden ir. Acuérdense siempre de enseñar y aplicar lo que yo les he enseñado abiertamente, pues sólo así la gente sabrá que son mis discípulos. Recuerden amarse y amar a los demás, tal y como yo los he amado, pues, en verdad les digo, que no hay amor más grande que aquel que sale de una persona que está dispuesta a dar la vida por cualquiera de sus amigos, hermanos y por las demás personas. Muy pronto derribarán a su pastor y el rebaño se dispersará, todos se escandalizarán, perderán la fe y me dejarán solo.

-Pero, maestro, ¿adónde vas? Yo te seguiría aunque todos se escandalicen –le dijo Pedro.

-Adonde yo voy, tú no puedes ir ahora, pero luego sí podrás –le respondió Jesús.

- ¡Por qué!, yo te seguiré adonde quiera que vayas, incluso daría mi vida por ti –dijo Pedro.

-¿Darías la vida por mí? En verdad te digo Pedro, que esta misma noche, antes de que el gallo cante dos veces, tú me habrás negado tres –le dijo Jesús.

-Eso es imposible, ¡yo nunca te negaré! –señaló Pedro incrédulo.

Todos los discípulos le aseguraron lo mismo a Jesús, pero este sabía que sí lo negarían, pues él mismo quería que pasaran por esa prueba, para que se dieran cuenta de lo difícil que es controlar el instinto de supervivencia.

Después de eso, Jesús les dijo:

-Que sus corazones no se inquieten, crean en Dios y en mí, yo soy el camino, la verdad y la vida. Nadie llega al padre si no es por mí, si me han conocido a mí, también han conocido al padre.
-Señor, déjanos ver al padre –pidió Felipe.

-Tanto tiempo que he estado entre ustedes, ¿y todavía no me conocen? El que me haya conocido a mí, ha conocido al padre, pues el padre está en mí y yo en él. El padre está en mí, en ustedes y en todas partes, en él nos movemos, respiramos y somos. Recuerden que las cosas que yo digo y hago no provienen de mí mismo, sino del padre que me envió, yo hago su voluntad y sus obras, enseñé la verdad. Aquel que lo dude, que no me crea a mí, que le crea a las obras de sabiduría y de bondad que el padre hace a través de mí. En verdad les digo, el que crea en mí, también hará las obras que yo hago y hará todavía obras más grandes que éstas, porque yo me voy ahora adonde está el padre y el hará cualquier cosa que le pidan en mi nombre. Si me aman, entonces practicarán y enseñaran mis preceptos y, si hacen esto, entonces yo me manifestaré en ustedes y darán gloria al padre. Pero, no se preocupen, porque pasará un poco de tiempo y ya no me verán, luego otro poco de tiempo y me volverán a ver, pues es necesario que me vuelvan a ver para que sigan juntos y continúen enseñando la sabiduría del padre en toda la tierra, en mi nombre. El pastor sufrirá, por lo tanto, las ovejas también sufrirán, si yo fui perseguido por decir la verdad, a ustedes también los perseguirán por decir la verdad de mi padre, esto se repetirá hasta que todos los hombres cambien. Deben estar tranquilos, porque yo le pediré al padre por todos ustedes, para que siempre los apoye, los ayude y los perdone. Pero cuando pase un tiempo luego de que yo no esté entre ustedes, mandaré a un enviado, un mensajero; él será un simple y humilde intérprete, pero tendrá la sabiduría del padre, les dirá y les hará saber a todas las personas del mundo cuáles han sido los errores, sacará al mundo de las tinieblas de la ignorancia y le recordará todo lo que yo enseñé, me dará gloria a mí y al padre. Entonces el padre volverá a hablar a través de él, y con sus buenas obras lo demostrará, pues, como ya les dije antes, a un árbol se lo conoce por sus frutos. Él les dirá lo que ya han oído, les dirá lo que va a pasar, acabará con la confusión, enmendará a los hombres y acabará con la maldad sobre la tierra, pues descubrirá y enseñará la verdad del padre, sin temor a los hombres. Así, pues, yo les digo, partí del lado del padre y vine al mundo, ahora abandono este mundo y vuelvo a mi padre.

-Ahora sí nos has hablado claramente y sin parábolas, ahora sí creemos que tú eres el hijo de Dios –le respondieron emocionados los discípulos.

-Es hora de irnos a descansar y a afrontar lo que nos espera –culminó Jesús.

**…Cabe aclarar aquí, que judas y pedro nunca fueron culpables de traicionar o negar a Jesús, como todas las personas creen en la actualidad, pues como ya se vio, Jesús al ser muy inteligente y poder ver o predecir el futuro, sabia en todo momento lo que iba a pasar, como se ha visto en esta historia completa, él quería que pasara todo lo que estaba pasando, por lo que se puede decir que en todo momento él tenía la situación bajo control y manipulaba la situación a su alrededor, de esta manera, judas y pedro solo fueron dos de sus instrumentos más importantes para hacer su voluntad, por lo tanto Judas nunca lo traiciono, pues el solo quería que Jesús justificara y demostrara sus poderes ante los fariseos, para que llegara a ser rey de los judíos y en realidad el mundo fuera diferente, judas creía que mediante el infinito poder de Jesús, se podía obligar al hombre a cambiar en su interior y exterior, pero como ya se vio, Jesús quería que el cambio fuera no por obligación, sino por conversión y convencimiento interior…**.

Saliendo de allí, se fueron al Monte de los Olivos, ubicado en un lugar llamado Getsemaní, para descansar. Cuando llegaron, Jesús le dijo a sus discípulos:

-Oren al padre, para que no caigan en tentación.

Luego se alejó de ellos, fue junto a una piedra y se puso a platicar con su padre:

-Padre, si quieres aparta de mí este cáliz (o sufrimiento), pero que no se haga mi voluntad sino la tuya.

Jesús comenzó a sudar sangre por la desesperación que sentía como hombre, pues sabía que iba a morir, por eso repitió:

-Padre, si es posible para ti, aparta de mí este sufrimiento, pero no se haga como yo digo, sino como tú dices. Hágase tu voluntad.

**…Esta plática de Jesús con el padre celestial, también ha sido motivo de confusión para todas las personas del mundo. Cuando Jesús dice: “Padre, si es posible para ti, aparta de mí este sufrimiento...”, significa que como hombre, su instinto de supervivencia está luchando por mantenerlo con vida. El instinto le dice que abandone esa situación que lo pone en peligro, pero Jesús, imponiendo su razón sobre su instinto, logra vencerlo y por eso dice: “...pero no se haga como yo digo, sino como tú dices. Hágase tu voluntad”. Con su actitud  se demuestra, una vez más, que el instinto sí puede ser vencido por la razón. Es lógico, entonces, deducir por qué Jesús se apartaba diariamente de toda la gente una o dos veces al día, lo hacía pues es necesario hacer eso para meditar, platicar con la razón de uno mismo, es decir, con el padre celestial. Es una manera de enfocar la mente, para estar siempre conscientes de todo lo que pasa a nuestro alrededor. De este modo logramos estar pendientes a cada momento del por qué de cada pensamiento que pasa por nuestra mente y del por qué de cada acción, ya que en ocasiones el tentador o instinto nos obliga a hacer cosas que van en contra de nuestro beneficio, actuando en momentos de inconciencia parcial. Por esta razón, es necesario meditar, razonar, y conscientes de lo que estamos pensando o haciendo, para poder vencer al tentador en todo momento, pues el tentador siempre está presente en nuestras células. Afortunadamente, esta es la causa por la que tenemos el cerebro, para frenar el instinto y actuar en beneficio de uno mismo y de los demás, todo esto es metafóricamente…**.

Luego de platicar con el padre y vencer nuevamente al tentador, Jesús regresó con sus discípulos. Estos se habían quedado dormidos, Jesús los despertó y les dijo:

-¿Por qué están durmiendo? Levántense, les pedí que permanecieran conmigo orando, para que no cayeran en la tentación.

-Lo sentimos maestro, es que estábamos cansados –contestaron los discípulos.

-No se preocupen, el espíritu de verdad está dispuesto, pero la carne es débil –les dijo Jesús.

Jesús sabía que en cualquier momento llegaría Judas con los fariseos y los soldados a llevárselo. Miró hacia la entrada del lugar y después de un momento aparecieron Judas y compañía.

Zerah le dijo a Judas:

- Pero cómo sabremos a dónde está Jesús. Es de noche y podríamos confundirlo con alguno de sus seguidores.

-Esperen aquí, yo iré a buscar a Jesús y lo besaré. Esa será la señal para que vayan por él –le respondió Judas.

Así, Judas se acercó a Jesús y le dio un beso en la mejilla.

-¡Judas, con un beso entregas al hijo del hombre! –le dijo Jesús.

Judas se quedó callado de pena, pero creía honestamente que esa era la única manera de que Jesús fuera justificarse ante Caifás y demostrarle su poder, para que todos se inclinaran ante él y lo proclamaran el verdadero rey de los judíos, salvador del mundo.

Inmediatamente, Zerah mandó a los soldados a aprehender a Jesús. Cuando los discípulos se dieron cuenta de esto, todos se alertaron y Pedro sacó su espada y le cortó una oreja a un criado de uno de los sacerdotes llamado Malco. Cuando Zerah vio que estaban poniendo resistencia, le dijo a sus soldados que aprehendieran a todos por la fuerza, pero Jesús les dijo a los captores, al mismo tiempo que curaba la oreja de aquel criado:

-Zerah, tú y tus hombres han venido por mí, armados de espadas y palos, como si yo fuera un criminal. Yo estuve enseñando abiertamente en el templo y nunca trataron de hacer lo mismo allí. Pero, esta es la hora en que dominan las tinieblas, han venido por mí, entonces yo iré con ustedes, deja a mis amigos en paz.

Cuando los soldados vieron que Jesús curó a Malco, sorprendidos, tomaron a Jesús sin violencia y se lo llevaron a la casa de Anas, quien era suegro de Caifás.

Todos los discípulos de Jesús se dispersaron y huyeron, pues temían que Zerah y los soldados cambiaran de opinión. Sin embargo, Pedro, junto con otro discípulo que era conocido de Anas, fue siguiendo a Jesús de cerca, con cuidado de no ser descubierto. Cuando los soldados llegaron con Jesús a la casa de Anas, éste empezó a interrogar a Jesús:

-Jesús de Nazaret, hoy estas aquí para que nos des a todos una explicación de lo que significa tu doctrina. ¿Qué tienes que decir a tu favor?.

-Yo he hablado públicamente al mundo, he enseñado abiertamente en las sinagogas y en los lugares donde se reúnen todos los judíos. Nada he dicho en secreto. ¿Por qué me preguntas a mí?, pregúntale mejor a esos que me han oído.

Cuando Jesús dijo esto, un gendarme que estaba junto a él, le dio una bofetada y le dijo:

-¡Así le respondes al suegro del sumo sacerdote Caifás!

-Si algo he dicho mal, entonces se justifica el golpe, pero no he dicho nada malo: ¿por qué me pegas entonces? –respondió Jesús.

Después de la casa de Anas, los soldados llevaron a Jesús a ver a Caifás, para que fuera juzgado por todos los escribas y fariseos.

Judas estaba contento, pues ahora Jesús tendría la oportunidad de aclarar todo y justificarse ante la asamblea del Sanedrín, así que fue al palacio en busca de Zerah. Cuando lo encontró le dijo:

-Zerah, llévame a la reunión con Jesús, debo estar con él para apoyarlo.

-¿Reunión?, No  hay tal reunión, habrá un juicio. Jesús está acusado de blasfemia, tu ayuda ha sido invaluable para nosotros, ven a verme cuando todo esto termine. ¡Ah!, aquí tienes 30 monedas de oro como recompensa por tu gran ayuda –le dijo Zerah.

Judas se quedó totalmente triste al darse cuenta de que Zerah lo había engañado y se sintió culpable por haber entregado a su maestro. Sin embargo, sabía perfectamente que Jesús así quiso que pasara, pues recordó cuando Jesús le dio la orden de ir a hacer lo que tenía que hacer. Más adelante en esta historia, Judas no aguanta el peso de su culpa y se quita la vida colgándose de un árbol al mismo tiempo que crucifican a Jesús. 

Cuando Pedro y su acompañante llegaron hasta la puerta del palacio, la portera los dejó pasar al patio. Allí los gendarmes y los criados estaban haciendo una fogata, pues estaba haciendo mucho frío. Pedro se puso junto a la fogata también.

Una criada que estaba sentada junto a esa fogata miró fijamente a Pedro, lo señaló y les dijo en voz alta a los gendarmes:

-Ese es uno de los que andaban con Jesús.

-Mujer, estás equivocada, yo ni siquiera lo conozco –dijo Pedro.

Poco después, otra persona vio a Pedro y le dijo:

- Sí, yo si estoy seguro que tú eres uno de ellos.

-No, hombre, yo no –volvió a decir Pedro.

Simultáneamente a estos actos, los soldados que custodiaban a Jesús le pegaban y se burlaban de él, mientras recibían la orden de llevarlo a la asamblea que se realizaría adentro del palacio.

La madre de Jesús, acompañada de un discípulo, fue a ver secretamente a José de Arimatea.

-Por favor, José, sé que tú tienes mucha influencia en el Sanedrín. Ayuda a mi hijo –le dijo.

-Te doy mi palabra de que Nicodemo y yo haremos todo lo que podamos –le contestó José.

El momento llegó y Caifás mandó llamar a Jesús, cuando éste estaba enfrente de Caifás, y ante toda la asamblea, uno de los fariseos, que era admirador de Jesús, dijo:

-Caifás, yo lo escuché predicar, y no hay nada en sus enseñanzas que vayan en contra de los principios de nuestra fe.

Otros fariseos, que odiaban a Jesús porque éste los había dejado en ridículo delante del pueblo varias veces, dijeron:

-Pero, hay muchas cosas que no entendemos. Por ejemplo, dijo que podía reconstruir el templo en tres días.

Nicodemo salió en defensa de Jesús y dijo:

-Nadie puede construir un templo en tres días, lo que dijo debe de tener un significado simbólico.

Pero otros fariseos insistieron con el ataque a Jesús:

-Hubo una rebelión que Jesús provocó, por la cual los romanos nos harán responsables.

-La rebelión la provocó Barrabás, no Jesús. Él no tuvo nada que ver. Además, ya antes han crucificado y masacrado a muchos de nuestros hermanos judíos, ¿por qué darles a otro de nuestros hermanos a Poncio Pilatos? –preguntó Nicodemo

-En eso estamos de acuerdo contigo. Pero, si estamos a esta hora de la noche fuera de nuestras casas, es porque esperamos que Jesús nos explique su misión.
-¡Ya basta! Dime Jesús de Nazaret, me han dicho que proclamas ser el hijo de Dios, yo te pregunto ahora, en nombre del eterno, ¿eres tú el Mesías, el hijo de Dios? –dijo Caifás

-Tú lo has dicho, lo soy –le respondió Jesús.

-Todos lo han oído y han sido testigos de su blasfemia, pues el señor es uno –le dijo Caifás al tribunal.

-Hemos oído suficiente, lleven a Jesús con Poncio Pilatos –agregó Zerah.

Pasó una hora y Pedro seguía sentado en la fogata, esperando a Jesús. De pronto, otra persona lo señaló y le dijo a los soldados:

- Sí, ahora lo recuerdo, ese es uno de los seguidores de Jesús que estaba con él en el Jardín de los Olivos.

- Hombre, yo ni siquiera sé de lo que están hablando –le dijo Pedro.

Cuando Pedro terminó de decir esto, un gallo cantó dos veces. Al mismo tiempo, Pedro vio que los soldados y Jesús iban saliendo del palacio. Jesús se le quedó viendo y Pedro recordó lo que le había dicho Jesús en la última cena acerca de sus 3 negaciones.

**…Muchos se preguntan, ¿por qué Jesús no se defendió y demostró todo lo que en realidad era ante Caifás?, La respuesta parece sencilla, en primer lugar, como ya se dijo antes, Jesús quería que lo crucificaran, ya que era necesaria su muerte y su resurrección para que sus discípulos incrementaran y reafirmaran su fé para seguir enseñando la sabiduría de Dios al mundo después de que Jesús ya no estuviera con ellos, es decir, enseñar a amar a sus semejantes. Jesús debía sufrir porque era necesario, no por elección. Como él mismo lo había dicho antes, el daba su vida por propia voluntad, pues, según la historia, tenía el poder de recuperarla. En segundo lugar, Jesús como hombre enviado por su padre celestial, sabía muy bien que los hombres de esa época (y los de todas las demás épocas pasadas y futuras) sólo querían una demostración de poder, ya que el que tenía poder podía someter a otros. Por consiguiente, si él hacia un milagro, y demostraba así su poder, no hubieran querido matarlo, sólo iban a querer manipularlo para la destrucción; todos iban a querer el poder de Jesús únicamente para beneficio propio, no para ayudar a los demás. Jesús comprendía que únicamente cuando el hombre dominara a su instinto o egoísmo, comprendería que el poder y la sabiduría sólo se usan para ayudar, educar y amar a los demás, y no para ganar guerras o perjudicar a otros, porque si no, ¿qué chiste tendría ser sabio y tener tantas habilidades o poderes?, Por lo tanto, la única y más razonable opción que le quedaba, era dejar que lo crucificaran, para morir por nosotros, es decir, morir para que nos diéramos cuenta (a través de sus enseñanzas) de nuestras fallas, errores y comportamientos irracionales. Él daría el ejemplo, muriendo por el único y verdadero ideal, el ideal de amar a los demás, de sacrificar, si es necesario, las conveniencias, comodidades y bienes propios para que los demás vivan llenos de paz y aprendan a beneficiarse mutuamente. Jesús tenía que dejarse matar para demostrar que era hijo o igual a su padre celestial, ya que solo el padre hecho hombre es el único ser capaz de dar su propia vida por todos nosotros (vencer completamente a su instinto de supervivencia, orgullo o egoísmo), así lo describía siempre El en su historia. Su sacrificio tuvo como objetivo también permitirnos diferenciar estas 2 situaciones:

1) Un hombre normal, puede, posiblemente, dar  la vida por su hijo, pero lo más probable es que no quiera dar su vida por otro u otros.

2) En cambio, el padre celestial (fuente cósmica transformadora de vida) hecho hombre sí podía dar la vida, no sólo por un hijo suyo, sino por todos sus hijos al mismo tiempo, es decir, demostrarnos su comprensión y amor verdadero a todos por igual. Esta fue la diferencia entre un hombre y un verdadero ser humano, digno de llamarse hijo de su padre celestial, además, según esta historia, Jesús se dejó asesinar para demostrarles que si podía resucitar y con ello, motivar a sus discípulos para que continuaran enseñando su filosofía de amor verdadero a toda la humanidad

Sin embargo, por confusiones antiguas y mal interpretaciones, desde el pasado hasta la fecha se sigue pensando que Jesús solo murió por nuestros pecados, para que dios nos perdonara a través de su sacrificio como si él hubiese sido una oveja, nada más falso, eso lo dicen, quienes no saben o conocen toda la historia de Jesús, o quienes no les interesa que la gente lo sepa, porque no les conviene que la gente adquiera más conciencia, la verdad, conocimiento y lucidez, y por lo anterior, la gente le pone más importancia a la historia de Jesús, de su nacimiento, vida y muerte, que a sus propias enseñanzas de amor al prójimo y del perdón entre los humanos...**.

Luego del juicio, llevaron a Jesús a ver a Poncio Pilatos. Los fariseos no quisieron entrar a su palacio, dijeron que no querían contaminarse el alma, ya que se celebraba la pascua. Cuando llegaron, Pilatos salió a recibirlos y les dijo:

-¿Qué acusación tiene este hombre?

-Si Jesús no fuera un malhechor no te lo hubiéramos traído. Este hombre dice ser hijo de Dios, es un blasfemo, contradice nuestras leyes y crea problemas con el pueblo, impidiendo los tributos al César –contestaron los fariseos.

-Eso no tiene que ver con las leyes del estado de Roma, vayan y castíguenlo ustedes de acuerdo con sus leyes religiosas –les dijo Pilatos.

-Este hombre, al proclamarse el Mesías, se hace llamar rey de los judíos. ¿No es eso una traición a Roma? –insistieron los fariseos.

-Visto de esa manera, sí –dijo Pilatos.
Pilatos entró en su palacio y pidió que le trajeran a Jesús.

- Con que tú eres el rey de los judíos –le dijo a Jesús.

-¿Eso me lo dices porque lo sabes por ti mismo o porque otros te lo han dicho? –le preguntó Jesús.

- Pues, ¿acaso yo soy un judío? Tu nación y los pontífices te han entregado a mí, ¿qué hiciste? –le preguntó Pilatos.

-He proclamado la verdad, mi reino no es de este mundo, si mi reino fuera de este mundo, mis súbditos habrían combatido para que me fuera entregado. Así, pues, mi reino no es de este mundo –le respondió Jesús.

-¡De modo que sí eres un rey! –dijo Pilatos.

-Tú lo has dicho, para eso he nacido, para dar testimonio de la verdad. Todo aquel que es parte de la verdad escucha mi palabra –le dijo Jesús.

- ¿Y qué es la verdad? –insistió Pilatos.

Jesús permaneció callado, pues sabía que Pilatos no le entendería.

Pilatos salió a ver a los fariseos y les dijo:

-Este hombre no es un criminal, es un soñador. No hallo ninguna culpa en él.

-¡Pero, Pilatos!, este hombre anda enseñando su doctrina por toda Galilea y alborotando al pueblo en contra de Roma –dijeron los fariseos.

-¿Entonces, él es Galileo? –inquirió Pilatos.

-Sí –contestaron los fariseos.

-Entonces, llévenlo con Herodes, pues Galilea es su territorio y su jurisdicción.

Herodes se alegró mucho de tener a Jesús frente a él, pues anhelaba que le mostrara un milagro. Cuando vio a Jesús le dijo:

-Jesús, yo sé que tú eres un profeta. Por favor, haz algún milagro delante de mí, y te prometo que me arrodillaré ante ti, te daré las llaves de mi reino y te proclamaré rey de los judíos.

Jesús no le respondió nada.

Herodes se enfureció. Pero lo mandó de regreso con Pilatos, pues tampoco encontró razón para condenarlo.

Antes de que Jesús entrara nuevamente con Pilatos, los soldados recibieron órdenes de azotarlo como castigo de Roma. Todos se burlaban de Jesús, hasta le vistieron con una manta color púrpura y le pusieron una corona de espinas, una ironía porque se proclamaba rey de los judíos.

Pilatos nuevamente recibió a los fariseos y les dijo:

- He interrogado a Jesús, según sus leyes, y no he hallado ninguna razón para condenarlo a muerte. Herodes también me lo regresó, pues él tampoco lo ha hallado culpable. Ustedes son los que insisten en matarlo, incluso el Sanedrín envió a Zerah para que fuera condenado. ¿Por qué lo consideran tan peligroso? – les dijo Pilatos.

-Probablemente si conocieras a este hombre tan bien como nosotros, entonces no dudarías en condenarlo –dijo Zerah.

Pilatos se acercó a Jesús y le dijo:

-¿Qué puedes decir en tu favor ahora? ¿Quién eres, qué eres? ¡Responde!, ¿no sabes acaso que yo tengo el poder de liberarte o de crucificarte? ¿Acaso quieres morir?

-Ningún poder tendrías sobre mí, si antes no te hubiese sido dado de arriba, del todopoderoso –le dijo Jesús.

-He decidido qué hacer: tengo el compromiso de liberar a un preso en cada fiesta de pascua, dejaré que el pueblo judío sea el que decida a quien liberar. Si a Barrabás o a Jesús de Nazaret –dijo Pilatos, quien en realidad no quería crucificar a un hombre inocente, pero no tuvo otra opción más, que dejar que el pueblo decidiera.

Los zelotes (que eran la mayoría del pueblo y odiaban a Jesús porque, según ellos, éste los traicionó por no haberlos ayudado) se enteraron de las intenciones de Pilatos y se pusieron de acuerdo en que, llegado el momento, todos gritarían muy fuerte: “Liberen a Barrabás y crucifiquen a Jesús de Nazaret”.

Cuando Pilatos salió al encuentro del pueblo, de un lado de la plataforma estaba Jesús y del otro Barrabás. Pilatos dijo en voz alta:

- En honor a su pascua, se ha decidido continuar con la tradición de liberar a un prisionero condenado a muerte por traición a Roma, de un lado tienen a Jesús de Nazaret, condenado por proclamarse rey de los judíos, y del otro tienen a Barrabás, condenado por matar a soldados y por intentar revelarse contra el gobierno. ¿A cuál de los dos quieren que libere?

-¡Liberen a Barrabás y castiguen a Jesús de Nazaret! –gritaron con fuerza los zelotes.

Sólo las mujeres y algunos hombres que realmente habían visto los milagros de Jesús gritaron a su favor, pero los zelotes eran más numerosos.

Pilatos repitió la pregunta, pues en realidad no quería hacerle daño a Jesús. Por su parte, los soldados le dijeron a Pilatos que no liberara a Barrabás, pero, ante la demanda del pueblo, Pilatos dijo:

- Soy inocente de la sangre de este hombre. Yo me lavo las manos, ustedes son los responsables -. Luego agregó: -¡Que quede escrito en los libros romanos!, Jesús de Nazaret es condenado a ser crucificado por el delito de llamarse rey de los judíos.

Más tarde Pilatos se preguntaba para sus adentros: “¿quién será el verdadero culpable?”.

Barrabás fue liberado y, con respeto y admiración por Jesús, pensó: “Este hombre realmente tiene que ser el hijo de Dios para haberse sacrificado de esa manera. Me ha puesto un ejemplo de perdón y amor por los demás”. De allí en adelante, Barrabás continuó observando la causa de Jesús y todo lo que pasó después.

Por otro lado, Jesús y dos prisioneros más, fueron azotados y llevados a su lugar de ejecución. Cargaban enormes troncos sobre sus hombros y soportaban muchos golpes. Los zelotes, los sacerdotes y los fariseos se burlaban de Jesús, cuando iba pasando le decían:

 -Eres un falso profeta. ¡Demuestra ahora tus milagros y sálvate a ti mismo!, si eres el hijo de Dios y rey de los judíos, ¡libérate!

Jesús observaba tristemente que sólo lo alentaba el ánimo de las mujeres, de José de Arimatea, de Nicodemo y de los que lo conocieron y vieron sus habilidades.

Cuando Jesús y los otros dos condenados llegaron al lugar de su crucifixión, que se llamaba Gólgota o Lugar de la Calavera, los clavaron de las muñecas y de los pies, los alzaron, y los exhibieron al pueblo, tal y como el gobierno de Roma siempre hacía, en señal de castigo a aquellos que se revelaban contra su gobierno. De este modo infundían el miedo en el pueblo y trataban de evitar las revoluciones.

Los soldados colocaron un letrero arriba de la cabeza de Jesús que decía: “Jesús de Nazaret, rey de los judíos” (INRI).

Los fariseos se molestaron y dijeron:

-Ese es un insulto para Caifás.

-Sólo recibimos órdenes de Pilatos –contestaron los soldados.

Obviamente, Pilatos quiso reconocer la inocencia y valor de Jesús con ese cumplido.

Más tarde, Jesús dijo en su agonía:

-Padre, perdónalos, porque no saben lo que hacen.

**…Con esto, Jesús daba a entender que su padre celestial quería que esto pasara, los hombres no tenían culpa alguna, sus actos de violencia eran perdonables porque carecían de sabiduría. En adelante, con las enseñanzas de su hijo, los hombres empezarían a cambiar y evolucionar. Volverían a nacer, con la protección del padre, pues el padre está en todos y también en Jesús. La nueva filosofía de perdón y amor verdadero, estaba por conocerse y esto transformaría o revolucionaria el pensamiento humanos de allí en adelante…**.

Frente a Jesús se encontraban todos sus seres queridos y amigos, pero también todos sus enemigos, como Zerah y los otros sacerdotes, escribas y fariseos, quienes estaban pendientes de todo lo que decía Jesús antes de morir.

Uno de los dos criminales que estaba crucificado junto a Jesús, le dijo:

-Jesús, si eres lo que realmente dices ser, si eres el Mesías, sálvate y sálvanos a nosotros también.

Pero el otro criminal le respondió:

-Acaso no tienes respeto por Dios, nosotros estamos sufriendo el justo castigo por nuestros crímenes, pero este hombre, Jesús, no ha hecho nada malo.

Luego agregó:

-Jesús, acuérdate de mí cuando entres a tu reino!!!!.

-Yo te aseguro que hoy mismo, tú estarás conmigo en el paraíso –le respondió Jesús.

Los fariseos estaban sorprendidos y enojados, decían:

-Salvó a otros, ¿por qué no se salva a él mismo ahora y lo demuestra bajándose de la cruz? No deja de hablar como si fuera hijo de Dios, ni siquiera cuando está a punto de morir.

Llegó la madre de Jesús a verlo, con María Magdalena y Juan el hermano de Jesús. Un centurión los dejó pasar, era el mismo soldado a quien una vez Jesús ayudó. Jesús, al ver a su madre, le dijo:

-Mujer, he allí a tu único hijo.

Luego le dijo a Juan:

-Juan, he allí a tu madre.

La madre de Jesús no aguantó más estar allí y se fue.

Entonces, Jesús dijo en voz alta:

 -Eloi, eloi, ¿lama sabajani? (que quiere decir: Padre, ¿por qué me abandonaste?).

**…Lógicamente esto que Jesús dijo, fue su último suspiro como hombre, no fue la conciencia de Jesús, sino las células de su cuerpo que se quejaba por el sufrimiento, se quejaba con su padre celestial, que es igual a la razón/mente/conciencia, pero como no era la voluntad del cuerpo de Jesús la que se tenía que cumplir, sino la voluntad de su padre, seguramente por eso, Jesús siempre se respondía: “Pero, no se haga mi voluntad, sino la tuya”….**.

Los fariseos dijeron:

-Miren, está citando las escrituras, aun allí en la cruz.

Un soldado se compadeció de Jesús, le quería dar agua, pero lo único que tenía era vinagre, así que con una lanza y una esponja mojada de vinagre, le dio de beber a Jesús.

Jesús dijo finalmente:

-Padre, todo se ha cumplido. En tus manos encomiendo mi espíritu.

Jesús murió y los cielos se tornaron grises, surgió un gran viento, el cual desgarró el velo del templo.

Los centuriones, alarmados, decían:

-Este era en verdad el hijo de Dios.

Después los soldados recibieron la orden de verificar si en realidad habían muerto los tres crucificados. Jesús ya estaba muerto, los otros dos, todavía no, y los ayudaron un poco quebrándoles las rodillas para que se asfixiaran más rápido. A Jesús sólo le atravesaron una costilla con una lanza para comprobar su muerte.

Pilatos mandó a llamar al soldado encargado y le preguntó si ya había muerto Jesús.

El centurión le confirmó su muerte y Poncio Pilatos, por respeto a Nicodemo, a José de Arimatea y a María, la madre de Jesús, les concedió que bajaran el cuerpo y le dieran la acostumbrada sepultura de los judíos.

Pedro se encontraba triste y angustiado por haber negado a su maestro, pero recordó que Jesús le dijo que ya lo había perdonado y que comenzara de nuevo. Pronto los once discípulos restantes se reunieron en una casa, pero no salían a la calle, por temor a que los apresaran. Como fue predicho por Jesús, perdieron la fe, pero Pedro se recuperó y trató de dirigirlos.

Por su parte, Zerah no se conformó con la muerte de Jesús y fue a ver a Pilatos. Éste había salido de viaje, así que Zerah habló con el soldado encargado en ese momento.

-Quisiera pedirles que la muerte de Jesús no apareciera en los registros de Roma y que custodiaran el cuerpo de Jesús –le dijo.

-Lo siento, pero Pilatos dio órdenes de que su muerte quedará en los escritos de la historia de Roma. Además, él ya le dio el cuerpo a su familia, ellos lo enterrarán en un sepulcro cercano adonde fue crucificado, como a todos los demás, aunque, por atravesarse la pascua, no lo han ungido con aceite, como es la costumbre judía –le contestó el soldado.

-Hay que impedirlo, eso es peligroso. Sus discípulos y su familia pueden hacer un fraude. Jesús murió hoy, viernes, el sábado no lo pueden ungir, ¡el domingo se cumple el tercer día!-le dijo Zerah.

-¿Pues, su muerte no te basta? ¡¿Qué clase de hombre eres?! –se enojó el soldado.

-No comprendes, Jesús mismo dijo que al tercer día resucitaría de entre los muertos. Los discípulos y su familia podrían robar el cadáver y decir que su maestro resucitó. Entonces sería un fraude grandioso, es necesario que ustedes los guardias romanos, vayan inmediatamente a custodiar la entrada del sepulcro –le pidió Zerah.

-Ya entendí, pero, ¿por qué no lo hacen ustedes? –le preguntó el soldado.

-Porque sus discípulos dirían que su maestro sí resucitó, pero que nosotros sus enemigos lo negamos –le contestó Zerah.

-Comprendo, tendrás a una tropa –le dijo el soldado.

-Gracias. Estoy seguro que, ahora que Jesús ha muerto, puede ser más peligroso que vivo –dijo Zerah.

Pues bien, los guardias pusieron un sello sobre la piedra del sepulcro y se quedaron vigilando toda el día y la noche del sábado.

A la mañana siguiente, el domingo temprano, María Magdalena y compañía fueron a ungir el cuerpo de Jesús, pues ya había pasado el sábado, pero, al llegar a la entrada de la tumba se encontraron a algunos soldados dormidos. Enseguida, uno de ellos se despertó y les dijo:

-En la madrugada vimos una luz resplandeciente que removió el sello, hubo un temblor y luego caímos desmayados.

María entró a la tumba de Jesús, pero no vio nada, su maestro ya no estaba allí. Salieron corriendo y en el camino, a cierta distancia, se encontraron a un hombre, que estaba arando la tierra, tapado con una capucha, este les dijo:

-¿Por qué buscan a los vivos entre los muertos? Jesús ha resucitado, vayan y cuéntenles a los discípulos, díganles que él los encontrará.

Zerah, al enterarse, fue a la tumba también y con una mirada de admiración dijo:

-¡Pero, qué inteligente, ahora empieza, ahora todo empieza!

María Magdalena le llevó la noticia a los discípulos, pero estos no le creyeron, ya que los fariseos habían dado órdenes a los soldados de decir por todas partes que los discípulos habían robado el cuerpo de Jesús y que los apresaran si los veían por la calle.

Pedro era el único que creía, así que se encargó de tratar de convencer a sus hermanos. Uno de ellos dijo:

-Yo no lo creeré hasta que lo vea de frente y toque las marcas de los clavos en sus muñecas y sus pies.

Acabando de decir esto, Jesús apareció entre sus discípulos y les dijo:

-La paz esté con ustedes. Soy yo, no teman, acaso no les dije que resucitaría. Vean y toquen mis heridas para que se terminen de convencer.

-Maestro, perdona que te negué –le dijo Pedro.

-Acuérdate que te dije que todos perderían la fe, pero luego la recuperarían al verme. Era necesario que el hijo del hombre padeciera todo eso, para que ustedes realmente creyeran y continuaran con mi misión en la tierra. Vayan por todo el mundo enseñando la palabra del creador, caminen como palomas y corderos en un mundo de lobos. Yo tengo que irme del mundo otra vez, para volver con mi padre, pero así como él me envío a darles su mensaje, así yo les mando, a que digan la verdad al mundo –dijo Jesús.

-Señor, no te vayas –suplicó Pedro-, pues el día casi se acaba y caerán las tinieblas.

-No teman, el padre ahora se ha reconciliado con el mundo, él los ha perdonado a todos y yo también. Yo estaré con ustedes cada día, hasta el fin del mundo. Mientras exista el ser humano, allí existirá la mente y el corazón, allí estará la luz del amor y allí estaré yo, pues el creador que está en mí, también está en ustedes y en todo lugar siempre –les dijo Jesús. 

Así termina la historia de Jesús de Nazaret, rey de los judíos y maestro de la humanidad. Él enseñó la sabiduría del amor verdadero, que es igual a la verdad universal. Los hombres de su época no lo entendieron y malinterpretaron casi todo. Desde ese tiempo hasta la fecha, hay cosas que ya se han comprendido mejor, por el avance en la ciencia, en la tecnología y los progresos mentales. El hombre se dará cuenta (saldrá de su ignorancia y desconocimiento) de cuál es la única verdad, que es igual al amor. Así podrá llegar a una convivencia con los otros más justa y feliz. El hombre de la actualidad, del siglo XXI, descubrirá esa verdad, cuando termine de interpretar el genoma humano y conozca más de física cuántica, comprenderá que el propio universo está vivo, por eso contiene vida y en ese momento se acabarán las dudas y sabrán “el por qué” y “el cómo” de cómo trabaja esa infinita y eterna fuente o energía trasformadora de vida, orden cósmico, o como Jesús le llamaba PADRE CELESTIAL, aunque bien podría llamársele solamente fuerza general universal, universo vivo o dios verdadero impersonal, el nombre es lo de menos.

Continuando con nuestro tema, el hombre, después del tiempo de Jesús, empezó nuevamente a contar los años. Representó un nuevo nacimiento de la razón y los sentimientos nobles de los hombres, era un camino que los haría avanzar de simples homosapiens a seres humanos. Sin embargo, la mayoría de personas, que no entendieron esto, siguieron comportándose igual que siempre, es decir, siendo egoístas, orgullosas y vanidosas. La ciencia, que ayuda al hombre a conocer a la verdad de ese orden cósmico universal, no nacía oficialmente aún. Los hombres volvieron a caer en las tinieblas de su ignorancia, ya que seguían existiendo quienes ejercían el poder injustamente sobre otros, privándolos de su libertad y de sus sueños. Eran hombres irracionales, ignorantes y egoístas, que sólo veían el benéfico propio y se olvidaban de la verdad, retrasaron el avance de la humanidad y el desarrollo de las habilidades mentales. Con el tiempo surgieron personas buenas que pensaban: “Aunque la mayoría de la gente sea irracional, y las buenas seamos pocas, comprendemos que la maldad y la injusticia se deben a erróneas informaciones e interpretaciones que las personas recibieron durante sus vidas, y entonces hay que ayudarlas. Pues si a una persona no se le enseña desde que se está formando en el vientre de su madre, a dominar al instinto de sus células normales (orgullo y egoísmo) por medio de su razón o mente, y tampoco se le enseña a ser consciente de que se convertirá en lo que aprenda a lo largo de su vida, ¿cómo nosotros, las personas buenas, podremos juzgar al malo cuando haga algo malo, si no es enteramente su culpa?”. Es decir, si una persona no tiene alto su nivel de conciencia y únicamente va por la vida dejándose llevar por sus impulsos instintivos de autosatisfacción, no se la puede culpar del todo, dado que un individuo es el resultado de lo que aprende de los demás. A la gente se le debe enseñar a elevar su nivel de conciencia, a razonar y a tomar sus propias decisiones primero, en síntesis, a controlar sus emociones para el bien común. De lo contrario, será propensa a convertirse en una persona mala, a auto dañarse y dañar a los demás en su sociedad, al tomar decisiones equivocadas, por su bajo nivel de conciencia, y por la falta de análisis de las enseñanzas del pasado y presente, que no le permiten elegir lo bueno y desechar lo malo.

Estas personas buenas, aunque eran muy pocas, estuvieron de acuerdo con Jesús de Nazaret en afirmar que la humanidad en sí no era mala, sino que las personas eran ignorantes (y la mayoría siguen siendo), en el buen sentido de la palabra, es decir, que no son conscientes de sus actos. Las personas racionales, buenas o conscientes afirmaron y comprobaron una vez más, que los buenos y sabios deben ayudar a los malos o ignorantes a salir de ese estado enfermizo del no-conocimiento llamado ignorancia e inconsciencia, porque si no, los buenos no serían lo que son y, en consecuencia, se pondrían a la misma altura que los malos. De nada le sirve a un sabio llamarse así, si no se lo demuestra ayudando o educando. Por eso, hay un refrán que dice: “Hay que odiar al pecado, pero amar al  pecador (a la persona)”. Una persona sabia, es justa con ella y con los demás (se aprecia y se respeta), es buena (ama y respeta la vida y las decisiones ajenas), y se da cuenta de que el mal únicamente se corrige con el bien y con educación. Por esta razón, es autosuficiente, no exige, sólo acepta lo que le quieran dar, y ama y da sin esperar recibir. Sabe también que el poder o las habilidades superiores sólo se usan con responsabilidad, para crear, amar, ayudar y educar. Sin embargo, el ser bueno también significa respetarse a sí mismo, es decir tener dignidad y no dejarse dañar por los demás, cuando se tiene que defender, no lo hace movido por sentimientos como la venganza, solo se defiende con las leyes para imponer el equilibrio de la justicia y equidad de la sociedad.

En la época de Jesús, las personas razonables, sensibles e inteligentes comprendieron que él tenía razón en afirmar que las personas vivían confundidas por la obscuridad de la inconsciencia y de la ignorancia, entendieron que la humanidad estaba sumida en una tragedia existencial-racional-emocional, y que los hombres no vivían en realidad, sólo andaban por la vida llenos de confusiones, tropezándose, tratando a duras penas de no matarse los unos a otros. El hombre no vivía plenamente, sólo trataba de sobrevivir. Del año cero hasta la actualidad, han pasado más de 2000 años y el hombre ha seguido casi en lo mismo. Los hombres irracionales siguen aniquilando a los buenos, porque son mayores en número y siempre lo han sido. Sin embargo, la naturaleza sigue haciendo que nazcan personas que con el tiempo se convierten en buenas, sigue poniendo un poco de su bondad y raciocinio en cada uno de nuestros cerebros. El bien está dentro de cada uno de nosotros (razón, verdad y capacidad de amar), al igual que la maldad (instinto, egoísmo, orgullo, irracionalidad e ignorancia), todo es cuestión de la elección de nuestra conciencia.                                     

Las únicas cosas que han cambiado a través del tiempo son:

1) La ciencia y tecnología en todas sus modalidades, la cual cada día avanza más, con lo que nos saca de la ignorancia y descubre las maravillas que hace el universo, poco a poco.

2) Las costumbres de los hombres, es decir, la forma de vestir y comer, de comunicarse, de ejercer el poder sobre otros, etcétera.

Pero, ¿qué ha sucedido con el cambio interior?, ese cambio del que hablaba Jesús y otros grandes hombres de la historia.

Antes de Jesús, el hombre común, al ser materia individual o energía encerrada, tenía la sensación de estar completamente separado de los demás seres vivos; cada hombre creía que era totalmente independiente de su universo exterior, que no formaba parte de todo su alrededor. A partir de las enseñanzas de Jesús, los hombres racionales, los verdaderos seres humanos, aunque eran minoría, se dieron cuenta de que cada uno de nosotros somos parte de todo y de todos, pues salimos de, y estamos en/dentro de el mismo universo. Comprendieron, así mismo, que debido a la obscuridad de la ignorancia, el hombre común tenía una especie de barrera enfrente de sus ojos, una muleta mental. Por esa causa, el hombre común no podía ver más allá de las cosas vanas, no podían ver más allá de sus narices, no podían ver con claridad a la verdad universal, que es igual al amor.

Con el tiempo, cada vez más hombres fueron comprendiendo que Jesús fue un gran maestro del bien y de la verdad, hombre racional e inteligente, que vino a traer al mundo amor, sabiduría y paz. Entendieron que tenían que seguir investigando y descubriendo la verdad de las cosas, para, poco a poco, ir saliendo de la ignorancia y de los prejuicios sociales que sólo impedían la felicidad y la armonía en la convivencia. A esa metodología (método científico) para salir de las tinieblas de la ignorancia e ir descubriendo lentamente lo desconocido del universo (dios) la llamaron “ciencia”. Estos hombres supieron que mientras la ciencia no avanzara, el hombre seguiría sumergido en la esclavitud mental. Las palabras de Jesús fueron adquiriendo así congruencia y sentido, ya que él había dicho que los hombres debían cambiar primero, ya que si los hombres ciegos seguían enseñándole a las nuevas generaciones que estaban separados de todo y de todos (si seguían transmitiendo sus propias erróneas informaciones/costumbres/enseñanzas), entonces la humanidad entera seguiría estando ciega en el futuro, la humanidad seguiría sin derribar esa barrera y no podría ver la hermosura del universo y poder transformador de vida dentro de sí mismo, no podría ver lo hermoso que somos todos por dentro. De esta manera, es irrelevante, si en realidad existió Jesús o no, lo importante es que de alguna forma LA HISTORIA de Jesús fue encontrada en unos pergaminos cerca del mar muerto, y a partir de entonces, tal mensaje de esperanza y amor para la humanidad adquirió sentido para millones de personas. En el supuesto, de que no haya existido, eso tampoco le quita veracidad a los mensajes de superación personal y de amor que contiene la historia, y como futuras generaciones aprovecharon esta historia para dañar o para beneficiar a la humanidad.                               

Así, con la llegada de la historia de Jesús el salvador o libertador mental, los hombres aprendieron que la humanidad podía cambiar, empezando por cada uno de nosotros, aunque luego cada cual tenía que dejar de ser egoísta y ayudar a los demás a cambiar y ver la verdad del  universo. Educándose con estos preceptos en la humanidad se acabarán las malas intenciones, las mentiras, los engaños, el odio, la vanidad, el orgullo, el egoísmo, las vergüenzas, las inhibiciones, la malicia, los sarcasmos, las diferencias o discriminación racial, en definitiva, las cosas que se usan para confundir la verdad, que es igual al amor. Incluso las leyes evolucionarán para convertirse en más justas. Por fin, la humanidad podrá vivir llena de amor, justicia, sabiduría y felicidad, pues volverán a ser perfectos, como cuando se los trajo al mundo, sin ningún tipo de maldad o prejuicios sociales, se darán cuenta de que la maldad es solamente una enfermedad mental como cualquier otra, y por fin, al incrementar su nivel de preparación y consciencia, surgirá el tan esperado nuevo despertar.

Los seres humanos de la actualidad, por no haber entendido o por malinterpretar las enseñanzas de los antiguos sabios y científicos, siguen esperanzados en que un ser imaginario divino componga todo, sin poner algo de su parte para cambiar, el cambio se da de adentro hacia fuera. Ese cambio empieza por aprender que somos seres conscientes y sensibles hechos para amar, por eso vamos por la vida siempre amando, para complementar nuestra propia energía vital con otra u otras energías, buscando fundirnos, sentirnos una sola energía, para sentirnos completos o complementados, para sentirnos un solo ser con todos los demás. Sin embargo, la mayoría de las personas sólo eligen sobrevivir, no vivir en realidad y ser lo más felices que puedan ser. Los hombres ya descubrieron que son buenos por naturaleza, que todas las personas son buenas, la cuestión es que, a veces, por tener muchas necesidades y al estar mal orientados, cometen muchos errores.

Hasta aquí termina toda la historia de Jesús de Nazaret, quien fue el mesías de una parte del mundo, aunque después hubieron otros como Mahoma, y los árabes llamen ALA a DIOS, los panteístas le llamen UNIVERSO, los ateos no lo quieran en sus mentes, los agnósticos se desentiendan de algo que no pueden entender, y los libres pensadores respeten la filosofía de todos, aun así, allí y aquí, y en todo lugar esta, en el universo vivo estamos, nacemos, nos movemos, respiramos, pensamos, razonamos, crecemos, vivimos, nos reproducimos y nos seguimos transformando infinitamente, nadie puede negar los hechos científicos de la existencia de esta vida consciente, aunque no se sepa cómo y por qué es que estamos aquí.

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